Redacción •  Actualidad •  21/08/2026

Rubén Sánchez: «El Gobierno debe hacer cambios regulatorios de calado y sacar la energía nuclear y la hidráulica de la subasta diaria»

  • El sector renovable se ha consolidado como un importante generador de empleo y riqueza, con un ahorro anual de más de 20 mil millones anuales para la economía. Las actividades abarcan desde la fabricación e instalación hasta la ingeniería, el mantenimiento y la comercialización, sin embargo, se mantiene el sistema marginalista impuesto por el PP de la mano de Aznar en 1998. 
Rubén Sánchez: «El Gobierno debe hacer cambios regulatorios de calado y sacar la energía nuclear y la hidráulica de la subasta diaria»

El secretario general de FACUA-Consumidores en Acción, Rubén Sánchez, intervino este martes 18 de agosto en el programa Mañaneros 360, de TVE, para hablar sobre la subida de la factura de la luz en agosto.

«Tenemos un modelo de fijación de precios tramposo»

Rubén Sánchez analizó el constante incremento de la factura de la luz, una tendencia que se ha acentuado durante el mes de agosto. Durante su intervención, Sánchez fue tajante al calificar el actual sistema de fijación de precios como «tramposo» y exigió al Gobierno «cambios regulatorios de calado» que aborden la raíz del problema.

El núcleo de su crítica se centró en el funcionamiento del mercado mayorista eléctrico, que opera bajo un sistema marginalista. Este sistema, explicado de forma sencilla, determina que el precio final de la electricidad para todas las tecnologías (solar, eólica, nuclear, hidráulica, etc.) lo fija la fuente de energía más cara que se necesita para cubrir la demanda en cada hora del día . Esto significa que, aunque tecnologías como la solar o la eólica tengan un coste de producción casi nulo, los consumidores acaban pagando la electricidad al precio del gas o el carbón, que son las que suelen marcar el precio final cuando la demanda es alta .

Rubén Sánchez argumentó que esta dinámica es profundamente injusta para los consumidores. En sus palabras, las fuentes renovables son «buenas y baratas de producir, pero nosotros la pagamos a precio de oro». Por ello, la propuesta de FACUA es clara y contundente: el Gobierno debe sacar las energías nuclear e hidráulica de la subasta diaria . La organización defiende que, al ser tecnologías con costes de producción bajos y que no emiten CO₂, no deberían estar sujetas a la especulación del mercado marginalista . Su exclusión de la subasta permitiría que estas energías se vendieran a un precio más justo y acorde con su coste real, lo que tendría un efecto directo y significativo en la reducción del precio final de la electricidad, en lugar de verse arrastradas por el alza de los combustibles fósiles.

La petición de FACUA busca desvincular el precio de las energías limpias del de las fósiles, rompiendo así un sistema que, desde su punto de vista, distorsiona la realidad del mercado y penaliza a los hogares españoles. La organización insiste en que mientras no se produzcan estos cambios estructurales, el mercado mayorista seguirá siendo un factor determinante en el encarecimiento de la cesta de la compra y la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

Están vendiendo lo barata que resulta la producción solar, eólica… y es verdad, pero al final es buena y barata producirla pero nosotros la pagamos a precio de oro».

El origen legislativo del sistema marginalista en España: Aznar

El momento clave para la implantación de este modelo en España fue 1997. Ese año, el Gobierno de José María Aznar impulsó una profunda reforma del sector eléctrico, que se materializó en la Ley 54/1997, del Sector Eléctrico.

Esta ley liberalizó el mercado y estableció un sistema de ofertas competitivas para la generación de electricidad. Su objetivo era introducir la competencia en un sector que hasta entonces funcionaba como un servicio público con tarifas fijadas por el Estado. El mercado mayorista, conocido como pool, comenzó a operar al año siguiente, en 1998. Su diseño se inspiró en las reformas que otros países, como Chile y Reino Unido, habían aplicado en las décadas anteriores, y que beneficiaron finalmente a oligopolios energéticos controlados por un número pequeño de grandes empresas privadas. En Chile, el modelo fue impulsado por el equipo económico neoliberal al servicio de la dictadura de Pinochet, liderado por los Chicago Boys. En Reino Unido, el gobierno de Margaret Thatcher encareció de la misma manera el consumo eléctrico con estas medias basadas en el dogma ultraliberal.

