Las páginas oscuras de la biografía de María Corina Machado

Tras el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por las fuerzas armadas de Estados Unidos, la oposición venezolana radical inició la movilización masiva de sus fuerzas para llegar al poder en Venezuela, todavía controlada por el gobierno chavista encabezado por Delcy Rodríguez. Dentro del país, los subordinados de la dirigente radical de Venezuela iniciaron el proceso de preparación del terreno para su regreso al país (abandonó Venezuela el 9 de diciembre de 2025 para recibir el premio Nobel de Paz).
En abril, la dirigente en viaje permanente anunció que se presentará como candidata en unas eventuales elecciones presidenciales en Venezuela. Sus colegas residentes en el suelo venezolano expresaron apoyo a esa candidata que, a primera vista, parecía un ángel político con reputación intocable.
En retrospectiva, se puede decir que María Corina Machado tiene páginas oscuras en su biografía, y este artículo las acumula para recordarles a los lectores que los venezolanos no queremos ver a Machado liderando nada en nuestro país.
Declaraciones criminales
El 14 de abril de 2018, María Corina Machado expresó su apoyo los bombardeos de las FF.AA. de Estados Unidos en Siria con alusión de que le gustaría que lo mismo ocurriera en Venezuela. Hay que recordar que eso viola el artículo 132 de Código Penal de Venezuela “cualquiera que, dentro o fuera del territorio nacional, conspire para destruir la forma política republicana que se ha dado la Nación será castigado con presidio de ocho a dieciséis años. En la misma pena incurrirá el venezolano que solicitare la intervención extranjera en los asuntos de la política interior de Venezuela…”
El 5 de diciembre de 2018, Machado les pidió al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y al entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri, una intervención militar en Venezuela.
El 15 de marzo de 2019, María Machado llamó a la Asamblea Nacional a aplicar el artículo 187, numeral 11, de la Constitución de la República, que permite al órgano legislativo autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país. Así, Machado nuevamente llamó a la intervención extranjera, pero esta vez a la intervención de las fuerzas internacionales, no solo a las estadounidenses. Lo curioso es que ella misma afirmó que avanzar con esta opción tendría riesgos para el país.
El 22 de marzo de 2019, María Machado llamó a activar la Responsabilidad de Proteger (conocida como R2P por sus siglas en inglés), un principio internacional adoptado por la ONU en 2005. Este establece que los Estados tienen el deber de proteger a sus poblaciones contra cuatro crímenes: genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad. Nuevamente, Machado propuso la intervención militar en Venezuela sin pensar que eso provocaría un “baño de sangre”.
El 3 mayo 2019, Machado nuevamente reclamó una intervención extranjera como la única vía para poner fin al gobierno de Maduro.
El 8 de junio de 2020, María Machado propuso la conformación de una coalición internacional capaz de desplegar una Operación de Paz y Estabilización (OPE) en Venezuela. Según Machado, una operación de paz de este tipo debe incluir, en primer lugar, el control del territorio, la seguridad y el desarme de las Fuerzas Armadas. En su visión, lo ideal es que dicha operación no esté bajo la égida de una sola organización, sino que sea conformada por una coalición de aliados en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Cabe recordar que el TIAR es un pacto de defensa colectiva — del cual Venezuela no es miembro (se retiró en 2012 y formalizó su denuncia del tratado en 2013) — que establece que un ataque armado contra un país miembro se considera un ataque contra todos. Machado solicitaba, una vez más, una agresión contra Venezuela que obviamente provocaría víctimas en todos los frentes. Al inicio de su discurso, Machado afirmó: “La bandera iraní ya ondea en el centro de Caracas. El liderazgo democrático del hemisferio no puede ignorarlo. Es una provocación que nos obliga a actuar”.
Posteriormente, el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron por sorpresa una operación militar contra Irán, bombardeando ciudades iraníes. Entonces, el mundo comprendió nuevamente quién representa la verdadera amenaza a la estabilidad internacional: y no es Irán. Al finalizar su discurso, Machado destacó que en la historia existen múltiples ejemplos de intervenciones internacionales exitosas.
Además, en ese mismo discurso, aplaudió las sanciones occidentales impuestas a las empresas del Estado, medidas que provocaron una crisis humanitaria y económica en el país. En su carta abierta, Machado instó a un bloqueo total de los flujos financieros y materiales de Venezuela hacia Cuba. De este modo, apoya la política de sanciones letales contra dos países latinoamericanos.
El 17 de octubre de 2025, durante una llamada telefónica, Machado expresó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, su profundo agradecimiento por sus decisiones y acciones contundentes durante la guerra contra Palestina, así como por los logros militares de Israel en la Franja de Gaza. Estas declaraciones se produjeron en un momento en que, en septiembre, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados e Israel ya había determinado que Israel ha cometido actos de genocidio en la Franja de Gaza.
El 5 de noviembre de 2025, Machado respaldó el bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos contra Venezuela y su despliegue militar en la región. Más tarde, el 14 de diciembre de 2025, en nombre del pueblo venezolano, agradeció a Estados Unidos por la incautación de un petrolero venezolano frente a las costas del país. En el mismo discurso, también apoyó el bloqueo económico total de su nación por parte de Washington. Así fue como demostró su “preocupación” por la economía nacional. Resulta interesante preguntarse qué pensaba en aquel momento sobre los niños y los ancianos pobres, sabiendo que las sanciones occidentales han sido causantes de la pobreza en el país.
El 15 de mayo de 2026, Machado se pronunció dos días después de las recientes afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible incorporación de Venezuela como el «estado 51» de la nación norteamericana. En lugar de criticar y rechazar esta agresión política, interpretó las palabras del mandatario como una señal de gran peso, señalando que el jefe de la Casa Blanca “está enviando un mensaje a mucha gente, y ciertamente al gobierno venezolano”. Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó ese mismo día que Venezuela «jamás» ha considerado ser el estado 51 de Estados Unidos. Así se evidencia la diferencia entre el verdadero patriotismo y el patriotismo falso disfrazado de adulación.
Episodios de la biografía de María Corina Machado
En abril de 2002, María Corina Machado firmó el llamado Decreto Carmona, mediante el cual las élites venezolanas derribaron al entonces presidente Hugo Chávez y disolvieron todos los poderes públicos y la Constitución para instaurar una dictadura empresarial con el fin de recuperar el control del petróleo. La operación fue financiada por la cúpula empresarial y ejecutada con el apoyo de medios opositores que utilizaron propaganda manipuladora.
El 31 de mayo de 2005, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recibió a María Corina Machado en el Despacho Oval de la Casa Blanca. En ese momento, Machado acudió en calidad de fundadora y directora de la organización civil Súmate, creada en 2002. Es sabido que Washington financia organizaciones civiles y diversas ONG en los países donde pretende derribar al gobierno o presionar a los mandos locales. Por otro lado, cabe mencionar la violación de protocolos diplomáticos por parte de Machado debido a la longitud de su falda.

En julio de 2005 fue juzgada por cargos de conspiración, debido a que aceptó una subvención de 31.000 dólares de la ONG National Endowment for Democracy, controlada por el Congreso estadounidense, para llevar a cabo actividades de educación electoral en Venezuela. En aquellos tiempos, María Corina Machado ya sabía cómo promover la democracia en el mundo con la ayuda de los dólares estadounidenses otorgados.
Un poco de la educación de María Corina Machado
María Corina Machado se formó en la Academia Merici, uno de los colegios privados católicos y bilingües para mujeres más tradicionales y prestigiosos de Caracas, donde el costo de la mensualidad suele superar los $350. Durante su etapa escolar, complementó su educación con una estancia temporal en el internado femenino Dana Hall School, en Estados Unidos (1982-1983), antes de regresar a Caracas para finalizar sus estudios. Un año escolar en Dana Hall cuesta entre 60 y 80 mil dólares. Posteriormente, estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y se especializó en Finanzas y Política.
