Christian Medina Macero •  Opinión •  06/07/2026

​5 de Julio, la Dignidad Inquebrantable de una Nación que se Niega a ser Colonia

​5 de Julio, la Dignidad Inquebrantable de una Nación que se Niega a ser Colonia

Hoy conmemoramos nuestra Independencia bajo asedio

¡Soldado tuyo, Pueblo mío!

I

‎​La historia no se recuerda como letras del pasado; la historia se vive, se padece y se honra.

‎Hace más de dos siglos, un 5 de julio, un puñado de valientes firmó con fuego y tinta el acta que nos parió como Nación libre, desafiando imperios y decretando que esta tierra bendita solo le pertenece a sus hijos.

‎Aquella gesta no fué un evento rutinario mas de salones perfumados; fué una ruptura geopolítica radical, el inicio de una guerra total contra el absolutismo colonialista que se consolidó a caballo, con el filo de las lanzas y la sangre sagrada de nuestros ancestros.

‎El honor y la valentía no son conceptos abstractos: son nuestra herencia genética y nuestro mandato histórico.

‎​Sin embargo, este 5 de julio nos encuentra en una hora de agresión imperialista, pero de profunda definición patria. Conmemoramos nuestra Independencia en medio de una flagrante intervención y ocupación por parte del imperio de los Estados Unidos de Norteamérica. La codicia histórica por nuestro petróleo, el gas y nuestros minerales ha llevado a Washington a ejecutar el plan más criminal contra el suelo de Bolívar: bloqueo y agresión militar, el asedio financiero, el secuestro de nuestro Presidente Constitucional, el asesinato de hermanos de lucha y el infame bombardeo a nuestro territorio. Su objetivo final ya no es un secreto de inteligencia; es la disolución total de la República, la extirpación de nuestra soberanía para herir de muerte la venezolanidad y forzar una anexión humillante como el «estado 51» de Estados Unidos de Norteamerica.

II

‎​El suelo patrio es sagrado y la soberanía no se negocia: se defiende con la vida si es necesario.

‎​A este escenario de agresión militar y económica se suma el dolor desgarrador que hoy nos invade el pecho: el reciente terremoto que ha golpeado a nuestro pueblo. Frente a la indignación y las heridas abiertas de la catástrofe, desde esta tribuna de análisis estratégico no dudamos en señalar la verdad: en la guerra no convencional de quinta generación, la ciencia y la tecnología han sido militarizadas y asumidas para acciones de colonización. Este terremoto no es un hecho aislado; tiene las costuras de un ataque infame del imperio para quebrar la moral nacional, sembrar el caos y generar las condiciones biológicas, psicológicas y logísticas para justificar su plan de reconstrucción, endeudamiento, saqueo, extracción y colonización definitiva.

‎​Pero se equivocan en sus cálculos de laboratorio. Ante el dolor y el luto que hoy sufrimos, nuestra respuesta no es la sumisión.

‎¡Nuestro duelo, nuestro luto y nuestra indignación son el combustible de alto octanaje que acelera los motores de la resistencia para echar al invasor!

‎No hay Patria rendida. No hay pueblo resignado. Lo que hay en cada calle, en cada rincón de ésta geografía, es un pueblo al que le hierve la sangre Patria y que se prepara en unión cívico-militar cómo en Abril del 2002 para recuperar lo que por derecho divino e histórico nos pertenece.

III

‎​En esta arena internacional de resistencia, rendimos un tributo de profunda admiración al heróico pueblo de la República Islámica de Irán. Su ejemplo es un faro geopolítico: nos han demostrado con creces que sí es posible vencer al agresor, resistir el asedio imperial y mantener la dignidad de un Estado soberano intacta frente a las amenazas del Fascista del norte.

‎El ejemplo que hoy da Irán es el mismo ejemplo que dio Venezuela al mundo con Bolívar al frente hace 200 años. Hoy le toco a Irán, pero no demorará que las hazañas y las proezas en suelo venezolano vuelvan a iluminar al planeta entero y a inspirar a los pueblos libres. ¡Es imposible detenerlo, es solo cuestión de tiempo!

‎​A todo el pueblo venezolano, en especial a los que hoy sufren los efectos destructores del sismo, les envío mis palabras de Amor, Fé, Solidaridad y absoluta certeza espiritual: aún con las heridas abiertas y la calamidad a cuestas, la lucha por la vida es la lucha por la Patria. Tomar el control absoluto de nuestra soberanía es un derecho irrenunciable, consagrado en nuestra Constitución.

IV

‎​Hoy conmemoramos nuestra Independencia bajo asedio, pero la libertad de Venezuela jamás estará en una mesa de subastas. El imperio pagará muy caro el precio de haber hollado el suelo sagrado de nuestros Padres libertadores. Ante el altar de la Patria, juramos vencer la adversidad, cargar con dignidad y honor nuestras heridas, expulsar al invasor y reconquistar la plenitud de nuestra República.

‎Recordemos que cada 11 tiene su 13. Aquel nefasto 3 de enero fue un 11, pero su 13 aún no ha llegado… y ya está por llegar, ¡LO JURO!

De Vuelta Chávez en el pueblo organizado, porque ¡Chávez vive, la lucha sigue!

‎Hay que Volver a Carabobo, gritar ¡Vuelvan Caras! y regresar con fuerza a nuestras raíces. Es la hora de repolitizar nuevamente la Patria, porque esta batalla es y será siempre con Cristo, con Bolívar y con Chávez.

‎​¡El 5 de julio no es una fecha del pasado, es el juramento del presente!

‎​¡Independencia o Nada! ¡Venceremos!

¡VOLVAMOS A LAS RAÍCES!

‎ Nos vemos en la próxima edición.

CHRISTIAN MEDINA MACERO

Teniente y Defensor del Poder Popular

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