Salim Lamrani •  Opinión •  22/08/2017

Cuba forma a cerca de 15.000 profesionales de la salud por año

Gracias a la excelencia de su sistema de educación y formación, Cuba formó a cerca de 15.000 profesionales de la salud durante el año universitario 2016-2017, entre ellos 920 procedentes de 79 países incluso de Estados Unidos.

Otra vez Cuba ha demostrado que se encuentra en la cima de la medicina mundial. Conocida por sus grandes logros en los campos de la educación y de la salud, la isla del Caribe formó en un año a más profesionales de la salud que el número total de médicos que tenía cuando llegó la Revolución Cubana en 1959. En efecto, 14.685 médicos y técnicos de la salud consiguieron su diploma en Cuba en 2017.

A guisa de comparación, en 1959 Cuba sólo contaba con 6.000 médicos para una población de 6 millones de habitantes, o sea, un médico por cada 1.000 habitantes. Además en los primeros meses del año 1959, cerca de 3.000 de ellos, o sea la mitad, decidieron abandonar el país para Estados Unidos, atraídos por las propuestas económicas que ofrecía Washington, resuelto a despojar a Cuba de su capital humano en nombre de la lucha contra el gobierno de Fidel Castro. Las nuevas autoridades de la isla se enfrentaron a una grave crisis sanitaria en una nación que ya carecía gravemente de personal médico e infraestructuras de salud.

Entre los 14.685 profesionales de la salud recién graduados, 920 proceden de 79 países y se formaron principalmente en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana (ELAM) y en la Facultad de Medicina del Caribe de Santiago de Cuba. Entre ellos, 25 proceden de Estados Unidos. En total, Cuba formó a cerca de 170 médicos estadounidenses procedentes de sectores desfavorecidos. Desde 1959, Cuba formó a 165.920 médicos nacionales y a 33.973 médicos extranjeros procedentes de 129 países. Más de 28.500 de ellos se formaron en la ELAM, una “escuela de ciencia y conciencia”. La doctora Diana Rodríguez Herrera, mejor graduada del año 2017, resumió en algunas palabras su misión: “Convertir la salud y la vida en nuestra primera preocupación”.

Hoy día, con una población de 11,2 millones de personas, Cuba cuenta con 7,7 médicos por cada mil habitantes, el porcentaje más elevado del mundo, superior incluso al de las naciones más desarrolladas. Monopolio de Estado, basado en la prevención, el sistema de salud cubano es uno de los más eficientes y menos caros del mundo. El concepto del médico de familia, instalado en los barrios cerca de los habitantes, refleja la filosofía sanitaria del país. En Cuba es el médico quien va a ver al paciente y no al revés. Y ello marca la diferencia, pues las personas más vulnerables nunca se encuentran abandonadas a su suerte. La tragedia que golpeó a Europa  2003 con la ola de calor y que costó la vida a 70.000 personas mayores y aisladas, entre ellas 19.000 en Francia, es inimaginable en Cuba, pues la atención a las categorías más frágiles está en el centro de las prioridades nacionales.

A pesar de los recursos limitados y de un estado de sitio económico implacable que impone Estados Unidos desde hace más de medio siglo, Cuba demuestra que es posible elaborar un sistema de salud, de formación y de educación eficiente, ofreciendo así una protección social de excelencia a todos los ciudadanos. Del mismo modo La Habana muestra que es posible hacer de la solidaridad internacional con las naciones del Sur y las poblaciones pobres de los países desarrollados un pilar de la política exterior de la nación.

* Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Fuente: Cubainformación noticias


Opinión /