Eric Toussaint •  Opinión •  21/07/2020

Respuesta a la carta de Felipe, rey de los belgas, sobre las responsabilidades de Bélgica en la explotación del pueblo congoleño

Respuesta a la carta de Felipe, rey de los belgas, sobre las responsabilidades de Bélgica en la explotación del pueblo congoleño

El 30 de junio de 2020, con ocasión del sexagésimo aniversario de la independencia del Congo, una noticia recorrió el mundo: Felipe, rey de los Belgas, expresaba en una carta dirigida al Jefe de Estado y al pueblo congoleño su arrepentimiento por el pasado colonial y en particular por el período durante el cual el Congo fue posesión personal de Leopoldo II (1885-1908).

 

Aquí les muestro el párrafo principal de esa carta: «En la época del Estado Libre del Congo, se cometieron actos de violencia y crueldad que pesan en nuestra memoria colectiva. El siguiente período colonial causó también sufrimientos y humillaciones. Deseo expresar mis más profundos sentimientos por esas heridas del pasado cuyo dolor hoy está reavivado por las discriminaciones todavía muy presentes en nuestra sociedad. Continuaré combatiendo contra todas las formas de racismo.» (Véase https://plus.lesoir.be/310315/article/2020-06-30/le-roi-reconnait-les-actes-de-cruaute-commis-au-congo-sous-leopold-ii)

Esa declaración es totalmente insuficiente ya que no designa explícitamente a los culpables, ni tan solo se menciona al rey Leopoldo II. Felipe no presenta sus disculpas ni propone que la familia real y/o el Estado belga paguen reparaciones.

Esta intervención del Rey de los belgas es uno de los resultados del inmenso movimiento internacional de concienciación y de movilización desde el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Estados Unidos, que marcó el final del mes de mayo y todo el mes de junio de 2020.

Esa declaración es totalmente insuficiente ya que no designa explícitamente a los culpables, ni tan solo menciona al rey Leopoldo II. Felipe no presenta sus disculpas ni propone que la familia real y/o el Estado belga paguen reparaciones. Tampoco es cuestión de devolver los bienes robados al pueblo congoleño durante la dominación de Leopoldo II sobre el Congo y en la época colonial en que el Congo formaba parte de Bélgica (1908-1960). Una parte de esos bienes se encuentran en el Museo de Tervuren (Bruselas), o en colecciones privadas. Felipe tampoco propone desmontar las estatuas de los colonizadores y otros símbolos de la época colonial en el espacio público belga, o al menos acompañarlos de placas que expliquen públicamente los horrores del período colonial.

Querría recordar aquí algunos momentos claves de las relaciones entre Bélgica y el Congo para mostrar las enormes responsabilidades que incumben a la autoridad belga.
No pretendo, de ningún modo, hacer un balance completo y me concentraré principalmente sobre los ámbitos que conozco mejor, especialmente los relativos a las deudas ilegítimas y odiosas.

 Leopoldo II y el Congo

Leopoldo II, pensó, en primer lugar, colonizar una parte de Argentina. Después se dirigió a Filipinas y pidió el precio a los españoles. Pero éste era demasiado alto y no podía pagarlo. Finalmente, echó el ojo sobre la inmensa cuenca del río Congo. Para conseguirlo, utilizó la astucia con el fin de no entrar en conflicto con las grandes potencias europeas que ya eran importantes potencias coloniales y que podrían reducir a la nada las ambiciones coloniales de Bélgica, que había llegado tarde al reparto del pastel.
A partir de 1865, cuando Leopoldo II accedió al trono, emprendió numerosas iniciativas para dotar a Bélgica de una colonia.
Por ejemplo en 1876, organizó en el palacio real una conferencia geográfica internacional. Según este rey, el objetivo —y era coherente con respecto al pretexto que se utilizaba en esa época— era: «Abrir a la civilización la única parte de nuestro globo donde todavía no había penetrado, traspasar las tinieblas que recubren a poblaciones enteras es, oso decir, una cruzada digna de este siglo de progreso. (…) ¿Es necesario que les diga que al invitarlos a Bruselas, no estuve guiado por objetivos egoístas? No, Señores, si bien Bélgica es pequeña, es feliz y está satisfecha de su destino; no tengo otra ambición que de servirla bien.» Y explica que con esta sociedad internacional de geografía donde convocó a una serie de grandes exploradores, se tratarán de construir rutas que se abrirán hacia el interior, estaciones hospitalarias, científicas y pacificadoras que constituirán otros tantos medios para abolir la esclavitud, establecer la concordia entre los jefes, procurarles árbitros justos, desinteresados. Eso era el discurso oficial.
Muy poco después, contrató al explorador Stanley quien acababa de atravesar África de este a oeste siguiendo el río Congo hasta su desembocadura.

 La conferencia de Berlín de 1885 y la creación del Estado Libre del Congo

En 1885, después de múltiples maniobras diplomáticas, Leopoldo II obtuvo de Berlín la autorización de crear un Estado independiente en el Congo: el Estado Libre del Congo. El canciller del Imperio alemán, Otto von Bismarck dijo en el cierre de la conferencia de Berlín en febrero de 1885: «El nuevo Estado del Congo está destinado a ser uno de los más importantes ejecutantes de la obra que nosotros entendemos cumplir, y expreso mis mejores deseos para su desarrollo rápido y para la realización de los nobles designios de su ilustre creador.»

Desde el momento en el cual, en 1885, Leopoldo II pudo crear a partir de cero el Estado Libre del Congo, que era SU Estado personal, emitió un primer decreto fundamental: todas las tierras consideradas vacantes devenían propiedad del Estado.

Paralelamente a sus discursos en las grandes conferencias, Leopoldo II mantuvo otros propósitos en los documentos que enviaba a aquellos en que delegaba ante el Estado Libre del Congo su valorización, o en las declaraciones que hacía a la prensa. Por ejemplo, el 11 de diciembre de 1906, apareció una entrevista en el diario de Nueva York Publisher’s Press en la que dijo —y lo cito, tengamos presente que estábamos en 1906, más de 20 años después de la conferencia de Berlín: «Cuando se trata con una raza compuesta por caníbales desde hace millares de años, es necesario utilizar métodos que sacudirán mejor su pereza y les harán comprender el aspecto sano del trabajo».

Desde el momento en el cual, en 1885, Leopoldo II pudo crear desde cero el Estado Libre del Congo, que era SU Estado personal, emitió un primer decreto fundamental: todas las tierras consideradas vacantes devenían propiedad del Estado. Así se apropió de tierras a pesar de que el objetivo del Estado Libre del Congo era permitir a los jefes congoleños entenderse entre ellos y defenderse con respecto a los árabes que los sometían a la esclavitud. En realidad, acordó también tratados, por medio de Stanley, con una serie de jefes tribales del Congo, por los que esos jefes transferían la propiedad de las tierras de sus aldeas o de sus dominios al jefe del Estado Libre del Congo, Leopoldo II. Las otras tierras, un inmenso territorio, fueron declaradas vacantes y pasaron también a ser propiedad del Estado Libre del Congo.

  • Ejecución de esclavos congoleños en Bakuti (Congo) (CC-Wikimedia, Fuente: The Congo and the founding of its free state; a story of work and exploration (1885), Henry Morton Stanley)

 El modelo de Java aplicado por la Bélgica de Leopoldo II en el Congo

Desde ese momento, Leopoldo II aplica el modelo de explotación holandés de Java: explota sistemáticamente a la población que logra dominar especialmente por la creación de la Fuerza pública, exigiendo a la población que debían recolectar látex (acucho natural), colmillos de elefantes y que debía también proveer la alimentación necesaria para los colonos. El rey se otorga (a sí mismo) un monopolio sobre casi todas las actividades y riquezas del Congo. Su modelo implica una recogida máxima de las riquezas naturales del Congo por medios que no tienen nada que ver con métodos directamente modernos de producción industrial. No, se trataba de obligar a la población congoleña a recoger el látex para volver obligatoriamente con una determinada cantidad por persona, a cazar para volver con enormes cantidades de colmillos de elefantes. Leopoldo II mantenía una fuerza colonial dotada de un ejército principalmente compuesto por congoleños y comandado enteramente por belgas, para imponer el respeto al orden colonial y el respeto a las obligaciones de rendimiento. El rey utilizará sistemáticamente métodos de absoluta crueldad, Por cabeza de habitante, era necesario volver con una determinada cantidad de caucho. Para obligar a los jefes de las aldeas y a los hombres a salir a recolectar el caucho, se encarcelaba a sus mujeres en campos de concentración donde estaban regularmente sometidas a sevicias sexuales por parte de los colonos o de los congoleños de la Fuerza pública. Si no se obtenía los resultados y las cantidades obligatorias, se los mataba para dar ejemplo, o se los mutilaba.

Manifiestamente la parte que les tocaba a los congoleños era el trabajo forzado, el látigo y las manos cortadas.

La visión, la política del rey de los belgas Leopoldo II y representante de los intereses de Bélgica, del pueblo belga, correspondía a un modo de colonización extremadamente brutal. El rey lo dijo a propósito de ese modelo colonial: «Sostener que todo lo que el blanco hará producir en el país debe ser gastado únicamente en África y en beneficio de los negros es una verdadera herejía, una injusticia y un error que, si se pudiera concretar en hechos, detendría en seco la marcha de la civilización en el Congo. El Estado solo pudo ser Estado con el concurso activo de los blancos, debe ser útil a las dos razas y dar a cada una su justa parte.

Manifiestamente la parte que les tocaba a los congoleños era el trabajo forzado, el látigo, y las manos cortadas.

Sobre la cuestión de la explotación salvaje del caucho, solamente daré algunas cifras: la explotación del caucho comenzó en 1893 y estuvo ligada a las necesidades de neumáticos en la industria automovilística naciente y del desarrollo de la bicicleta. Se produjeron 33.000 kilos de caucho en 1895, se recogieron 55.000 kilos en 1896, 278.000 kilos en 1897, 508.000 kilos en 1898… Las cosechas absolutamente enormes, por lo tanto, rendirían unos beneficios extraordinarios a las sociedades privadas que Leopoldo II creó, y cuyo accionista principal era él mismo, para gestionar los asuntos del Estado Libre del Congo. El precio del kilo de caucho en la desembocadura del río Congo era 60 veces inferior al precio de venta en Bélgica. Eso hace recordar también a cuestiones muy actuales como los diamantes o el coltán «recolectados» actualmente.

  • Niños y adultos mutilados en el Congo entre 1900 y 1905 (CC-Wikimedia)

 La campaña internacional contra los crímenes de la Bélgica de Leopoldo II en el Congo

Esta política finalmente dio origen a una inmensa campaña internacional contra los crímenes perpetuados por el régimen leopoldino. Fueron pastores negros de Estados Unidos los que se rebelaron contra esa situación, y luego el famoso Morel. Este hombre trabajaba para una sociedad británica en Liverpool y eso lo hacía viajar regularmente a Amberes. Y allí hizo la siguiente constatación: mientras Leopoldo II pretendía que Bélgica hacía intercambios comerciales con el Estado Libre del Congo, los barcos volvían del Congo con colmillos de elefantes, miles de kilos de caucho, y repartían con armas, esencialmente, y alimentos para la fuerza colonial. Morel pensó que se trataba de un comercio muy curioso, de un intercambio muy raro. Los belgas que apoyaban a Leopoldo II no reconocieron nunca esa realidad. Afirmaron que Morel representaba los intereses del imperialismo británico y que criticaba a los belgas solamente para ocupar su lugar. Paul Janso, cuyo nombre lleva el principal auditorio de la Universidad libre de Bruselas, declaraba: «No criticaré nunca la obra de Leopoldo II (era diputado en la cámara) ya que los que la critican, especialmente los británicos, lo hacen solamente por la política de sal de ahí que me pongo yo».

Sin embargo, las críticas fueron cada vez más amplias, con libros como el de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, y The crime of the Congo, un libro demasiado desconocido de Arthur Conan Doyle, el escritor que inventó Sherlock Holmes [se puede leer en castellano en La tragedia del Congo (varios autores), Ediciones El viento, A Coruña, 2010. N de T]. Una campaña internacional contra la explotación del Congo se concretó en manifestaciones en Estados Unidos, también en Gran Bretaña y finalmente tuvieron efectos. Leopoldo II se vio obligado a constituir una comisión de investigación internacional en 1904, que fue al Congo para recoger testimonios, que resultaron abrumadores. Se los encuentra en forma de manuscrito en los archivos del Estado belga.

 Leopoldo II, Rey de los belgas, es responsable de «crímenes de lesa humanidad» cometidos de forma deliberada

Se puede considerar, sin riesgo de errar, que el Rey de los belgas y el Estado Libre del Congo, que dirigía con el acuerdo del gobierno belga y el parlamento belga de la época, son responsables de «crímenes de lesa humanidad» cometidos de forma deliberada.

Durante los últimos veinte años se celebraron muchas conferencias, se publicaron libros para denunciar el tipo de Estado que Leopoldo II, Rey de los belgas, había instaurado en el Congo. En resumen, una amplia literatura seria se ha añadido ahora a los documentos de la época.

Nos hemos enterado, por ejemplo, que la parte de presupuesto que el Estado Libre del Congo destinaba a los gastos militares oscilaba, «año bueno, año malo», entre el 38 % y el 49 % de los gastos totales. Y prueba la importancia del látigo, de los fusiles modernos para instaurar una dictadura militar utilizando sistemáticamente el arma de la brutalidad y de los asesinatos…

Se puede considerar, sin riesgo de errar, que el Rey de los belgas y el Estado Libre del Congo, que dirigía con el acuerdo del gobierno y del parlamento belga de la época, son responsables de «crímenes de lesa humanidad» cometidos de manera deliberada. Esos crímenes no constituían bravuconadas, eran el resultado directo del tipo de explotación al que el pueblo congoleño fue sometido. Algunos autores, y no de los menores, hablan de «genocidio». Propongo no comenzar un debate que se focalice sobre esa cuestión porque es difícil establecer exactamente datos numéricos. Algunos autores serios estiman que la población congoleña en 1885 alcanzaba los 20 millones y que en el momento en que Leopoldo II debió transferir en 1908 el Congo a Bélgica para constituir el Congo belga, quedaban 10 millones de congoleños. Son estimaciones de autores serios pero difíciles de probar ya que no había censo poblacional.

 El período colonial durante el cual Bélgica tomó posesión del Congo (1908-1960)

Fue el propio Leopoldo II el que buscó deshacerse del Congo transfiriéndolo a Bélgica, ya que de ese modo se desembarazaba de las deudas que había acumulado con los bancos. Bélgica, al aceptar el pedido de Leopoldo II, heredó las deudas que el rey había contraído para poder explotar al máximo el pueblo del Congo. El Rey había, en su propio provecho, acaparado y acumulado riquezas y también había hecho hacer enormes gastos en Bélgica para reforzar su poder y su imagen. Pero también grandes empresas belgas y extranjeras obtuvieron grandes beneficios: los fabricantes y comerciantes de armas belgas, las empresas que proveían los equipamientos, las empresas que explotaban y transformaban el caucho natural y muchas otras.

El Estado belga heredó el Congo, pero también las deudas de Leopoldo II, lo que pesó en la prosecución de la explotación del pueblo congoleño.

Durante la dominación belga del Congo, las grandes empresas capitalistas belgas realizaron enormes beneficios gracias a la explotación de unos recursos naturales colosales, principalmente en minerales de todo tipo. El Estado belga pagaba las deudas contraídas por Leopoldo II y acumulaba nuevas deudas ayudando al gran capital belga a obtener el máximo beneficio.

El pueblo congoleño no tenía verdaderos derechos. El sistema de enseñanza era deplorable ya que Bélgica quería evitar que congoleños y congoleñas accedieran a la enseñanza superior y a la universidad.

Pero el pueblo congoleño no era solamente explotado en su territorio natal ya que fue obligado por la metrópoli a participar en las diferentes guerras en las que estaba involucrada Bélgica, especialmente, con la perspectiva de obtener los territorios de las colonias alemanas de Ruanda y Burundi al Este del Congo. Miles de congoleños murieron lejos de sus casas por hacerlos participar en guerras en donde las potencias capitalistas europeas se desgarraban entre ellas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fue el uranio extraído de la provincia congoleña de Katanga el que utilizó Estados Unidos para fabricar las bombas atómicas que destruyeron las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki, en Japón, en 1945.

Efectivamente, Bélgica formó parte del campo vencedor en la Primera Guerra Mundial, por lo que pudo agrandar su dominio colonial, al obtener del Imperio alemán Ruanda y Burundi gracias al Tratado de Versalles de 1919.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue el uranio extraído de la provincia congoleña de Katanga el que utilizó Estados Unidos para fabricar las bombas atómicas que destruyeron las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki, en Japón, en 1945. En agradecimiento por ese uranio, Estados Unidos anuló después de la contienda la deuda que Bélgica le debía.

Por el contrario, cuando Bélgica aceptó la independencia del Congo el 30 de junio de 1960, quiso imponer al gobierno congoleño, dirigido por Patrice Lumumba, la aceptación de cargar con la deuda que Bélgica había acumulado ante el Banco Mundial durante los años 1950 para explotar el Congo «belga».

Lumumba rechazó esa imposición. Y es una de las razones que llevaron a Bélgica a preparar y participar directamente en el asesinato de Lumumba, en enero de 1961.

Conviene conocer el discurso del primer ministro de la República del Congo Patrice Lumumba frente a Balduino, rey de los belgas.

Balduino había declarado en su alocución; «La independencia del Congo constituye la culminación de la obra concebida por el genio del rey Leopoldo II, emprendida con un coraje tenaz y continuada con perseverancia por Bélgica».

Lumumba en su discurso quiere que se le rinda justicia al pueblo del Congo, y aquí podemos escuchar y leer su discurso.
Discurso pronunciado en la sede del parlamento ante el Rey Balduino y el Presidente Joseph Kasabuvu, el día de la proclamación de la independencia de la República Democrática del Congo:

(«Congoleños y congoleñas,
Combatientes por la independencia hoy victoriosos,
Les saludo en nombre del gobierno congoleño.
A todos ustedes, mis amigos, que han luchado sin descanso a nuestro lado, les pido hacer de este 30 de junio de 1960, una fecha ilustre que ustedes tendrán gravada de forma imborrable en sus corazones, una fecha que enseñarán con orgullo a sus hijos para que ellos, a su vez, hagan conocer a sus hijos y nietos la historia gloriosa de nuestra lucha por la libertad.
Ya que esta independencia del Congo, si bien es proclamada hoy con el acuerdo de Bélgica, país amigo con el que nos tratamos de igual a igual, ningún congoleño digno de ese nombre no podrá olvidar jamás que es por la lucha que fue conquistada, una lucha de todos los días, una lucha ardiente e idealista, una lucha en la que nosotros no ahorramos ni nuestras fuerzas, ni nuestras privaciones ni nuestros sufrimientos, ni nuestra sangre.

Patrice Lumumba: Ningún congoleño digno de ese nombre no podrá olvidar jamás que es por la lucha que fue conquistada, una lucha de todos los días, una lucha ardiente e idealista, una lucha en la que nosotros no ahorramos ni nuestras fuerzas, ni nuestras privaciones ni nuestros sufrimientos, ni nuestra sangre.

De esta lucha, que fue de lágrimas, de fuego y de sangre, nosotros estamos orgullosos hasta lo más profundo de nuestro ser, ya que fue una lucha noble y justa, una lucha indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos habían impuesto por la fuerza. Y ese fue nuestro destino durante 80 años de régimen colonialista, por lo que nuestras heridas son todavía demasiado recientes y demasiado dolorosas para que podamos eliminarlas de nuestra memoria. Hemos conocido el trabajo extenuante, exigido a cambio de salarios que no nos permitían ni comer, ni vestirnos, ni alojarnos decentemente, ni educar a nuestros niños como seres queridos.
Conocimos las ironías, los insultos, los golpes que tuvimos que sufrir mañana, tarde y noche, porque éramos negros. ¿Quién olvidará que a un negro se le decía de «tú» no porque era un amigo sino porque el honorable «usted» estaba reservado solamente a los Blancos?
Supimos que nuestras tierras fueron espoliadas en nombre de textos pretendidamente legales que solo reconocían el derecho del más fuerte. Supimos que la ley no era jamás la misma según se tratara de un Blanco o de un Negro: acomodaticia para unos, cruel para los otros. Conocimos los atroces sufrimientos de los relegados por sus opiniones políticas o sus creencias religiosas; exiliados en su propia patria, su destino era verdaderamente peor que la misma muerte.
Supimos que había en las ciudades mansiones magníficas para los blancos y chozas en ruinas para los Negros, que un negro no era admitido ni en los cines, ni en los restaurantes, ni en las tiendas dichas europeas; que un negro viajaba incluso en el casco de las gabarras, a los pies de un blanco en su cabina de lujo.
¿Quién olvidará, finalmente, los fusilamientos en los que perecieron tantos de nuestros hermanos, las mazmorras donde fueron brutalmente tirados aquellos que no querían someterse más al régimen de una justicia de opresión y explotación?
Todo eso, mis hermanos, lo sufrimos profundamente. Pero todo eso también, nosotros que el voto de sus representantes elegidos nos acordó para dirigir nuestro país, nosotros que sufrimos en nuestros cuerpos y en nuestros corazones la opresión colonialista, les decimos bien alto que todo eso, desde ahora, terminó. La República del Congo fue proclamada y nuestro país está ahora en manos de sus propios hijos. Juntos, mis hermanos, mis hermanas, comenzaremos una nueva lucha, una lucha sublime que llevará nuestro país a la paz, a la prosperidad y a la grandeza. Estableceremos juntos la justicia social y aseguraremos que cada uno reciba la justa remuneración por su trabajo. Mostraremos al mundo lo que puede hacer el hombre negro cuando trabaja en libertad y haremos del Congo el centro de difusión de toda África. Velaremos para que las tierras de nuestra patria beneficien verdaderamente a sus hijos. Revisaremos todas las antiguas leyes y haremos nuevas que serán justas y nobles.
Pondremos fin a la opresión del pensamiento libre y haremos de modo que todos los ciudadanos gocen plenamente de las libertades fundamentales previstas en la Declaración de los derechos humanos.
Suprimiremos eficazmente cualquier discriminación y daremos a cada uno el justo lugar que le valdrán su dignidad humana, su trabajo y su entrega al país. Haremos reinar no la paz de los fusiles y de las bayonetas sino la paz de nuestros corazones y de nuestras voluntades.
Y por ello, queridos compatriotas, estén seguros que no solo podremos contar con nuestras enormes fuerzas e inmensas riquezas, sino también con la asistencia de numerosos países extranjeros de los que aceptaremos la colaboración cada vez que sea leal y que no busque imponernos una política cualquiera sea ella. En ese ámbito, Bélgica que, comprendiendo finalmente el sentido de la historia, no trató de oponerse a nuestra independencia, está preparada para concedernos su ayuda y su amistad, y se acaba de firmar un tratado en ese sentido entre nuestros dos países iguales e independientes. Con esta cooperación, estoy seguro, pero permaneciendo alertas, sabremos respetar los compromisos libremente consentidos.
Así, tanto al interior como al exterior, el nuevo Congo, nuestra querida República, que mi gobierno creará, será un país rico, libre y próspero. Pero apara que lleguemos sin retraso a ese objetivo, todos ustedes, legisladores y ciudadanos congoleños, les pido que me ayuden con todas sus fuerzas. Les pido a todos que olviden las querellas tribales que nos agotan y que probablemente puedan hacer que nos menosprecien en el extranjero.
Pido a la minoría parlamentaria que ayuden a mi gobierno mediante una oposición constructiva y que permanezcan estrictamente en las vía legales y democráticas. Les pido a todos de no retroceder ante ningún sacrificio para asegurar el éxito de nuestro grandioso proyecto. Les pido, finalmente, que respeten incondicionalmente la vida y los bienes de sus conciudadanos y de los extranjeros establecidos en nuestro país. Si la conducta de esos extranjeros deja que desear, nuestra justicia rápidamente los expulsará del territorio de la República: si, por el contrario su conducta es buena, hay que dejarlos en paz, ya que ellos también trabajan para la prosperidad de nuestro país. La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano.
Esto es, Sire, Excelencias, Señoras, señores, mis queridos compatriotas mis hermanos de raza, mis hermanos de lucha, lo que les quise decir en nombre del gobierno en este día magnífico de nuestra independencia completa y soberana. Nuestro gobierno fuerte, nacional, popular, será la salud de este país.
Invito a todos los ciudadanos congoleños, hombres, mujeres y niños, a ponerse resueltamente a trabajar para poder crear una economía nacional próspera que consagrará nuestra independencia económica.
¡Homenaje a los combatientes de la libertad nacional!
¡Viva la independencia y la Unión africana!
¡Viva el Congo independiente y soberano!)

