La Tienda Republicana

El País, portavoz de sus accionistas contra el referéndum y la democracia en Grecia

Abortar la negociación

“Alexis Tsipras es el primer responsable del fiasco del pacto en el rescate griego”

Si algún lector dudaba a estas alturas de cúal es la trinchera desde la que El País apunta y dispara, de cuáles son sus comandantes y quienes sus enemigos, sugiero la lectura del editorial Abortar la negociación. En cualquier medio de comunicación que se considere mínimamente serio y distante del disparate marca ABC o La Razón caben opiniones a favor o en contra de cualquier postura o de la gestión de un gobierno, pero hay puntos históricos de inflexión donde el plumero de la línea editorial delata al periódico.

El pueblo griego vive horas decisivas que dirimirán si mantiene su soberanía frente a las imposiciones de la Troika tras la llegada al gobierno de Syriza. La cuerda de las negociaciones se ha tensado al máximo y está próxima a romperse. Se decide si el único gobierno europeo que se ha enfrentado a las políticas de extrema austeridad impuestas desde la doctrina neoliberal de la UE cede en contra de aquello para lo que los griegos lo eligieron. En el fondo es un debate sobre la democracia con mayúsculas, en el cual no caben posiciones templadas o intermedias. O se está con “la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes” o se está junto a los poderes financieros que tratan de socavarla a través del chantaje de la deuda ilegítima. Son dos trincheras y no hay posibilidad de ubicarse en tierra de nadie.

Las últimas negociaciones entre Syriza y sus acreedores quedan en “un ultimátum que contraviene los principios de la Unión Europea y socava el relanzamiento de la sociedad y la economía griegas” según palabras de Alexis Tsipras. Los objetivos últimos de la Troika pasan por ejemplarizar con Grecia para prevenir la aparición de nuevos gobiernos díscolos en la unión europea. Esta postura se resume en el párrafo final del editorial, referido a los “deberes del Eurogrupo“: “dejar siempre expedita la eventualidad de un retorno al pacto y proteger especialmente del contagio a sus socios más débiles“. Para ello, el gobierno griego debe torcer su brazo e imponer medidas que -aunque no solucionen el problema de la deuda- dejen en evidencia quien manda a través de políticas de recorte social. La finalidad no es reparar la maltrecha economía griega para que se haga posible la devolución de la parte legítima prestada, sino el sometimiento del pueblo y -a largo plazo- el desmantelamiento del tejido público y de los derechos adquiridos.

La convocatoria de un referéndum decidido por unanimidad en el consejo de ministros del gobierno de Syriza sobre la aceptación o rechazo a la propuesta de las instituciones europeas es la apuesta decidida por la democracia en Grecia. Un referéndum es la expresión más clara de la democracia directa, en la cual la gente toma una decisión sin necesidad de la intermediación de los representantes. Quien se posiciona contra un referéndum se sitúa en la trinchera de los que disparan contra la democracia con mayúsculas.

Cuando el ministro de economía Luis de Guindos amenaza con que ‘el pueblo griego pagará las consecuencias de un referéndum‘ solo hay que pensar que pagará las consecuencias de su propia decisión soberana. Cuando El País dice en su editorial que “la salida del referéndum es intempestiva“, que “es además una falsa salida“, o que “los referendos los carga el diablo del azar y/o la pasión“, está despreciando la democracia y al propio pueblo griego. Cuando El País ataca la esencia de la democracia denominando la propuesta de referéndum como “insensateces” contra el “camino del pragmatismo” o afirma que la sociedad griega es “víctima de la bipolaridad” del gobierno griego porque se le consulta una decisiva cuestión que afectará directamente a sus vidas, o que la coalición de Tsipras no asume sus “problemas internos“, ha tomado -sin duda- partido por la dictadura que imponen los poderes financieros. Es un camino que El País emprendió al entregarse a sus acreedores. El HSBC es el segundo mayor accionista del Grupo Prisa. Sumando su participación a la que tienen CaixaBank y el Santander, la posición accionarial de la banca en uno de los principales medios de comunicación españoles supera a la participación del primer accionista.

Escasa es la astucia necesaria para deducir los nombres de los comandantes y generales de El País tras la trinchera: HSBC, CaixaBank, Santander, Telefónica… Es lógico pero triste comprobar cómo quien se entregó sin remedio a sus acreedores, quien vendió su ética periodística al mejor postor, es hoy el soldado que exige a Grecia -cuna de la Democracia- lo que Tsipras definió como la “humillación de todo un pueblo”. El País, como sus dueños, anhela la cabeza de su legítimo representante, Syriza. Este drama es muy grave para sus lectores. Que no se convierta en tragedia.

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