Federico Rubio Herrero •  Memoria Histórica • 15/01/2020

Provocación fascista en el desfile militar del 14 de abril de 1936 (Crónica de los hechos acaecidos ese dia)

"Poco después de iniciarse el desfile, un individuo, cocinero de profesión y militante de Falange Española, llamado Isidoro Ojeda Estefania Zorrilla, de cuarenta y dos años de edad, y con domicilio en la calle de Andrés Obispo, 5 y 7 del pueblo de Canillas (Madrid), avanzó hacia la tribuna presidencial, atravesando el cordón de guardias y provisto de varias trabas encendidas que arrojó contra la tribuna. Los efectos fueron rapidísimo y todo ello produjo una gran confusión entre el público que allí se hallaba, confusión que aumentó por haberse espantado algunos de los caballos de la escolta presidencial. Isidoro Ojeda fue detenido, inmediatamente, por varios guardias que lo trasladaron a la comisaría más próxima".

Provocación fascista en el desfile militar del 14 de abril de 1936 (Crónica de los hechos acaecidos ese dia)
Bajo una lluvia pertinaz, que en ciertos momentos se hizo torrencial, se celebró hoy por la mañana a las once, la anunciada parada militar en el Paseo de la Castellana de Madrid en conmemoración del quinto aniversario de la proclamación de la Republica. No obstante, lo desapacible del tiempo, se congregó en el citado paseo mucha gente que se extendía a uno y a otro lado del mismo, desde Recoletos hasta el Hipodromo.
 
Piquetes de seguridad de a pie y a caballo vigilaban las calles de acceso a la expresada vía. En la caseta del tranvía del Hipodromo y en la glorieta de Castelar, se habían instalado puestos de socorro a cargo de la Cruz Roja.
 
A las diez y media de la mañana se encontraban ya en sus puestos de formación las fuerzas de la guarnición de Madrid formadas en orden de pasada, al mando del Comandante Militar, General Miaja. A dicha hora comenzaron a llegar los miembros del gobierno, del cuerpo diplomático y demás personalidades invitadas al acto.
 
A la altura de la calle de Fernando el Santo se había instalado una tribuna destinada al Presidente de la Republica y los Ministros. Frente a esta se hallaba la del Ministerio de la Guerra, que fue ocupada por las familias de los consejeros y algunos jefes de dicho centro. Se habían montado otras dos tribunas mas: Una para el cuerpo diplomático y la otra para las representaciones del Ayuntamiento.
 
A las once menos cuarto llegó el Jefe del Gobierno Manuel Azaña, que fue recibido al pie de la tribuna por los Ministros Lara, Alvarez Buylla, Domingo, Ruiz Funes, Giral, Casares Quiroga y Barcia; el Vicepresidente de las Cortes, Alvarez Albornoz; el Gobernador Civil y el Alcalde de Madrid. Después de las once llegó el Presidente de la Republica acompañado del Ministro de la Guerra, General Masquelet, en un automóvil abierto, que era seguido por el escuadrón de la escolta presidencial. Tanto Martinez Barrio como Azaña fueron acogidos con aplausos y manifestaciones, muy especialmente de las juventudes marxistas, que en gran parte uniformada, se habían congregado en las inmediaciones de la tribuna presidencial, formando a lo largo del paseo un cordón.
 
En dicha tribuna, además de las personalidades ya citadas, se encontraban varios generales, los agregados militares extranjeros y nutridas comisiones de jefes y oficiales del ejército y de la armada.
 
Después de ser revistadas las tropas por el Presidente de la Republica a quien en dicha inspección acompañaban el General Masquelet y el Jefe de la Línea, General Miaja, a las once y media dio comienzo el desfile.
 
Serían aproximadamente las doce menos cuarto, y apenas se había iniciado el desfile militar, cuando en la parte posterior de la tribuna, desde la que el Presidente de la Republica presenciaba dicho desfile, se produjo un gran alboroto con motivo del estallido de varias trabas. Efectivamente, poco después de iniciarse el desfile, un individuo, cocinero de profesión y militante de Falange Española, llamado Isidoro Ojeda Estefania Zorrilla, de cuarenta y dos años de edad, y con domicilio en la calle de Andrés Obispo, 5 y 7 del pueblo de Canillas (Madrid), avanzó hacia la tribuna presidencial, atravesando el cordón de guardias y provisto de varias trabas encendidas que arrojó contra la tribuna. Los efectos fueron rapidísimo y todo ello produjo una gran confusión entre el público que allí se hallaba, confusión que aumentó por haberse espantado algunos de los caballos de la escolta presidencial. Isidoro Ojeda fue detenido, inmediatamente, por varios guardias que lo trasladaron a la comisaría más próxima.
 
Cuando el desfile prosiguió y pasaba ante la  presidencia del Consejo la Guardia Civil, un grupo muy numeroso del público comenzó a abuchear la y a lanzar gritos de ¡UHP! Repetidos insistentemente. En aquel momento y a raíz de fuertes discusiones en las tribunas entre detractores y defensores de ese cuerpo, sonaron siete u ocho disparos. El público se desbando en distintas direcciones; se atropellaron unas a otras las personas que allí se encontraban y arrollaron las sillas que había colocadas en el paseo para presenciar desde ellas el desfile. El resultado de la confusión, y posterior tumulto, ha sido de una persona muerta por herida de bala, el Alferez de la Guardia Civil fuera de servicio, Anastasio de los Reyes, y cinco heridas, dos de ellas graves, Emeterio Moreno y Benedicto Montes, asimismo por heridas de bala.
 
Unos momentos antes de estos últimos sucesos había abandonado la tribuna desde donde presenciaba el desfile, el Presidente de la Republica.
 
Fuente: Federico Rubio Herrero (Cronologia mundial durante el Gobierno del Frente Popular, febrero-julio 1936) pag 66 y 67.

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