Federico Rubio Herrero •  Memoria Histórica • 16/01/2020

Comentarios de la «caverna» mediática, ante las elecciones del 16 de febrero de 1936

"El ejército internacional de la antipatria se apresta de nuevo para otro asalto al poder, al fin de saciar después sus feroces instintos de venganza y rapiña. En sus vanguardias figuran esos desalmados republicanos izquierdistas del bienio que, con tal de verse ahora encasillado, están dispuestos a actuar de efímero gobierno Kerensky y abrir las puertas a la revolucion" [...]

Comentarios de la «caverna» mediática, ante las elecciones del 16 de febrero de 1936
Diario ABC del 15 de enero de 1936
 
El ejército internacional de la antipatria se apresta de nuevo para otro asalto al poder, al fin de saciar después sus feroces instintos de venganza y rapiña. En sus vanguardias figuran esos desalmados republicanos izquierdistas del bienio que, con tal de verse ahora encasillado, están dispuestos a actuar de efímero gobierno Kerensky y abrir las puertas a la revolucion. Jalea a este insignificante grupo que pretende «rescatar la Republica», esa vocinglera prensa burguesa, pero antipatriota y disolvente que desde los tiempos del ¡Maura no! Y del ¡Ferrer si!, envenena a las masas lucrandose en el turbio negocio de la agitación revolucionaria, y tras este camuflaje viene el verdadero ejército socialista rojo de mano de los comunistas y anarco-sindicalistas y toda la horda de asesinos, incendiarios y bandidos que anhelan repetir en grande las salvajadas de Asturias. Este conglomerado de la III Internacional recibe inspiraciones y dinero de la poderosa liga judaico-masonica-marxista que va alargando sus avidos tentáculos por los estados de la cristiandad.
 
Diario ABC del 17 de enero de 1936
 
Bandadas de delincuentes asesinan a pacíficos ciudadanos, a humildes hijos del trabajo, a abnegados servidores del orden. Caen acribillados a tiros por los pistoleros, un día y otro personas de toda condición social, que se ven sorprendidas en sus actividades por atracadores de audacia inconcebiblemente cínica. No es menester hacer recuento. Todos los días se repite el bochornoso espectáculo.
Cuando son detenidos los criminales se califica el bandidaje de «delito social», y ante este misterioso «tabu» se detiene la labor de la justicia. Las condenas no se cumplen y se llega al escarnio más alla: Se llega a glorificar a los delincuentes «sociales» por la prensa extremista y a clamar en los mítines y a inscribir en los programas políticos por una amnistia que ponga en la calle a homicidas y ladrones.
Firmado por hombres de responsabilidad que han gobernado y aspiran a gobernar de nuevo, ayer mismo, en el manifiesto de las izquierdas revolucionarias se concreta como exigencia inmediata la apertura de los presidios para todos los facinerosos. Bastara que ellos se califiquen a sí mismos de «presos sociales» para que amorosamente los recojan los partidos a quienes no repugna que se vierta sangre humana.
 
Diario EPOCA del 22 de enero de 1936
 
En nuestro país se va a dar el hecho curioso de que una lucha electoral se desenvuelva con todos los heroicos caracteres de una guerra de independencia. Claro es el designio de las fuerzas de izquierda coaligadas bajo el signo y el mandato de Moscu: Crear en España el «estado soviético número 2». Los hipócritas discursos de los jefes izquierdistas no hacen más que acentuar el verdadero carácter de la consigna por la cual luchan: Son celadas orales para llevar al ánimo de los pequeños burgueses y de los pequeños intelectuales la idea de que se lucha por un estado liberal y republicano. La realidad es que luchan a beneficio exclusivo de un estado bolchevizado, intervenido por el Komintern moscovita y alimentado políticamente por las doctrinas comunistas. Van a entregar la alta dirección del Estado a un país extranjero, a servir de ciegos y viles instrumentos a la tiranía staliniana, que no se ha saciado con la destrucción de un gran imperio, que ha fracasado en el intento de destruir otras naciones occidentales y americanas y que pone golosamente la vista en España, a la que juzga presa inerme y propicia. A eso van. Lo han dicho sin rebozo durante todo el año 1934 en sus periódicos y en sus discursos los directores del socialismo español. Se trata de un programa claro y preciso en el que entran por igual el desmembramiento del territorio nacional, la aniquilación de las instituciones seculares como el ejército y la Guardia Civil, el exterminio de la burguesía, el anonadamiento de la banca, del comercio y de la industria, la extirpación de las individualidades y la dictadura del proletariado.
 
Fuente: Federico Rubio Herrero (Cronologia mundial durante el Gobierno del Frente Popular, febrero-julio 1936) pag 21 y 22.

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