Fuente: http://www.millebabords.org/IMG/article_PDF/Discours-de-Patrice-E-Lumumba-le-30-juin-1960-le-jour-de-la-proclamation-de-l_a14656.pdf

La responsabilidad de Bélgica en el asesinato de Lumumba en enero de 1961 fue establecida por varios autores, especialmente por Ludo de Witte, y fue el objeto de los trabajos de una comisión del parlamento belga en 2001-2002.
Leer también la entrevista dada por Ludo de Witte al CADTM en 2018: 16375

 Con la complicidad del Banco Mundial, Bélgica obligó al pueblo congoleño a reembolsar una deuda que había servido a la explotación colonial

En mi libro Banco Mundial. El golpe de Estado permanente publicado en 2007 [1] , puse en evidencia el hecho de que la deuda que Bélgica había contraído ante el Banco Mundial durante los años 1950 fue indebidamente puesta a cargo del pueblo congoleño gracias a la complicidad de Mobutu, que había organizado el arresto y luego había participado activamente en el asesinato de Lumumba.

¿De qué se trataba? En violación al derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, el Banco Mundial concedió préstamos a Bélgica, a Francia, a Gran Bretaña para financiar proyectos en sus colonias [2]. Como lo reconocen los historiadores del Banco: «Esos préstamos que servían para aliviar la penuria de dólares de las potencias coloniales europeas, estaban principalmente destinados a los intereses coloniales, particularmente en el sector minero, ya sea por la inversión directa o para una ayuda indirecta, como para el desarrollo del transporte y de las minas» [3] . Esos préstamos permitían a los poderes coloniales reforzar el yugo que ejercían sobre los pueblos colonizados. Además, contribuían a aprovisionar las metrópolis coloniales en minerales, productos agrícolas, combustible. En el caso del Congo belga, los millones de dólares que le fueron prestados para proyectos decididos por el poder colonial fueron prácticamente gastados por la administración colonial del Congo en forma de compras de productos exportados por Bélgica. El Congo belga «recibió en total 120 millones en préstamos (en 3 veces) de los que 105,4 millones fueron gastados en Bélgica [4] . Para el gobierno de Patrice Lumumba, era inconcebible reembolsar esa deuda al Banco Mundial puesto que había sido contraída por Bélgica para explotar el Congo belga.

El Banco Mundial y Bélgica actuaron en violación del derecho internacional al transferir en los años 1960 el peso de una deuda contraída para colonizarlo, al Congo independiente.

Las cosas cambian en 1965: luego del golpe militar de Mobutu, el Congo reconoció que tiene una deuda con el Banco Mundial. Esa deuda, en realidad, la debía Bélgica al Banco Mundial.
El derecho internacional es claro. Un caso comparable se presentó en el pasado y fue zanjado por el Tratado de Versalles. Durante la reconstitución de Polonia como Estado independiente después de la Primera Guerra Mundial, se decidió que las deudas contraídas por Alemania para colonizar la parte de Polonia que había sometido no estarían a cargo del nuevo Estado independiente. El tratado de Versalles del 28 de junio de 1919 estipulaba: «La parte de la deuda que, de acuerdo con la Comisión de reparaciones (…) se remite a las medidas tomadas por el gobierno alemán y prusiano con el objetivo de la colonización alemana de Polonia, será excluida de la proporción puesta a cargo de ésta…» [5] . El Tratado prevé que los acreedores que prestaron a Alemania para proyectos en territorio polaco solo puedan reclamar la deuda a esa potencia y no a Polonia. Alexander Nahum Sack, el teórico de la deuda odiosa, precisó en su tratado jurídico de 1927: «Cuando un gobierno contrae deudas con el fin de someter a la población de una parte de su territorio o de colonizarla por ciudadanos de la nacionalidad dominante, etc. Esas deudas son odiosas para la población indígena de esa parte del territorio del Estado deudor» [6].

El Tratado de Versalles decretó también que le retiren sus colonias africanas al Imperio alemán, cuyas deudas serán anuladas. A propósito de eso, Sack citó una parte de la respuesta de los Aliados a Alemania que no estaba dispuesta a aceptar esa anulación de deudas ya que eso suponía que era la propia Alemania la que las pagaría. Los aliados respondieron: «Las colonias no deberían estar obligadas a pagar ninguna porción de la deuda alemana y deberían estar liberadas de cualquier obligación de reembolsar a Alemania los gastos producidos por la administración imperial del protectorado. De hecho, sería injusto abrumar a los indígenas haciéndoles pagar gastos manifiestamente comprometidos en interés de Alemania, y no sería menos injusto de hacer cargar con esa responsabilidad a las Potencias mandatarias que, en la medida en que son designadas por la Sociedad de Naciones, no obtendrán ningún beneficio de esa tutela. [7] »

Eso se puede aplicar a los préstamos concedidos por el Banco Mundial a Bélgica, a Francia y a Gran Bretaña para el desarrollo de sus colonias. Por consiguiente, el banco Mundial y Bélgica actuaron en violación del derecho internacional al hacer recaer sobre el Congo independiente, en los años 1960, la carga de las deudas contraídas para colonizarlo.

 El apoyo de Bélgica a la dictadura de Mobutu

El ejército belga intervino dos veces en el Congo para ayudar a Mobutu y a su régimen dictatorial a terminar con las acciones de resistencia de organizaciones lumumbistas, la primera vez en noviembre de 1964 con la operación Dragón Rojo y Dragón Negro a Stanleyville y a Paulis, respectivamente. En esa ocasión, la operación fue conducida conjuntamente por el ejército belga, el ejército de Mobutu, el Estado Mayor del ejército de Estados Unidos y mercenarios, entre los cuales cubanos anticastristas.
En un discurso pronunciado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1964, Ernesto Che Guevara había denunciado esa intervención. También la denunció en un discurso pronunciado en Santiago de Cuba cuando dijo: «Ahora, en ese Congo tan lejano de nosotros y, sin embargo tan presente, hay una historia que nosotros debemos conocer y una experiencia que nos debe de servir. El otro día, los paracaidistas belgas, tomaron por asalto la ciudad de Stanleyville, masacraron una cantidad grande de ciudadanos y, como acto último, después de haberlos ultimado bajo la estatua del prócer Lumumba, volaron la estatua del ex-presidente del Congo. Eso nos indica dos cosas: primero, la bestialidad imperialista, bestialidad que no tiene una frontera determinada, ni pertenece a un país determinado, bestias fueron las hordas hitlerianas, como bestias son los norteamericanos hoy, como bestias son los paracaidistas belgas, como bestias fueron los imperialistas franceses en Argelia, porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que los convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad. Y la estatua que recuerda a Lumumba – hoy destruida, pero mañana reconstruida – nos recuerda también, en la historia trágica de ese mártir de la revolución del mundo, que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni un tantito así, nada .»

Fuente: Extracto del Discurso del che Guevara en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1964, con ocasión del 8º aniversario del levantamiento de la ciudad liderado por Frank País, vease tambien el video: https://grandesdiscursos.blogspot.com/2007/10/che-guevara-1964-santiago-cuba.html

La segunda intervención del ejército belga se desarrolló en Kolwezi, en el corazón de la región minera del Shaba (Katanga) en mayo de 1978, en colaboración con el ejército francés y el de Mobutu.

