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El Cambio Climático que no ve Trump

Al presidente estadounidense Donald Trump, un contumaz enemigo de la salvaguarda del planeta Tierra, en estos últimos días le ha venido como anillo al dedo el viejo refrán que dice: Al que no quiere caldo le dan tres tazas.

El mundo se estremeció cuando Trump tomó la decisión de retirar a su país del Acuerdo de París sobre cambio climático aprobado por 195 países en 2015 y que tiene como fin reducir las emisiones de gases invernaderos a partir de 2020 y tratar de disminuir las graves consecuencias que tienen para el clima del planeta.

La primera mala noticia para el millonario mandatario fueron los desastrosos incendios ocurridos en California durante el mes de noviembre que provocaron más de cien muertos, alrededor de 12 300 viviendas y 60 000 hectáreas arrasadas.

Le siguió un informe de su propio gobierno, encargado por el Congreso, donde se pronostica que el calentamiento global tendrá un impacto negativo sobre todos los órdenes de vida del país norteamericano para fines del siglo y costará a su economía cientos de miles de millones de dólares.

Bajo el nombre de Cuarta Evaluación Nacional Climática Volumen II, el documento elaborado con la participación de numerosas agencias y departamentos gubernamentales del país, complementa otro estudio publicado el año pasado, y asegura que los impactos del cambio climático global ya se están sintiendo en Estados Unidos y se intensificarán en el futuro. El clima de la Tierra, indica, está cambiando más rápido ahora que en cualquier momento de la historia de la civilización moderna.

A continuación asegura que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos podría reducirse en un 10 % o más en algunos escenarios, con pérdidas anuales en sectores económicos que alcanzarían cientos de miles de millones de dólares para finales de siglo.

El otro golpe contra el erróneo fallo de Trump lo lanzó un fiel aliado del capitalismo, nada menos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando la directora gerente del organismo multinacional, Christine Lagarde expresó en un discurso que su institución considera al recalentamiento planetario la mayor amenaza que afronta la humanidad en este momento, y por tanto insta a todas las naciones a adherirse al Acuerdo de París.

"En muchísimos casos, aseguró la funcionaria, todo apunta al cambio climático, la mayor amenaza existencial de nuestro tiempo, y como bien saben, este fenómeno hace que esos desastres sean más feroces, más frecuentes y más atemorizantes, por lo cual es crucial que los países cumplan con sus compromisos en el Acuerdo de París y avancen hacia una economía totalmente libre de carbón en las próximas décadas".

Pero el mandatario estadounidense continúa con oídos sordos ante los actuales peligros climáticos que amenazan hasta la existencia de la vida en el planeta, pese a que en su propio país han ocurrido en los últimos tiempos enormes incendios, grandes sequías en diversas zonas y el paso de destructores huracanes.

Los expertos han demostrado que el recalentamiento global se debe a la insana acción humana sobre todo con las incontrolables emisiones de gases por combustión de petróleo, carbón, gas en industrias, transporte y deforestación debido a la agricultura a gran escala.

Se ha comprobado fehacientemente que de 1880 a 2016 la temperatura media mundial aumentó 0,87 grados centígrados lo que ha provocado el calentamiento de los océanos, la disminución de nieve y hielo en los polos y el aumento del nivel de los mares hasta 20 centímetros.

Estudios recientes aseguran que ecosistemas tan diversos como la selva amazónica y la tundra antártica pueden estar llegando a umbrales de cambio drástico debido al calentamiento y a la pérdida de humedad. Los glaciares de montaña se encuentran en alarmante retroceso y los efectos producidos por el abastecimiento reducido de agua en los meses más secos tendrán repercusiones sobre varias generaciones.

La extensión del hielo marino en el Ártico ha disminuido cada década desde 1979, con una pérdida de 1,07 × 106 km2 de hielo cada diez años, lo cual representa un gravísimo peligro para las naciones con costas bajas y sobre todo para la inmensa mayoría de las islas.

Las estimaciones indican que el aumento del nivel medio del mar será de entre 24 y 30 centímetros para 2065 y de 40 a 63 centímetros para 2100 en relación al período de referencia de 1986-2005. Varios archipiélagos e islas quedarán inundados por las aguas como son los casos de Vanuatu, Tuvalu, Marshall, Gilbert y Kiribati en el Océano Pacífico y de las Maldivas en el Océano Índico.

Como afirmó el primer ministro de Tuvalu, Bikenibeu Paeniu,

“los países del Pacífico y del Índico apenas contribuimos al calentamiento global y paradójicamente seremos los primeros en sufrir sus consecuencias.

Si los gobiernos del mundo no toman consciencia del daño que provoca el cambio climático, en próximos años veremos mayores desastres como los ocurridos por los terremotos en Japón, Haití, China, Chile, Indonesia, Pakistán; las inundaciones en Bolivia, Colombia, Venezuela, Brasil, Australia, China, Vietnam, Bangladesh, Filipinas; enormes incendios en Rusia, Estados Unidos, América del Sur, Asia; desproporcionadas nevadas en Estados Unidos, México, Europa y violentos huracanes en el Caribe, Asia y Norteamérica.

Como consecuencia directa crecen los desiertos, se reduce la superficie cultivable en el planeta, escasean y aumentan los precios de los alimentos, se expanden las enfermedades, suben los índices de pobreza.

¿Comprenderá algún día Trump que no puede continuar sus agresivas políticas contra el medioambiente mundial?

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación