Leopoldo Puchi •  Opinión •  01/09/2026

El petróleo del crony capitalism

«El ganador se queda con el botín»

​Esta es la fórmula utilizada por Donald Trump para presentar su victoria del 3 de enero como un derecho sobre el petróleo venezolano.

​Trump no habla de reparaciones de guerra ni de reconstrucción, sino de una relación de fuerza en la que el vencedor adquiere derechos sobre las riquezas del vencido.

​Tras el ataque militar, fondos, intermediarios y operadores comenzaron a llegar a Venezuela para repartirse los activos: petróleo, minas, deuda, contratos y concesiones, en una especie de rebatiña.

​FIEBRE DEL ORO

​El New York Times publicó un reportaje sobre los hoteles de Caracas que transmitía el ambiente de una ciudad donde se había abierto un botín.

​El Marriott y el Cayena se convirtieron en puntos de encuentro de empresarios establecidos, intermediarios y cazadores de fortuna. En sus salones y pasillos se habla de campos petroleros, minería, privatizaciones y contratos.

​El ambiente recuerda a una fiebre del oro.

​Pocos hablan de proyectos de desarrollo y muchos buscan activos capaces de producir ganancias rápidas.

​FACCIONES

​A Caracas llegan también bufetes y lobbies que se disputan contratos.

​Vienen respaldados por los entornos de negocios de Trump, Rubio y otros círculos de Washington.

​En medio de episodios confusos, las tensiones entre figuras como Mauricio Claver-Carone y Richard Grenell han dejado al descubierto la pugna entre distintos intereses y facciones.

​En esos circuitos aparecen empresarios y operadores como Harry Sargeant III y Alejandro Betancourt.

​LUCRATIVOS

​Lo primero es la carrera por el petróleo.

​Los campos maduros que ya producen o pueden volver a producir, los brownfields, son más atractivos que los greenfields, que requieren inversión e infraestructura.

​Cuando esos activos se asignan sin licitaciones, el proceso abre espacio a intermediarios con acceso privileged.

​En varios de los casos señalados aparece Alejandro Betancourt, cuya intermediación habría logrado que Pacific Coast Energy obtuviera campos de PetroDelta, desplazando a una empresa venezolana y favoreciendo, según las versiones difundidas, intereses vinculados al entorno de Trump Jr.

​El caso ilustra el problema: la disputa se centra en capturar las rentas rápidas más que en ampliar la capacidad productiva.

​LAS MINAS

​El reparto alcanza también la minería.

​En marzo, el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, llegó a Caracas acompañado por representantes de empresas mineras para explorar las reservas venezolanas.

​Poco después, Trafigura tomó la comercialización del oro y dos meses más tarde, Heeney Capital y Mercuria firmaron acuerdos.

​Estos hechos resumen la lógica: antes de hablar de industrialización o cadenas productivas, ya entran en escena quienes vienen a buscar el mineral y comercializarlo.

​El subsuelo no aparece como la base de un proyecto de desarrollo, sino como un negocio de extracción.

​DEUDA

​Venezuela no solo tiene petróleo y minerales: tiene también una deuda que deberá renegociarse.

​La entrega de ese proceso, sin licitación, a la banca de inversión Centerview Partners, de la mano de Claver-Carone, resulta reveladora.

​Más aún cuando el monto de las obligaciones ha sido inflado hasta 240.000 millones de dólares.

​La deuda, que en una reconstrucción debería servir para recuperar la capacidad productiva del país, se convierte así en otro activo de la rebatiña.

​El petróleo se extrae del subsuelo, pero la deuda puede extraerse de los libros contables.

​CRONY CAPITALISM

​El concepto que mejor describe esta dinámica es crony capitalism: un capitalismo de compadrazgo en el que la proximidad al poder puede pesar más que la capacidad productiva.

​Pero hay algo más de fondo en el mecanismo.

​La economía política clásica distinguió entre producción, intercambio y renta.

​Marx desarrollaría después el concepto de acumulación primitiva para explicar cómo la formación del capital puede surgir de la apropiación de riquezas ya existentes mediante la fuerza, la conquista y el saqueo.

​En Venezuela, ambos conceptos ayudan a entender lo que pasa.

​El crony capitalism aporta los privilegios y los contactos. La acumulación primitiva describe la apropiación de activos ya existentes.

​EMANCIPACIÓN

​Trump habla de una victoria como si la derrota de Venezuela hubiera convertido sus recursos en un botín.

​Ahora, la riqueza venezolana se disputa en un forcejeo de facciones, una rebatiña.

​El asunto no es solo el despojo, sino la idea equivocada de que un país se va a desarrollar repartiendo sus activos, cuando en realidad solo puede reconstruirse si se emancipa políticamente y recupera su poder de decisión para producir y acumular riqueza dentro de sus propias fronteras.

​El botín puede enriquecer a quienes lo capturan, pero difícilmente reconstruirá al país que lo está perdiendo.

​Especial para el Sovintern


Opinión / 

Información en la que puede confiar:

Reuters, la división de noticias y medios de comunicación de Thomson Reuters, es el mayor proveedor de noticias multimedia del mundo, con un alcance diario de miles de millones de personas en todo el mundo. Suscríbase a nuestro boletín informativo diario gratuito: thomson@reutersmarkets.com