La pésima gestión económica y la desviación sistemática realizada por Mobutu de una parte de los préstamos no llevaron al FMI ni al Banco Mundial a suspender la ayuda al régimen dictatorial de Mobutu. Es sorprendente constatar que luego de la entrega del informe Blumenthal, los desembolsos efectuados por el Banco Mundial aumentaron.

Por otra parte, Bélgica envió altos funcionarios al Congo, durante la dictadura de Mobutu, para asesorarlo. Es el caso de Jacques de Groote quien, antes de que Mobutu tomara el poder, había participado en los primeros meses de 1960 en la mesa redonda belga-congoleña que preparaba la independencia del Congo belga. Mobutu también participó en la apertura de la conferencia de la Mesa redonda en Bruselas. Entre abril de 1960 y mayo de 1963, de Groote era el asistente del director ejecutivo de Bélgica en el FMI y en el Banco Mundial en Washington. El 24 de noviembre de 1965, Mobutu tomó definitivamente el poder mediante un golpe militar destituyendo al presidente Kasabuvu. Desde marzo de 1966 a mayo de 1969, de Groote es consejero económico del gobierno de facto de Mobutu, es también consejero del Banco Nacional del Congo. Tuvo un papel activo en la puesta en marcha de la política económica del país así como en las negociaciones entre Mobutu, el FMI, el Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos [8] .

Desde 1973 hasta 1994, Jacques de Groote representó a Bélgica en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial. Formaba parte del núcleo de la clase política belga, representando sus intereses y los de sus grandes empresas privadas en las instituciones internacionales [9] .

A fines de los años 1970, un apoderado del FMI, Erwin Blumenthal, banquero alemán, antiguo responsable del departamento de Relaciones exteriores del Bundesbank, realizó un informe abrumador sobre la gestión del Zaire de Mobutu [10] . Blumenthal advirtió a los acreedores extranjeros que no debían esperar que Mobutu pagara mientras estuviera en el poder.

Entre 1965 y 1981, el gobierno del Zaire obtuvo préstamos por cerca de 5.000 millones de dólares en el extranjero y, entre 1976 y 1981, su deuda exterior fue el objeto de cuatro reestructuraciones en el Club de París por un monto de 2.250 millones de dólares (Véase el recuadro sobre la evolución de la deuda del Congo-Kinshasa durante la dictadura de Mobutu). El total de esa deuda correspondía perfectamente al concepto de deuda odiosa, y en consecuencia era nula.

La pésima gestión económica y la desviación sistemática realizada por Mobutu de una parte de los préstamos no llevaron al FMI ni al Banco Mundial a suspender la ayuda al régimen dictatorial de Mobutu. Es sorprendente constatar que después de la entrega del informe Blumenthal, los desembolsos efectuados por el Banco Mundial aumentaron [11] (los del FMI también lo hicieron pero no están representados en el gráfico). Evidentemente, las opciones del BM y del FMI no estaban determinadas principalmente por el criterio de la buena gestión económica. El régimen de Mobutu era un aliado estratégico de Estados Unidos y de otras potencias influyentes en el seno de las instituciones de Bretton Woods (por ejemplo Francia y Bélgica) mientras existiera la guerra fría.

 Congo-Kinshasa (Zaire bajo Mobutu): desembolsos del Banco Mundial

  • Fuente: banco Mundial, CD-Rom, GDF, 2001.
    Millones de dólares USD; Informe Blumenthal; caída del muro de Berlín.

A partir de 1989-1991, con la caída del muro de Berlín, seguida más tarde por la implosión de la Unión Soviética, se perdió interés por el régimen de Mobutu. Tanto más que en muchos países de África (entre ellos el Zaire) se desarrollaban conferencias nacionales que ponían en relieve la reivindicación democrática. Los préstamos del BM comenzaron a disminuir para cesar por completo a mediados de los años 1990.
Bajo el régimen de Mobutu (1965-1997), el FMI y el BM fueron un instrumento al servicio de la política y de la geoestrategia estadounidense para recompensar a Mobutu por su apoyo durante la guerra fría.

«En numerosos casos, los préstamos estaban destinados a corromper a gobiernos durante la guerra fría. Por lo tanto, el problema no era saber si el dinero favorecía el bienestar del país, sino si conducía a una situación estable, dadas las realidades geopolíticas mundiales.»
Joseph Stiglitz (economista jefe del banco Mundial de 1997 a 1999, premio Nobel de Economía en 2001), en L’Autre mondialisation, Arte, 7 de marzo de 2000.

Por eso, el FMI y el Banco Mundial, en el seno de los cuales Jacques de Groote ocupaba un puesto de alta responsabilidad, fueron cómplices de las exacciones contra los derechos humanos, económicos, sociales y culturales que el régimen de Mobutu cometió en la medida en que continuaron asistiendo a ese sistema dictatorial que, sin embargo, no honró todos sus compromisos financieros, ni mucho menos.

«La responsabilidad moral de los acreedores es particularmente clara en el caso de los préstamos de la guerra fría. Cuando el FMI y el Banco Mundial prestaban dinero a Mobutu, el célebre presidente del Zaire (actualmente República democrática del Congo), sabían (o habrían debido saber) que esas sumas, esencialmente, no servían para ayudar a los pobres de ese país sino para enriquecer a Mobutu. Se le pagaba a ese dirigente corrupto para que mantuviera a su país firmemente alineado con Occidente. Muchos consideran injusto que los contribuyentes de los países que se encuentran en esa situación tengan que reembolsar los prestamos consentidos a gobernantes corruptos que no los representaban.»
Joseph Stiglitz. El malestar en la globalización. 2002

Las sangrías en las cajas del Estado fueron una fuente estable y abundante de enriquecimiento para el clan Mobutu, a través de tres categorías de desviaciones: los gastos legales como la dotación presidencial (operada fuera de todo control); los gastos ilegales de los que hace mención el informe Erwin Blumenthal [12] (ese informe secreto que se hizo público en 1982), indicando que era imposible controlar las transacciones financieras realizadas por el Estado, ya que la oficina del presidente hacía pocas diferenciaciones entre los gastos públicos y los gastos personales. Erwin Blumenthal identificó, en su informe, al menos siete cuentas abiertas en bancos extranjeros, que eran utilizadas para realizar transferencias directas a las cuentas personales de Mobutu o para corromper a actores políticos. El mensaje de Erwin Blumenthal era claro: «La corrupción erigida como sistema característico del Zaire con sus manifestaciones más malsanas, su pésima gestión y sus fraudes, destruirá cualquier tentativa de saneamiento y de restauración de la economía del Zaire por las instituciones internacionales, los gobernantes «amigos» y los bancos comerciales. Ciertamente, habrá nuevas promesas de Mobutu, (…) pero ninguna (repito ninguna) perspectiva de recuperación de dinero que invirtieron en un futuro previsible se le ofrece a los acreedores del Zaire.» [13]

Desde 1979, los principales proveedores de fondos del régimen, muy ligados al FMI conocían y eran conscientes de las prácticas fraudulentas y del riesgo que corrían al continuar prestando al régimen de Mobutu.

Desde 1979, los principales proveedores de fondos del régimen, muy ligados al FMI conocían y eran conscientes de las prácticas fraudulentas y del riesgo que corrían al continuar prestando al régimen de Mobutu.

Una tercera categoría de desviaciones consistía, según el estudio, en «gastos misteriosos». Una de las partidas importantes del presupuesto del Estado (alrededor del 18 % según un estudio del Banco Mundial en 1989) es el de «Otros bienes y servicios», un cajón de sastre que contenía poca información sobre las afectaciones de esos gastos. Según los expertos del Banco Mundial, la mayor parte de ese dinero fue utilizado, especialmente, en gastos suntuarios así como para la compra de material militar. Esa información permite subrayar que el Banco Mundial igualmente estaba bien al corriente de la utilización ilícita que se hacía, principalmente, de sus propios préstamos.

