Diseccionando a El País • 23/05/2020

El País pide dimisiones a Sánchez… Pues que dimita Calviño

El País pide dimisiones a Sánchez… Pues que dimita Calviño

«Esta vez las cosas han ido demasiado lejos, y la única manera en la que podría contener la hemorragia política provocada por el acuerdo sobre la reforma laboral en un contexto impropio y con un socio inadecuado es depurando responsabilidades». Es la conclusión del editorial de El País del pasado jueves [1]. Nada me emociona más que volver a encontrarme con el periódico de antaño, neoliberal hasta la vena e indisimulado en sus objetivos. Eso sí, se trata de un enfermo cuya credibilidad ha perdido muchos enteros. Su fracaso en la carrera por las primarias socialistas en apoyo de Susana Díaz frente a Pedro Sánchez trajo un irreparable recelo por parte del actual presidente del Gobierno. Ídem en la lucha interna en Podemos entre Errejón e Iglesias. Dos apuestas a caballo perdedor que sumadas a una mayor pluralidad de medios de comunicación digitales en el ala izquierda del espectro mediático español han llevado a El País a un papel subalterno en cuanto a influencia política.

Y puestos a pedir dimisiones acusando al Gobierno de ratificar algo que ya prometió en su programa electoral y pactó con Unidas Podemos en el acuerdo de Gobierno del año pasado -la derogación de la reforma laboral- suponemos que quien debiera dimitir es la única persona que pretende dinamitar los compromisos del PSOE con su electorado y con un socio de Gobierno que se ha mostrado leal desde el principio, aguantando algunos sapos en la boca: la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.

El Editorial mantiene que la reforma laboral que desde 2012 precarizó aún más las condiciones laborales en España ahondando en la anterior reforma del ejecutivo Zapatero para una salida de la crisis neoliberal es una «disputa«, un «golpe de efecto«;

Si hay un acuerdo de calado en el programa de Gobierno PSOE-Unidas Podemos es este, acabar con la infraestructura legal que posibilitó que la crisis la pagásemos la clase trabajadora mientras las grandes fortunas se multiplicaban por tres desde 2008 en nuestro país. Más datos incontestables y menos palabrería. Otro de los pilares a demoler de manera íntegra es la Ley Mordaza, y bien saben en el PSOE que las medias tintas al final se pagan. Así que veremos si, cuando llegue el momento, El País vuelve a posicionarse contra su derogación encontrando ahora «razonables» ciertos aspectos.

La derogación íntegra de la reforma laboral no es ni una «disputa» entre socios ni un «golpe de efecto», es una promesa electoral, un acuerdo de Gobierno firmado y público desde el 30 de diciembre de 2019 [2] y un segundo acuerdo que ratifica el anterior [3] con el añadido «derogación íntegra» para acallar interpretaciones torticeras, que las hay y muy numerosas. Tal y como puede leerse en nigún sitio aparecen términos como «parcial» o «aspectos más lesivos». Solamente se entiende que la derogación se hará de manera progresiva y se especifican los puntos concretos a derogar de manera urgente. De ahí no puede entenderse que más adelante no se derogarán el resto de apartados. Hay muchas medidas en el pacto cuyo desarrollo no se especifica, pero el titular es cristalino: derogación, no derogación parcial o derogación de los aspectos más lesivos.

El acuerdo a tres con Bildu sirve para poner distancia con Ciudadanos tras tomar prestados sus votos, cosa que, evidentemente molesta al Grupo PRISA. También para acelerar el proceso de derogación de la infame reforma laboral y -en todo caso- para endurecer la confianza entre los socios de Gobierno. Por último, y sobre todo, sirve para que la crisis que «se avecina», como acertadamente nos cuenta el editorial, la paguen antes las grandes fortunas que las clases medias o trabajadoras.

Y aquí es donde llegamos al fondo de la cuestión. A mediados de mayo Unidas Podemos propuso sustituir el impuesto de patrimonio -que gestionan las CCAA- por otro que grave de forma progresiva solo fortunas superiores al millón de euros. Como ya comentamos en Tercera Información, «en nuestro país, el número de contribuyentes que se sitúa en la franja de las fortunas superiores a los 30 millones de euros se ha multiplicado por más de tres en los últimos doce años, precisamente los de la crisis financiera que por lo general ha congelado los salarios de la clase trabajadora. Los ricos han pasando de 233 en 2007 a 611 a cierre del ejercicio 2017, y mayor aún en 2020. De ellos, solo 205 tributaban por este concepto en 2017, puesto que el 67,6% se refugia en la Comunidad de Madrid, que se comporta como una suerte de «paraiso fiscal» en cuanto a Patrimonio, ya que el tributo está bonificado al 100% y, por lo tanto, ningún contribuyente paga por él [4]l.a.s..

.[A través de este impuesto, se estima una recaudación en torno a 11 mil millones de euros anuales, es decir, el 1% del PIB, dato corrobarado a grandes rasgos por los tecnicos de Hacienda (GESTHA). La medida ha recibido la crítica salvaje de los medios propiedad de las mismas fortunas que -lo último que desean en el actual contexto- es pagar más [5]. Lo que parecía un secreto a voces se rebela ahora. Nos enteramos hoy mismo de que Felipe González ha mostrado esta semana su malestar por la propuesta de Unidas Podemos para crear un impuesto de solidaridad a las grandes fortunas: “Es la gota que colma el vaso», ha dicho el ex-vicepresidente. Y no lo hizo en cualquier lugar. Fue en una reunión extraordinaria del Consejo Editorial de El País presidida por Soledad Gallego Díaz, a la que fue invitado [6]. Según publica hoy la web «La Última Hora», «del encuentro sale un mandato, dictado por el expresidente del Gobierno: “Es urgente y necesario echar a Unidas Podemos del Gobierno”.

Afortunadamente, y como decía al principio, el Grupo PRISA ya no es lo que era. Ante todo, cada día son más los lectores que lo tienen calado, y con editoriales como este vuelven a mostrar el plumero, o a quedarse «a la intemperie» y en cueros. Coincidimos con el diagnóstico que le concede un «gran peso cultural en España y una influencia política enorme» en el pasado, pero El País ya no es lo que era. Y en estos momentos en los que tantos suscriptores necesita, mantener una línea editorial que cumpla con la estrategia dictada por un político purulento que pretende escapar de la intrascendencia puede salirle muy caro.

[1] https://elpais.com/opinion/2020-05-21/a-la-intemperie.html

[2] https://www.psoe.es/actualidad/documentos-de-interes/acuerdo-de-coalicion-progresista-entre-psoe-y-unidas-podemos/

[3] https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/2020/05/21/iglesias-pacta-sunt-servanda-en-el-acuerdo-de-gobierno-no-se-habla-de-derogacion-parcial-se-habla-de-derogacion-de-la-reforma-laboral

[4] https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/2020/05/12/unidas-podemos-propone-sustituir-el-impuesto-de-patrimonio-por-otro-que-grave-de-forma-progresiva-solo-fortunas-superiores-al-millon-de-euros

[5] https://www.tercerainformacion.es/blog/diseccionandoelpais/2020/05/14/economistas-neoliberales-salen-en-defensa-de-los-intereses-economicos-de-la-clase-alta-espanola-tras-el-anuncio-de-un-impuesto-a-las-grandes-fortunas

[6] https://laultimahora.es/la-reunion-en-la-que-felipe-gonzalez-puso-al-grupo-prisa-a-disparar-contra-el-gobierno-de-coalicion/


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.