André Abeledo Fernández •  Opinión •  02/06/2020

Audacia, audacia y más audacia. La clase trabajadora necesita organizarse.

Me refiero en este caso al sectarismo iluminado más que ilustrado del que hacen bandera una pequeña parte de los que se denominan a sí mismos vanguardia de la clase obrera, lo que no deja de ser un síntoma de «infantilismo» o incluso «onanismo» de grupos de debate que corren el riesgo de morir fruto de una terrible «mitosis».

Normalmente este tipo de personas que dicen representar a la clase obrera, también la desprecian y como mucho, la han visto de lejos trabajando sobre un andamio o de cerca cobrándoles en la caja de un supermercado.

Se esconden detrás de esa supuesta superioridad ética, moral y de formación marxista para no ver nada y no hacer nada, porque ningún proyecto está a su altura y ningún cuadro obrero está capacitado para compartir organización, con su mente privilegiada y su «elefantiasis ética-moral» que los convierte en «Mesías» o en pastores sin rebaño más que en camaradas.

Incapaces de convencer o dar ejemplo, se consideran unos incomprendidos y desprecian a todo aquel que les lleva la contraria considerándolos reaccionarios, traidores, o simplemente inferiores intelectualmente.

Finalmente son los que hablan de revolución y dan la espalda a la clase obrera que debe hacerla, son los que se consideran «líderes» y son incapaces de entender que primero deben compartir trinchera con la clase obrera, deben ser ejemplo consecuente y que serán las trabajadoras y trabajadores quienes decidan quienes están a la altura para liderar el proceso revolucionario en cada etapa.

Sin duda ese tipo de «infantilismo» o «clasismo» sectario en las filas comunistas es un problema menor, si lo comparamos con el problema del «oportunismo» en las filas del movimiento obrero.

El hecho de que una parte de la izquierda, niegue la vigencia de la lucha de clases o entienda que el marxismo – leninismo es una idea del pasado, con el falso argumento de que han cambiado las relaciones entre explotadores y explotados, es sin duda el mayor de los peligros que amenazan al movimiento obrero.

Que una parte de la «nueva política» se atreva a hablar del supuesto fracaso del comunismo, cuando millones de personas que estaban en la pobreza en el Estado Español ahora estan ya en la miseria.

Cuando más de un millón de niñas y niños sufren de desnutrición, cuando las familias aún son desahuciadas, o cuando tener un empleo no garantiza salir de la miseria, parece una burla o una broma macabra, los defensores del «capitalismo bueno» o de «rostro amable» no son más que simples vendedores de humo al servicio de la oligarquía, porque el capitalismo se basa en la explotación, en la plusvalía y la acumulación de riqueza.

Medidas como la renta básica son necesarias para atajar una situación de emergencia social, combatir la miseria y el hambre y devolver la dignidad a la clase trabajadora.

La lucha de clases continúa vigente y se recrudece con la pandemia del COVID-19, en el actual contexto se hace más necesario que nunca un Partido Comunista fuerte capaz de ser la herramienta de la clase obrera para defender sus intereses.

Es necesario formar cuadros entre la clase trabajadora capaces de hacer una tarea de concienciación y organización en los centros de trabajo.

Debemos resistir el embate de la oligarquía y la patronal en defensa de sus intereses y sus privilegios.

Camaradas seguiremos en la lucha porque no hay nada más hermoso y grande que la solidaridad obrera, ni ningún objetivo más importante que el de alcanzar la verdadera justicia social.

¡Proletarios de todos los países uníos!

Audacia, audacia y más audacia. 


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