Hacia mediados de los años 1970, estaba claro que el dinero transferido al Zaire bajo forma de donaciones o préstamos era automáticamente desviado de su objetivo final. Ya sea que esas donaciones o préstamos eran directamente transferidos a cuentas extranjeras a título personal [14] , ya sea que ese dinero era invertido en proyectos de prestigio, inadaptados y/o inútiles que permitieron el enriquecimiento de numerosas personas, pero no seguramente una industrialización duradera de la economía. Por ejemplo, según la Oficina de bienes mal habidos (OBMA, siglas en francés), instituida al finalizar los trabajos de la Conferencia nacional, Mobutu habría podido embolsarse una comisión del 7 % sobre el valor del proyecto de la central hidroeléctrica Inga. La investigación no pudo acabarse a causa de las resistencias oficiales [15].

Jacques de Groote por cuenta de Bélgica sostuvo activamente el régimen de Mobutu e intervino varias veces para mejorar las relaciones entre el FMI, el Banco Mundial y Mobutu puesto que estaba muy bien situado para conocer al detalle lo que denunciaba Blumenthal en su informe. También conocía las muy graves violaciones de los derechos humanos a las que el régimen de Mobutu se libraba.

En 1994, a finales de su mandato, el alto funcionario representante de Bélgica en el FMI, Jacques de Groote, se declaró satisfecho de su trabajo con respecto a Congo-Kinshasa, a pesar de que una enorme mayoría del pueblo congoleño vivía en una profunda miseria, la represión y los asesinatos de los opositores eran la regla y la economía estaba exangüe.

Evolución de la deuda del Congo-Kinshasa durante la dictadura de Mobutu.

Desde 1965 hasta 1969, el stock de la deuda externa [16] pasó de 32 millones de dólares USD [17] a 159 millones de dólares USD. Fue en 1970 que llegó el primer cambio. En efecto, en este único año, el stock de la deuda aumentó en 180 millones de dólares USD, o sea se duplicó. El segundo gran cambio, se produjo en 1973, cuando la cotización del cobre y de otras materias primas aumentó grandemente su precio en los mercados internacionales. Los recursos presupuestarios y las reservas de cambio son importantes, lo que le permite al régimen pedir préstamos masivamente. Eso será una expansión fulgurante de grandes proyectos costosos con una lejana rentabilidad. Hasta 1979, el stock de la deuda aumentó en un poco menos de 700 millones de dólares USD de media por año y era mayoritariamente privada. El problema recurrente de este período está en el hecho de que esas sumas eran utilizadas para inversiones generales de recursos (líquido) en un muy lejano y por lo tanto muy incierto porvenir.
Los sectores como la energía, el transporte, la comunicación, así como los trabajos públicos son indispensables para el desarrollo de un país, puesto que constituyen las premisas de desarrollo de actividades productivas. De todas maneras, esos proyectos no se basaron en la racionalidad económica tanto en el ámbito de la valoración, de la financiación como de la ejecución.
Por ejemplo, los operadores del Zaire y, más particularmente, el Estado del Zaire solicitaban y obtenían de los organismos financieros (sobre todo privados) créditos comerciales onerosos y a corto o medio plazo para financiar proyectos cuya rentabilidad no sería visible que a muy largo plazo. Tales inversiones de infraestructura deberían haber sido, más bien, financiadas por préstamos con tipos de interés bajos, y sobre todo variables, y cuyo vencimiento fuera lo más lejano posible. Ese tipo de contrato solo existe entre los Estados, esa relación permite condiciones privilegiadas.
Ni el deudor ni el acreedor respetaron la disciplina financiera que dice que las condiciones de un préstamo deberían coincidir con las características del proyecto. Por ejemplo, en el caso de la represa del Inga, destinada a producir electricidad para la totalidad del Zaire y de países vecinos, la financiación proviene de un préstamo a medio plazo con condiciones comerciales. Ahora bien, la construcción de esa represa tomó casi diez años y se debería haber calculado su rentabilidad por lo menos a veinte o treinta años después. De ahí resulta que la deuda solo podía ser reembolsada continuando el endeudamiento.
Poco a poco, la situación se volvía insoportable y el Zaire no podía satisfacer los vencimientos de sus contratos de préstamos, Además de la mala elección de la inversión, hay que agregar el aumento del precio del petróleo así como la disminución del precio del cobre. La presión sube cuando el Zaire decidió suspender el pago del principal y de los intereses de su deuda comercial. El FMI intervino y firmó con el Zaire el primer programa de estabilización que comportaba las habituales condicionalidades tales como la devaluación de la moneda, la disminución de los gastos públicos y las garantías para mantener el servicio de la deuda [18] . Sus acreedores le permitieron diferir amortizaciones, beneficiándolo con reestructuraciones. Entre 1976 y 1981, la deuda del Zaire fue tratada cuatro veces en el Club de París por un monto total de 2.250 millones de dólares USD [19] , y entre 1976 y 1983, el Zaire firmó tres acuerdos de Programas de ajuste estructural con el FMI. En 1984, se beneficiará de un quinto tratamiento de su deuda en el que 1.490 millones de euros serán reestructurados.
Es interesante constatar en este punto, la generosidad del FMI con respecto a un país mal pagador y que no respetaba sus compromisos de condicionalidad.
Desde 1979 hasta 1984, el stock de la deuda aumentó poco, ya que el Zaire trataba de asegurar el servicio de su deuda. Durante ese período, la transferencia financiera es apenas positiva. Los pagos realizados por los acreedores sirvieron principalmente, a fin de cuentas, para reembolsar la deuda.
Desde 1984 hasta 1990, el stock de la deuda aumentó un 70 % en precio constante. Entre 1982 y 1988, el FMI acordó 600 millones de dólares USD en préstamos, el Banco Mundial 650 millones de dólares USD, los gobiernos occidentales 3.000 millones de dólares USD mientras que los bancos comerciales se negaron a continuar prestando. Durante ese período, a pesar de las advertencias del representante del FMI, Erwin Blumenthal, el Zaire es considerado como el alumno modelos del FMI [20]. Esa complacencia con el extranjero se explicaba por consideraciones políticas y geoestratégicas. Así, a pesar de las advertencias del embajador estadounidense sobre la dificultad de controlar la afectación de las ayudas, el régimen obtiene todos los alivios del gobierno estadounidense y el presidente Ronald Reagan pidió que se doblara la ayuda militar para agradecer a Mobutu por el sostén a las tropas de Estados Unidos en el Chad [21] . En 1987, el FMI, bajo presiones estadounidenses, aprobó un préstamo de ajuste estructural a pesar de las fuertes objeciones de los veteranos del FMI. En el mismo momento, Mobutu permitía a las tropas estadounidenses utilizar su territorio y sus bases para sus operaciones en Angola [22] .
Antes de 1986, las sumas prestadas eran, principalmente, utilizadas en el reembolso de la deuda y las posibilidades de inversiones futuras era escasa. El presupuesto de inversiones fue calculado solamente en 65 millones de dólares USD en 1985 y fue disminuyendo, luego, hasta los 40 millones de dólares USD. Más tarde los proyectos de inversiones recomenzaron a ver cómo crecía considerablemente el tipo de interés y el stock de la deuda del Zaire.
A partir de 1990, el régimen de Mobutu comenzó a ser aislado en la escena internacional. La caída del muro de Berlín marcó el fin de la guerra fría y el aliado Mobutu perdía interés. Desde ese momento, los desembolsos disminuían y la transferencia neta tendió a ser negativa desde 1990, como lo confirmaba un informe del Banco Mundial (1996) [23]. Según ese mismo informe, en 1994, el Zaire pagó 201 millones de dólares USD más de lo que recibió de las instituciones financieras. En 1991, el FMI rompió relaciones con el Zaire, y el Banco Mundial hará los mismo en 1993. Sin nuevos pagos extranjeros, el Zaire ya no disponía de liquidez suficiente para satisfacer los reembolsos de su deuda y suspendió el servicio en 1994. Los intereses y las penalidades serían capitalizados, aumentando el stock de la deuda.
La totalidad de esa deuda se puede considerar deuda odiosa ya que fue contraída por la dictadura de Mobutu.