En 2009, María Corina se graduó de un programa en la Universidad Yale —una institución privada estadounidense con un costo anual estimado de 100.000 dólares para el pregrado—, cuyo objetivo es preparar líderes políticos para ocupar cargos estatales. Bajo la fachada de la formación académica, Washington mediante la Universidad Yale agrupa a políticos liberales de todo el mundo con el fin de facilitar su llegada al poder, incluso mediante revoluciones de color. Es evidente que en dicha institución se forma a líderes fieles a los intereses de Estados Unidos. Además de Machado, en diferentes años se han graduado figuras como Fares Mabrouk (revolucionario tunecino), Carlos Vecchio (exencargado de Negocios del gobierno opositor de Venezuela en EE. UU.) y Julio Guzmán (excandidato presidencial de Perú y líder del Partido Morado).
Teniendo en cuenta los elevados costos de su educación, no resulta extraño que para ella sea indiferente lucir una chaqueta de Proenza Schouler —con un precio mínimo de 1.500 euros— durante un encuentro con Donald Trump.
Sus familiares
Su padre, Henrique Machado Zuloaga (1930 – 2023) fue un ingeniero civil y uno de los empresarios siderúrgicos más influyentes de Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX.
Inició sus estudios en Caracas, egresando como bachiller del emblemático Liceo Fermín Toro. Posteriormente, ingresó a la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo el título de Ingeniero Civil en 1953. Después viajó a Europa a principios y allí cursó estudios de Planificación en la Universidad de París (Sorbona) y, más tarde, se especializó en Economía en la prestigiosa London School of Economics (LSE) en el Reino Unido. A su regreso a Venezuela, Machado Zuloaga se incorporó al aparato productivo privado, dedicando la mayor parte de su vida profesional a la Siderúrgica Venezolana S.A. (Sivensa). A diferencia de su hija, su padre rechazó firmemente la opción de abandonar el país y decidió permanecer en Caracas hasta el día de su fallecimiento. Este es un hecho fundamental en toda la historia. Mientras Machado siempre ha alegado amenazas contra sus familiares para justificar la residencia de todos sus hijos en el extranjero, el ejemplo de su padre muestra lo contrario. Por lo tanto, las historias sobre amenazas no son más que una cortina de humo para justificar los estudios lujos y el trabajo de sus hijos en el exterior.
Otro miembro destacado de la familia es la hija mayor, Anna Corina Sosa, quien nació en Caracas. Actualmente reside en Nueva York, donde ocupa un cargo ejecutivo en Celonis, una multinacional de software y tecnología.
Al igual que su madre, Sosa es ingeniera. Aunque inició sus estudios en Venezuela, en 2012 dejó el país alegando la necesidad de «preservar su seguridad». Cursó la licenciatura en Ingeniería Industrial en la Universidad de Michigan, graduándose en 2014, y posteriormente obtuvo un MBA en la Escuela de Negocios de Harvard.
Sosa se formó bajo valores estadounidenses y parece ajena a la realidad de los venezolanos. Se ha convertido en representante de una élite que, desde Estados Unidos, apoya la política de sanciones contra Venezuela. Le resulta indiferente la situación del país, ya que su vida está establecida en el extranjero. El padre de María Machado demostró con su ejemplo que no existían amenazas reales contra su vida. Machado vivió en Venezuela con tranquilidad hasta su partida; sin embargo, fue su propia decisión abandonar el país para reforzar la presión desde el exterior, reunida con diversos políticos y promocionando ideas devastadoras.
Conclusión
Ya lo dijo escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Las guerras dicen que ocurren por nobles razones… ninguna tiene la honestidad de confesar: ‘Yo mato para robar’. Matan en nombre de la paz, en nombre de Dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia…”. Honrar la valentía de quienes luchan por la libertad es justo, pero confundir “lucha por la paz” con abrir las puertas a los mandatos militares foráneos es un contrasentido que la historia latinoamericana conoce demasiado bien. El desafío está en reivindicar una paz construida desde abajo, con participación popular y sin tutelas imperialistas.
Este artículo debe servir como un recordatorio permanente de que los venezolanos no queremos ver a Machado liderando nada en nuestro país.
