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Opinión

La CIA quiere copar la COPPPAL

Estamos presenciando una de las etapas políticas más conflictivas de américa latina. Por un lado grandes movilizaciones populares contra el neoliberalismo, como en Haití, Ecuador y Chile. Los triunfos Populares en  México y la Argentina, contra esas mismas políticas y las reacciones desesperados por parte del imperialismo en forma de golpes de Estado, como en Bolivia y anteriormente en otros países.

Lo cierto es que la lucha de clases se expresa de múltiples formas.

Carta a Jeanine Áñez, presidenta de facto de Bolivia

República Oriental de Uruguay. Montevideo, 16 de noviembre de 2019.

Estimada señora Jeanine Áñez.

De mi mayor consideración:

Quiero por este medio ocupar unos minutos de su tiempo y llegarle a su corazón con estas pocas letras que encierran el clamor de muchos. No es mi intención juzgar lo que no me corresponde ni laudar lo que es deber de otros. Vengo a expresar ese clamor, respetuosamente, con la esperanza de que llegue a su oído.

Un gran hombre muere en absoluta indiferencia

Érase una vez un gran hombre, un poco extraño para algunos, pero con el deseo de dar a conocer la verdad sobre el mundo en el que vive. Se llama Julian Assange y nació el 3 de julio de 1971 en Australia. Es un cibermilitante, un hombre brillante que descubre que la brecha es demasiado grande entre la realidad del mundo político y la información conocida por los ciudadanos. Propone, por lo tanto, crear un sitio donde todos puedan, con total protección virtual, enviar información confidencial. Así, nace Wikileaks. Assange y cuatro personas se encargan y llevan adelante el sitio.

Decadente engendro neoliberal del capital repele progresismos

La clase dominante-gobernante que se ha conformado durante tres décadas de restructuración neoliberal del capitalismo, bajo el mando de lo que se ha engendrado como poder transnacional en el centro estadounidense del sistema mundial, repele violentamente cualquier proyecto de gobierno que implique  algo de soberanía, redistribución de ingresos y reformas; es decir, algo  -y peor si es mucho- de lo que se ha denominado como opción “progresista”, “reformista” o “reformadora”.

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