La decidida apuesta por las renovables, el principal logro de los gobiernos del PSOE y de las coaliciones PSOE-Unidas Podemos / PSOE-Sumar

A pesar de todo, la apuesta por energías limpias especialmente la solar y la eólica, ha disminuido el precio mayorista de la luz, y provocado el llamado «efecto de orden de mérito»: al tener costes de producción marginales muy bajos, estas tecnologías desplazan a las fuentes más caras en el mercado, reduciendo así el precio final. El incremento de 20 puntos porcentuales en la participación de las renovables contribuyó a una reducción de casi el 20% en los precios mayoristas de la electricidad en España. Si se continúa con esta senda, y se alcanzan los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030, se prevé un abaratamiento adicional del 20%.

España ha sido históricamente un país con una enorme dependencia energética del exterior, importando más del 80% de la energía que consume durante los primeros Gobiernos tras la Transición posterior a la dictadura franquista, pero la apuesta por las renovables ha ido revirtiendo esta situación al ser una fuente de energía autóctona e inagotable. El ahorro para la economía es considerable. Según el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables, elaborado por Deloitte para APPA Renovables, en 2024 las energías limpias generaron un ahorro total de más de 23.000 millones de euros para el país. Dentro de este sector, el autoconsumo ha tenido un notable impacto. Solo en 2024, este subsector empleó a 7.861 profesionales (entre directos e indirectos) y contribuyó con 1.784 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) nacional

El «Impuesto al Sol», o cómo el Gobierno de Rajoy zancadilleaba la economía española

Tras el boom de la eólica durante el intervalo 2000-2010, con un hito en 2005 cuando España se convierte en el primer país del mundo en exigir la instalación de paneles solares en edificios nuevos, la influencia negativa más clara y documentada fue el denominado «Impuesto al Sol«, establecido por el Real Decreto 900/2015 durante el gobierno de Mariano Rajoy. Lejos de ser un impuesto fiscal al uso, era un cargo por autoconsumo que penalizaba a quienes generaban su propia energía solar .

Su impacto fue devastador y se puede resumir en varios puntos:

  • Era un freno económico y burocrático: Obligaba a pagar peajes por la energía solar que uno mismo consumía, a instalar contadores adicionales y a enfrentarse a trámites administrativos muy complejos y costosos . Esto hacía que la inversión en paneles solares fuera económicamente inviable para la mayoría de los hogares y pequeñas empresas, alargando el plazo de amortización hasta los 15 o 20 años .
  • Paralizó por completo el autoconsumo: El efecto fue inmediato y disuasorio. El mensaje que caló en la población fue: «si voy a poner placas, me van a cobrar casi tanto como lo que ahorro, mejor no hacerlo» . Esta percepción paralizó el mercado.
  • Generó un enorme daño-país y retraso: España, con un recurso solar excepcional, era el único país grande de la Unión Europea que penalizaba el autoconsumo . Esto provocó un retraso de años con respecto a sus vecinos. En 2018, año de su derogación, España tenía instalados menos de 500 MW de autoconsumo, frente a los más de 14.000 MW de Alemania .
  • Contradijo los compromisos climáticos: La medida fue criticada por ir en contra de las directivas europeas de energías renovables y del Acuerdo de París, siendo vista como una protección encubierta de las grandes compañías eléctricas .

Este impuesto, impulsado por el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, y calificado como una «traba absurda» por la ministra Teresa Ribera, fue derogado en octubre de 2018 por el gobierno de Pedro Sánchez mediante el Real Decreto-ley 15/2018.

Derogación del impuesto al sol, reimpulso de la energía limpia e infinita

Tras su derogación en 2018 y la posterior aprobación del Real Decreto 244/2019 que simplificó la normativa, el autoconsumo se disparó. En los años posteriores, el despegue de las renovables, que generaron el 55,5% de la electricidad del país en 2025, con la eólica (21,6%) y la solar fotovoltaica (18,4%) como principales fuentes.


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