María Ibáñez •  Opinión •  04/08/2026

La Generalitat Valenciana ha duplicado el presupuesto destinado al sector taurino para 2026, alcanzando los 1,03 millones de euros frente a los 450.000 euros previos

La Generalitat Valenciana ha duplicado el presupuesto destinado al sector taurino para 2026, alcanzando los 1,03 millones de euros frente a los 450.000 euros previos

Destinaran 250.000 euros en concurrencia competitiva dirigidos a los organizadores de bous al carrer y titulares acreditados de palcos o barreras, cuyo fin es sufragar los costes del periodo transitorio para adecuar los elementos de protección, cierre y delimitación al nuevo reglamento regulador de estos festejos tradicionales. 150.000 euros en ayudas de concesión directa para las escuelas de recortadores en el País Valenciano.

Unos 120.000 euros para tareas de divulgación del mundo taurino, 100.000 euros dirigidos a los titulares de plazas de toros para financiar obras de reforma y mantenimiento de los recintos. (Valenciaplaza, 2026)

Un sector totalmente subvencionado, que no puede existir sin el dinero público; los chiringuitos del Vox mientras recortan en Prevención de Incendios que salvan vidas y Naturaleza.

El toro embolao es una de las formas más crueles de actos que el hombre ha inventado. Una crueldad mayúscula y además, con presencia de menores.

Embolar con fuego consiste en inmovilizar al toro por la cabeza que está amarrada con cuerdas contra un pilón de madera. Para poder controlar al toro y llevarlo hasta la plaza de toros, es tirado por el otro extremo de la cuerda usando la fuerza de quienes componen la cuadrilla de emboladores.

Es habitual que en este momento el toro sufra caídas y bruscas sacudidas de cabeza. También es habitual que el toro se enrede con la cuerda por lo que el proceso muchas veces termina siendo aún más largo y angustiante.

Una vez inmovilizado, se le acopla en los cuernos unos herrajes de metal en cuyos extremos se colocan unas bolas impregnadas con un líquido o sustancia inflamable, capaz de mantener el fuego ardiendo durante un tiempo prolongado.

A continuación se prenden estas bolas y se corta la cuerda que lo sujeta, para que el toro pueda correr en la zona acotada para ello.

Las muertes por embolada ocurren, por lo general, como resultado de brutales golpes que el propio toro puede darse contra muros de piedra, árboles, vallas de metal u otros elementos del mobiliario urbano, cuando trata de deshacerse con desesperación de las bolas de fuego que lleva sujetas en la cabeza. También pueden morir por infartos a causa del estrés, agotamiento, quemaduras, ceguera, etc.

Un gran número de estos animales son directamente enviados al matadero esa misma noche.

Como cuentan Veterinarios abolicionistas de la Tauromaquia (Avatma), aunque pueda parecer que los toros son animales fuertes y bravos, lo cierto es que los bovinos son animales gregarios que necesitan estar al amparo de su grupo para sentirse seguros y, por tanto, padecen un gran estrés y una intensa sensación de miedo por el simple hecho de sacarlos de su ambiente natural y separarlos de sus compañeros de manada, o cuando se encuentran en una situación de indefensión que no tienen capacidad de resolver.

Tienen también propensión a sobresaltarse ante movimientos súbitos, debido a que sus músculos oculares son relativamente débiles y su capacidad de enfocar rápidamente la vista en elementos muy cercanos, es escasa. Los objetos que se mueven bruscamente son los que más miedo provocan, ya que en la vida salvaje los depredadores aparecen de manera brusca y repentina.

Los toros de lidia, en particular, son bóvidos especialmente excitables, temperamentales y nerviosos. Por ello, cuando se le presentan situaciones estresantes como la restricción de movimientos (encierro en los camiones de transporte o en los chiqueros, o sujeciones de la cola o de los cuernos, como sucede en ocasiones), la incapacidad de encontrar vías de escape (plazas o recintos vallados por talanqueras, sin salida ni lugares donde esconderse) o estímulos aversivos desconocidos, que se mueven súbitamente (ej.: gente corriendo o haciendo recortes), pueden desarrollar una respuesta de miedo intenso a fin de resolver la situación.

De esta forma, durante los festejos de toros embolados pueden observarse a menudo en los animales signos de incomprensión por lo que les está sucediendo, desorientación y manifestaciones de estrés, ansiedad, miedo y angustia, tales como respiración acelerada, embestidas constantes (es su forma de luchar contra el estímulo aversivo, con la que el animal tiene la intención de que se retire de su vista), sacudidas violentas del rabo, acción de escarbar en el suelo, apertura desmesurada del globo ocular mostrando la esclerótica, resistencia a moverse o comportamientos de escape, huida o evasión.

Si a eso añadimos la angustia del ruido de los gritos, la pirotecnia, música o los aplausos, y el natural miedo al fuego que tiene cualquier animal, podemos decir que, sin ningun género de dudas, que la práctica de embolar a un toro le aporta un gran sufrimiento físico y psicológico.

Todo esto debería estudiarse en los colegios para empatizar con el gran dolor que provocamos en los animales y no el nuevo decreto de bous al carrer que entrara en vigor en enero de 2027 con la opción de establecer elementos curriculares transversales o asignaturas específicas en que se haga referencia a los festejos y blinda el bou embolat.

Vamos hacia atrás. Hace casi 20 años, en 2009 un dictamen del Consell Valencià de Cultura afirma textualmente que en el caso de la modalidad del bou embolat, resulta manifiesto el hecho que el animal es sometido a un dolor innecesario.

Y aún así el 80% de los actos taurinos en los últimos años..

Personalmente, he visto muchos niños y niñas menores de 4 años jugando en el patio del colegio a embolar a los y las compañeras llevando a la niña o niño a un palo entre dos niños y jugar corriendo, empujando, pegando y mofándose del niño que hacia de toro que solía ser el de diversidad funcional en pueblos de Castelló.

Y cuando la profesora les ha preguntado si el toro sufre, la contestación de los infantes es no porque son animales grandes.

Debemos dar un paso adelante hacia la pedagogía de la empatía y la verdad.

PP y Vox significan atraso, barbarie y crueldad. Las personas progresistas y sensatas necesitamos dejar estas prácticas atrás y avanzar realmente en una pedagogía en la empatía, el bienestar animal y una sociedad más igualitaria entre las personas y los animales.

Por todo esto nos manifestamos el próximo sábado 1 de agosto a las 18:45 en las puertas del Ayuntamiento de Alfafar contra esto tipo de actos crueles innecesarios.

María Ibáñez.

Psicóloga.


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