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Escepticismo en Francia ante debate nacional

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, lanzó esta semana un debate nacional con el cual pretende aplacar la crisis generada por las protestas de los chalecos amarillos, una iniciativa que genera más dudas que certezas.

Desde la norteña comuna Grand Bourgtheroulde, el mandatario dio inicio a la gran concertación que se extenderá hasta febrero, y cuyos resultados serán dados a conocer el 15 de marzo, según el compromiso asumido por el gobernante.

Macron se reunió con 600 alcaldes de la región de Normandía con quienes dialogó durante varias horas, un formato que deberá repetirse en las próximas semanas en unas 10 ocasiones para cubrir todo el territorio nacional.

En su intervención, el jefe de Estado abogó por un debate sin tabúes.

Más allá de los temas propuestos por el gobierno, sostuvo, 'estamos abiertos a todos los asuntos'.

'Si hay cuestiones inteligentes, asuntos que emergen y que yo no he visto, serán también tomados en cuenta. No debe haber tabúes al momento de hablar', aseveró.

Previamente, el presidente había publicado una 'carta a los franceses' en la cual mencionó unas 30 cuestiones en las que considera necesario reformar el país, articuladas en torno a los cuatro temas del debate: la transición ecológica; la fiscalidad y los gastos públicos; la democracia y la ciudadanía; y la organización del Estado y los servicios públicos.

El objetivo del proceso es buscar un consenso nacional en medio de la crisis por las manifestaciones de los chalecos amarillos, que llevan 10 jornadas de sábado de intensas protestas en demanda de una mayor justicia fiscal y social.

Aunque el origen de las demostraciones fue el aumento de precios del combustible decretado por el Ejecutivo, luego las reivindicaciones se ampliaron al aumento de impuestos en general y la pérdida del poder adquisitivo como resultado de la política gubernamental.

Ahora reclaman también reformar la Constitución en aras de una democracia plena y que los ciudadanos tengan la posibilidad de pedir e impulsar la realización de referendos nacionales sobre temas relevantes.

Dos meses después del inicio del movimiento, los chalecos amarillos cumplieron ayer la décima jornada de acciones, en la cual mostraron el rechazo al debate nacional lanzado por Macron.

Tras calificar de 'estéril' esa concertación, la convocatoria señaló que 'no servirá de nada y todo el mundo sabe ya lo que el pueblo demanda: menos políticos, menos privilegios, más transparencia, que el pueblo sea consultado sistemáticamente'.

Desde la ciudadanía también se percibe el escepticismo, tal como lo muestra una reciente encuesta de Opinion Way, según la cual una amplia mayoría de franceses no cree en la utilidad del debate.

En ese sentido, un 70 por ciento de la población opina que la concertación no permitirá responder a sus preocupaciones cotidianas.

Otras encuestas recientes indicaron que apenas un 30 por ciento de los galos tiene previsto intervenir en el proceso, pese al llamado del mandatario a una participación masiva. acl/lmg/gdc

 
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