 Las grandes empresas privadas belgas sistemáticamente pudieron conseguir ventajas de sus relaciones de Bélgica con el Congo

El extracto del discurso siguiente habla por sí solo, fue pronunciado en 1986 por Jacques de Groote ante una platea de jefes de empresas de Bélgica y publicado en el Boletín de la Federación de Empresas de Bélgica: « Las ventajas que Bélgica obtiene, como todos los países miembros del Banco mundial, de su participación en las actividades de las instituciones del grupo, pueden medirse por el flow-back, es decir por la relación entre, por una parte, el total de desembolsos efectuados por la IDA (Asociación internacional de desarrollo que forma parte del Banco Mundial) o el Banco Mundial a favor de las empresas de un país con ocasión de contratos obtenidos por esas empresas y, por otra parte, las contribuciones de ese país al capital del Banco, así como a los recursos del IDA. El flow-back, es, por lo tanto, una relación entre lo que obtienen las empresas por ventas de equipamiento o de servicios de consulting y lo que Bélgica aporta como contribución a los recursos del IDA y al capital del Banco. El flow-back del Banco Mundial hacia los países industrializados es importante y no deja de crecer: progresó para el conjunto de países industrializados de 7 a 10 entre fines de 1980 y fines de 1984. Es decir que por un dólar puesto en el sistema, los países industrializados retiraban 7 en 1980 y 10,5 ahora.» [24]

 Después del final de su mandato en el FMI y en el Banco Mundial

En una entrevista dada a Béatrice Delvaux del diario Le Soir en marzo de 1994, al final de su mandato en el FMI, Jacques de Groote se felicitaba por su papel que tuvo en la decisión de Bélgica de emprender el cambio neoliberal durante los años 1980.

Béatrice Delvaux: «Pese a Washington, usted tuvo un papel principal en la orientación de la política económica belga. Usted aportó el apoyo del FMI al cambio de rumbo económico del comienzo de los años 80, en estrecha relación con el grupo de “Poupehan”?» [25] Jacques de Groote contestó: «absolutamente y no soy orgulloso, estoy incluso muy satisfecho. En esa época, realizamos estudios que permitieron liberar las grandes opciones de la política económica belga, discutida luego con Alfons Verplaetse [26] y diferentes personalidades, entre las cuales Wilfried Martens». [27]

Después de la caída de Mobutu, y a pesar de los llamamientos del CADTM y de otras organizaciones, las autoridades belgas no hicieron nada para ayudar al pueblo congoleño a recuperar el dinero mal habido de Mobutu y su clan que lo pusieron en Bélgica en forma de bienes inmobiliarios o mobiliarios (liquidez). Sin embargo, un país como Suiza hizo avances serios por una vez en esa dirección. Pero los lazos entre la clase dirigente belga y el clan Mobutu eran tan fuertes que nada concluyente se obtuvo, a pesar de que algunos magistrados trataban de actuar en la buena dirección.

Después, Bélgica participó en la operación de blanqueo de la deuda odiosa acumulada por Mobutu. En lugar de sostener que era necesario anularla por ilegítima, Bélgica se prestó a la puesta en escena de un mecanismo complejo en el que el pueblo congoleño salió perdiendo y los acreedores cómplices del régimen de Mobutu salieron ganado.

Después del asesinato de Laurent-Désiré Kabila en enero de 2001 y la llegada al poder de su hijo Joseph, el gobierno de Kinshasa, sometiéndose a las presiones de países como Bélgica y Estados Unidos, presentó un programa transitorio reforzado y el presupuesto de 2002 preveía un aumento del 1.139 % del servicio de la deuda externa [28].

 ¿Qué soluciones se aportaron para solucionar el problema de la deuda congoleña?

El objetivo defendido por los acreedores bilaterales y multilaterales era el de solucionar el problema de los reembolsos de los atrasos de la República democrática del Congo con el FMI y el Banco Mundial, con el fin de permitirle entrar en la Iniciativa PPAE y de retomar el pago de la deuda.

Se trataba de garantizar los reembolsos «consolidando» la deuda, es decir reemplazando las antiguas deudas por nuevas con tipos de interés «concesional» del 0,5 %.
Sin embargo según el derecho internacional, y en particular la jurisprudencia y la doctrina de la deuda odiosa, la deuda externa de la RDC, contraída en su totalidad por la dictadura de Mobutu, estaba afectada de nulidad.

El punto de vista de los acreedores es, por supuesto, bien diferente: querían que la RDC retomara los pagos, contrayendo nuevos préstamos para reembolsar los antiguos. Una vez lanzados los nuevos pagos, la RDC podría alcanzar el «punto de decisión» de la Iniciativa PPTE (es decir la mitad del recorrido de la iniciativa, momento en el cual los primeros alivios entran en vigencia) y poder acceder en justo plazo, según las palabras de los acreedores, a un alivio del 80 % de su deuda (los alivios se van otorgando en varias décadas), lo que alcanzaría unos 2.000 millones de dólares, a los que habría que agregar los nuevos préstamos concedidos durante ese tiempo.

Evidentemente, la participación en la Iniciativa PPAE está condicionada a la aplicación de un programa transitorio reforzado, es decir reformas trienales de ajuste estructural pergeñados por el FMI y el Banco Mundial, y puestos en marcha desde el 1 de abril de 2002 (apertura de una oficina permanente del FMI y del Banco Mundial en Kinshasa, un nuevo Banco Central, nuevo código de inversiones más liberal para el sector minero, reforma de las empresas públicas, liberación de precios, reducción de la inflación al 28 % y del déficit fiscal al 0,8 % del PNB, en 2002, etc.).

 ¿Cómo se concibió la financiación de la operación?

Solucionar el reembolso de una cantidad de pagos atrasados no es una cosa fácil en un país en un estado de deterioro social dramático. Por eso, el pago de los atrasos del Congo con respecto al FMI y al Banco Mundial solo podía hacerlo gracias a los préstamos concedidos por los Estados. Es así como Estados, con frecuencia accionistas principales del FMI y del Banco Mundial, prestaron los fondos necesarios a la RDC para que esta última reembolse los retrasos con respecto al FMI y al Banco, Está claro, se da con una mano lo que retoma con la otra.

Pero, sin embargo, la República Democrática del Congo no quedó libre. Efectivamente, la RDC aceptó reembolsar en un segundo tiempo los préstamos de los Estados que sirvieron para pagar los retrasos con el FMI y el Banco Mundial. Ahora bien, el país endeudado ya no tenía los medios de antes. Esta segunda operación necesitó nuevos préstamos, esta vez concedidos por el FMI y el Banco Mundial.

La deuda odiosa de Mobutu se convierte por un asiento contable en una deuda contraída por el régimen de Joseph Kabila, juzgado presentable porque, después de una guerra que hizo más de 3 millones de víctimas, la comunidad internacional construyó un plan de paz alrededor de él, adjudicándole cuatro vicepresidentes representando a las diversas facciones en lucha hasta ese momento.

 La trampa de la Iniciativa PPAE (Países Pobres Altamente Endeudados)

A pesar de que la República democrática del Congo vio como una parte de su deuda era anulada en el marco de la Iniciativa PPAE, los resultados fueron muy insuficientes.

A pesar de que la República democrática del Congo vio como una parte de su deuda era anulada en el marco de la Iniciativa PPAE, los resultados fueron muy insuficientes. En el plano contable, la anulación de la deuda solo fue aplicada en 2010, o sea, 14 años después del lanzamiento de la Iniciativa en 1996. Durante ese período, la deuda pública externa pasó de 7.500 millones de dólares USD a 10.300 millones de dólares USD. En 2010, 4.600 millones de dólares USD fueron anulados y 948 millones de dólares USD fueron reestructurados llevando el stock de la deuda pública externa a 4.300 millones de dólares USD. Se está lejos de una anulación del «90 % o más de las acreencias» anunciada por el G7 y el Club de París [29]. Según los últimos datos disponibles, esa deuda alcanza actualmente los 4.000 millones de dólares USD [30] . En el plano humano, las políticas neoliberales exigidas en contrapartida no permitieron a la RDC hacer despegar sus indicadores socioeconómicos, y siempre fue considerado como un país de pocos ingresos por el Banco Mundial [31]. En el plano jurídico, las anulaciones acordadas por los acreedores descartaron la aplicación de la doctrina de la deuda odiosa.

