El colectivo «Un Techo por Derecho» denuncia la emergencia habitacional que vive la Málaga desde la portada de la Feria
- La movilización comenzó en la portada de la Feria de Málaga, en el Cortijo de Torres, y desde allí los manifestantes recorrieron el recinto ferial. La concentración inicial reunió a medio centenar de personas frente a la entrada principal, para luego pasear por el interior del Real con sus carteles reivindicativos.

En pleno corazón de la Feria de Málaga, entre el bullicio y las luces del Cortijo de Torres, medio centenar de personas del colectivo Un Techo por Derecho se concentró para visibilizar la cara más amarga de la ciudad. Con carteles que rezaban lemas como «Queremos farolillos y viviendas sociales» o «Los barrios para las vecinas», los activistas recorrieron el Real para recordar que la crisis de la vivienda no se va de vacaciones.
«¿De qué sirve una ciudad llena de luces si hay familias que no saben dónde dormirán esta noche?», denunció la portavoz del colectivo y exconcejala Rosa Galindo, quien explicó que el objetivo de la protesta era «que no se escondan los 30 desahucios a la semana que se están produciendo en Málaga». La movilización, que se produjo en la noche del martes, buscaba confrontar la realidad de una ciudad que, mientras se engalana para la fiesta, expulsa a sus vecinos más vulnerables.
Historias de una crisis sin tregua
Entre los asistentes, varias mujeres desahuciadas dieron rostro a unas cifras que, según Galindo, son «fiables y corroboradas», aunque advirtió de que «hay muchos más que no se visibilizan». Teresa, de 72 años, es una de ellas. La malagueña perdió su piso de alquiler cuando el casero le triplicó la mensualidad. Tita Mari, de 66 años, vive en la calle desde febrero, y Mariló, de 63, fue desahuciada junto a su marido, también pensionista, del piso de la calle La Unión donde habían residido 12 años. A ellos, el Ayuntamiento les ha ofrecido una estancia de un mes en una residencia de ancianos, pero luego no saben qué será de ellos.
El caso de Mariló y Javier, como se ha conocido en otras movilizaciones, no es un hecho aislado. El pasado mes de julio, activistas de Un Techo por Derecho protagonizaron un encierro en el Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) para exigir soluciones habitacionales para estas personas, denunciando que ofrecer una semana o un mes de hostal «no es una alternativa, solo retrasa el problema siete días más».
Un problema estructural: el negocio de la vivienda
La protesta de la Feria se enmarca en un clima de creciente tensión social por la vivienda en Málaga. La ciudad se ha convertido en el epicentro andaluz de una crisis que los colectivos atribuyen a un modelo económico que prioriza la rentabilidad sobre el derecho a un hogar. Los fondos de inversión y la turistificación descontrolada son señalados como los principales causantes de la expulsión de los vecinos de sus barrios.
Los datos respaldan esta denuncia. Málaga es la segunda provincia de España con el precio del alquiler más alto, solo por detrás de Baleares. Un informe reciente sitúa el precio medio del alquiler anual en 15.341 euros, mientras que el salario medio bruto ronda los 26.966 euros, lo que se traduce en que muchos malagueños destinan hasta el 75% de su sueldo a pagar un techo, muy por encima del 30% recomendado por los expertos.
Esta realidad ha llevado a que el número de desahucios por impago del alquiler se mantenga en cifras alarmantes, con más de 900 lanzamientos al año. La portavoz de Un Techo por Derecho advirtió de que «la ola que viene a partir de septiembre es aún peor», tras el levantamiento del escudo social que protegía a las familias vulnerables.
Futuro incierto
En el manifiesto leído durante la concentración, el colectivo reclamó «una Málaga donde la vivienda sea un derecho y no una oportunidad de negocio». Entre sus exigencias, piden más vivienda pública y de alquiler asequible, que ningún desahucio se produzca sin una alternativa habitacional digna y la protección efectiva de las familias vulnerables.
La protesta en la Feria no fue más que la última acción de un movimiento que no cesa. Colectivos como Un Techo por Derecho y plataformas como Málaga para Vivir han convocado manifestaciones multitudinarias en los últimos años, y las movilizaciones continúan, como la reciente jornada organizada por Por Andalucía para confrontar la «emergencia habitacional insostenible». En pleno auge de la Feria, los activistas lanzaron un mensaje claro: «Farolillos y salero, la casa lo primero.
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