Ilka Oliva Corado

La savia del bagazo

Nos hicieron creer que el progreso está en el cemento, que el cemento es el progreso. Nos hicieron creer que la industrialización es la prosperidad de las sociedades. Que  para industrializar se tiene que deforestar despiadadamente y acabar con pueblos enteros: robándoles el agua,  la tierra, la comida y cualquier medio vital de subsistencia. Esos pueblos, nos dijeron: no importan y que si se resisten hay que acabar con ellos a represión pura, por eso los genocidios que enlutan la memoria colectiva. 

Lukas Avendaño: “Ser relegado no es una condición natural si no social”

Lukas Avendaño, puede pensarse como poeta, como narrador, como actor, como performancero, como muxe exponiendo ante el mundo el escarnio de su origen, de su etnia y de condición social. Como un antropólogo utilizando el inmenso escenario de las artes escénicas para realizar un trabajo de campo en los ojos de un público que lo observa  asombrado y con minuciosa atención. 

Guatemala: indignación selectiva

Lo primero que uno se pregunta ante la situación crítica que vive el país, es: ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo el pueblo seguirá soportando (solapando)? La respuesta, tristemente es: hasta siempre. En Guatemala la cosa es de tal sociedad, tales gobernantes. 

Hablar de la corrupción en Guatemala, del posicionamiento de la impunidad ante la justicia, del asalto de las clicas criminales al gobierno del país, es hablar del ADN de la sociedad en sí. En Guatemala estamos hechos de  mediocridad, de hipocresía, de tibieza y de descaro. 

Limítrofe a la alcantarilla

Al asomarse desde el filo de las laderas, se observan: la alcantarilla, el arrabal,  la periferia, la  barriada, como se les conoce desde las urbes de cemento y casitas del barrio alto,  a los avernos aledaños a la metrópoli. Tugurios oscuros donde habitan sin piedad los 7 pecados capitales, buhardillas donde se reproducen la lujuria y la profanación. Escondrijos donde  se propagan las familias disfuncionales que emponzoñan la culta y casta  sociedad de los pulcros. Nidos de criminales sorbiendo  aguas fermentadas de promiscuidad y sexo obsceno. 

El sonido de la muerte

Ayer caminaba por la avenida Michigan en el centro de Chicago y frente al lago se realizaba el espectáculo anual de aviones  en el que participan aviones de la Fuerza Aérea  y  en el que realizan infinidad de  piruetas, evento  al que acuden miles de espectadores.  Cada vez que sobrevolaban el centro de la ciudad un sonido tétrico y  horroroso se estancaba entre las calles y los rascacielos produciendo  un eco que aceleraba el corazón y que paralizaba a las multitudes que en verano pasean por el centro de la ciudad, un sonido aterrador: el sonido de la muerte. 

Norte

Estoy en el supermercado y me dirijo  hacia las estanterías de frutas buscando las piñas, en la estantería de enfrente, donde están las naranjas y las toronjas, está un hombre mexicano colocando fruta fresca; tiene la mirada vacía y las manos cansadas, como la  mayoría de indocumentados. 

Tomo dos piñas y una docena de bananos, nuevamente volteo hacia donde está el hombre, su mirada vacía hace que me acerque e intente sacarlo de sus pensamientos momentáneamente, conozco esa agonía, conozco la profundidad de la desolación.  

Mariela Castañón: “Sigo creyendo en el periodismo humano”

Mariela Castañón es una periodista comprometida con la niñez y juventud de arrabal, de las pocas que en Guatemala sienten y hacen suyo el compromiso de denunciar el abuso sistemático que sufren. Les da voz a esas personas invisibles para los derechos humanos pero perfectamente visibles para el abuso. Tuve la oportunidad de realizarle una breve entrevista en torno al tema del Hogar Seguro y su investigación en las denuncias de tortura y abuso sexual que sufrieron las niñas y adolescentes internadas en ese lugar que estaba a cargo del gobierno.

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