PCE Aragón •  Opinión •  01/06/2022

Otra más no…

Otra más no…

Desde el Partido Comunista de España y la Juventud Comunista en Aragón queremos mostrar nuestro apoyo y ofrecer nuestras condolencias a familiares y amigos/as de la mujer asesinada en Zaragoza el lunes por la noche.

Nos hemos levantado esta mañana con una vecina menos. Una vecina que ha sido asesinada en la puerta de su casa, del barrio de San José. Y ya son cinco las mujeres asesinadas por violencia machista en los últimos nueve días sólo en nuestro país. Suma y sigue. Cifras, números que enmascaran dolor, miedo, terror. Porque de eso se trata, de terrorismo machista. De que vivamos asustadas, mirando siempre a nuestra espalda, esquivando zonas oscuras de calles. De que vivamos tan pendientes de poder seguir vivas, que no podamos hacer nada más. Mientras oímos y leemos que la violencia machista no existe, que es intrafamiliar, que las mujeres también agredimos, que hay muchas denuncias falsas, que si somos unas feminazis… mientras el discurso de odio hacia las mujeres que exigimos vidas en igualdad de condiciones que las de los hombres crece y crece, con el beneplácito de una sociedad que ampara estos alegatos en aras de una malentendida libertad de expresión. Porque dar espacio y altavoz a personas que niegan que estos asesinatos tienen un origen en la diferente posición que hombres y mujeres ocupamos en el mundo, que nos matan porque pueden, porque somos mujeres, es ser cómplice de estos asesinos. Es ofrecerles una excusa. Mientras todo esto pasa, nos siguen matando y violando.

La relación que tenían víctima y agresor era de “buena vecindad”. Pero es que resulta que él estaba en búsqueda y captura por haberse saltado un permiso durante otra condena por el asesinato de otra mujer. Paseando, compartiendo escalera con otras mujeres, potenciales víctimas. Porque todas lo somos ante estos asesinos ya que, cuando un hombre es un asesino de mujeres, no necesita excusa para asesinar, se la inventa. En algún momento deberíamos intentar a abrir el melón del funcionamiento del sistema punitivo penitenciario, porque es evidente que no está funcionando ni como espacio reinsertivo ni como castigo desalentador de nuevos crímenes.

Cristina ya no paseará por su calle Alegría del barrio de San José. Y su familia y amigos/as nunca volverán a su vida anterior. Y todo eso se lo ha quitado un asesino machista, pero con la complicidad de todo un sistema: el capitalismo patriarcal. Ese es nuestro enemigo y no otras mujeres, cis o trans. No nos equivoquemos de enemigo. Divididas somos más débiles, y lo saben. Por Cristina, Florina, Maite, María Luisa y tantas mujeres que nos han arrebatado… unidas frente al patriarcado.


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