 Propósitos y conclusiones

Actualmente, aunque Bélgica ya no tiene acreencias de la República democrática del Congo, el CADTM considera que las autoridades belgas deben: [32]
● Reconocer públicamente y nombrar el conjunto de estragos y crímenes cometidos por Leopoldo II y el reino de Bélgica contra el pueblo congoleño, y de dirigirle, por lo tanto, sus excusas oficiales.
● Terminar las investigaciones que tienen por fin hacer la luz sobre las circunstancias y las razones del asesinato de Patrice Lumumba, identificar y condenar a los culpables. [33]
● Profundizar en el trabajo de memoria, implicando a los actores concernidos, tanto en la enseñanza como en las actividades de educación popular, pasando por los espacios institucionales.
● Proceder a la restitución del conjunto de los bienes culturales congoleños.
● Sostener activamente un cuestionamiento de todos los símbolos colonialistas en el espacio público belga.
● Realizar una auditoría histórica de la deuda con el fin de proceder a reparaciones y retrocesiones financieras incondicionales por las sumas percibidas como consecuencia de la colonización del Congo.
● Actuar en el seno de las instancias multilaterales (Banco Mundial, FMI, Club de París, etc.) con el fin de que sus miembros procedan a la anulación total e incondicional de las deudas odiosas de la República democrática del Congo.
● Apoyar públicamente cualquier moratoria sobre el reembolso de la deuda que fuera decretada por el gobierno congoleño con el fin de mejorar el sistema de salud pública y para hacer frente a la epidemia de la Covid-19 y otras enfermedades que provocan muertes, que serían totalmente evitables si los gastos de salud pública fueran netamente aumentados.

El CADTM apoya a los diferentes colectivos que en Bélgica convocan acciones siguiendo el camino de Black Lives Matter, y todos aquellos que actúan sobre el tema de la memoria colonial.
El CADTM apoya al pueblo congoleño para hacer frente a las consecuencias sanitarias, económicas y sociales de la crisis de la Covid-19. A pesar de las imposiciones de los acreedores y los graves incumplimientos de los sucesivos gobiernos congoleños que se tradujeron en una severa represión y una negación flagrante de los derechos humanos fundamentales, los movimientos sociales congoleños resisten. El CADTM aporta su sostén a esas luchas que tienen por objetivo hacer triunfar la justicia social.

Para saber más:

Anicet MOBE, « Le roi des Belges, roi souverain du Congo ? », 9344

Dieudonné Ekowana Hiemo, « La dette coloniale », 2334

Robin Delobel, « La Belgique en face du miroir : la question de la restitution des biens culturels africains », 16903

Anicet MOBE, « Le Congo, la Belgique et la Grande Guerre 1914-1918 », 9487

Victor Nzuzi, Luc Mukendi, Adrien Péroches, « Le poids de la dette en RDC », 17655

Victor Nzuzi, « Le Congo enchaîné par la dette », 15734

Milan Rivié, « RDC : Inga III – Un nouvel éléphant blanc à 14 milliards de dollars » https://www.cadtm.org/RDC-Inga-III-Un-nouvel-elephant-blanc-a-14-milliards-de-dollars
Éric Toussaint, Benjamin Lemoine, «Las primeras experiencias del método CADTM para combatir las deudas ilegítimas: los ejemplos de Ruanda y de la República Democrática del Congo», 13797

Pierre Galand, « Audit de la Rép. Démocratique du Congo (RDC) au sénat belge », 2332

Damien Millet, « La dette de Mobutu », https://www.cadtm.org/La-dette-de-Mobutu
Renaud Vivien, « Pourquoi et comment un audit de la dette de la RDC ? » 2333

Déclaration de Kinshasa, 630

Pueden leer también:
Promenade au Congo : petit guide anticolonial de Belgique
Véase también:
Jean Pierre Carlon, DVD, « Le salaire de la dette », 7569

Gracias a Brigitte Ponet y a Rémi Vilain por sus lecturas.
Traducción: Griselda Piñero Delledonne

Notas

[1] Éric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente, editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2007; Editorial Abya-Yala (Quito), 2007; Editorial del CIM, Caracas, 2007; Editorial Observatorio DESC, La Paz, 2007.

[2] Las colonias concernidas por los préstamos del Banco Mundial son: para Bélgica, el Congo belga, Ruanda y Burundi; para Gran Bretaña, el África del Este (comprende Kenia, Uganda y la futura Tanzania), Rodesia (Zimbabue y Zambia), así como Nigeria a los que hay que agregar la Guayana británica en América del Sur; para Francia, Argelia, Gabón, Mauritania, el África occidental francesa (Senegal, Sudán francés, ahora Malí, Guinea, Costa de Marfil, Níger, Alto Volta, ahora Burkina Faso, Dahomey, ahora Benín).

[3] KAPUR, Devesh, LEWIS, John P., WEBB, Richard. 1997. The World Bank, Its First Half Century, Volume 1, p. 687.

[4] El hecho de que Bélgica sea beneficiaria de los préstamos al Congo belga puede deducirse de una tabla publicada en el décimo quinto informe del Banco Mundial para el año 1959-1960. IBRD (World Bank), ), Fifteenth Annual Report 1959-1960, Washington DC, p. 12.

[5] Citado por Sack, Alexander Nahum, 1927. Les Effets des Transformations des Etats sur leurs Dettes Publiques et Autres Obligations financières, Recueil Sirey, Paris, p. 159.

[6] Sack, Alexander Nahum, 1927, p. 158

[7] – Fuente: Treaty series, n° 4, 1919, p. 26. Citado por Sack, p. 162. Texto original en inglés: “The colonies should not bear any portion of the German debt, nor remain under any obligation to refund to Germany the expenses incurred by the Imperial administration of the protectorate, In fact, it would be unjust to burden the natives with expenditure which appears to have been incurred in Germany’ s own interest, and that it would be no less unjust to make this responsibility rest upon the Mandatory Powers which, in so far as they may be appointed trustees by the League of Nations, will derive no benefit from such trusteeship.”

[8] « From March 1966 to May 1969 Dr. De Groote acted as Economic Advisor to the Republic of Zaire and Advisor to the Governor of the National Bank of Zaire. He was responsible for Zaire’s economic rehabilitation, and for negotiations with the IMF, the World Bank and the U.S. government. The 1967 program resulted in the only period of growth of the Zairian economy since Independence (1968-1971), and is cited by the IMF and World Bank as one of the most successful stabilization efforts ever undertaken under their aegis. During this period Dr. De Groote was also in charge of Zaire’s negotiations for nationalizing and reactivating Gecamines (the former Union Minière).»

[9] En 2013, dediqué un libro a este personaje: Proceso a un hombre ejemplar, https://cadtm.org/Proceso-a-un-hombre-ejemplar, A pesar de ser anecdótico es interesante mirar la liste de condecoraciones recibidas por Jacques De Groote: Es Gran Oficial de la Orden de Leopoldo I en Bélgica, la segunda alta distinción belga. Mobutu le concedió la Palma de oro del Zaire. También es Gran Oficial de la Orden de Orange-Nassau (Luxemburgo), Comendador de la Orden al Mérito de Austria, Comendador de la Orden al Mérito del Gran Ducado de Luxemburgo, Y también se le concedió la Estrella Roja en Hungría.

[10] Hay que señalar que en la cumbre del poder, Mobutu se hacía llamar Mobutu Sese Seko Kuku Ngbendu wa Za Banga, que significa: Mobutu el guerrero que va de victoria en victoria sin que nadie lo pueda detener.

[11] Los historiadores del Banco escribían en 1982: «Seducidos por el ingenio de Mobutu y sus promesas de reformas y por las presiones de Estados Unidos, de Francia, y de Bélgica, el Banco se aventuró en el Zaire en un programa de ajuste estructural ambicioso.» en KAPUR, Devesh, LEWIS, John P., WEBB, Richard. 1997. The World Bank, Its First Half Century, Volume 1: History, p. 702.

[12] En 1978, el FMI colocó a Erwin Blumenthal en el Banco Central del Zaire para sanear su funcionamiento. En julio de 1979, Erwin Blumenthal dejó su puesto debido a las amenazas de muerte que recibía por parte del entorno de Mobutu.

[13] – Blumenthal, Erwin, 7 de abril de 1982. Zaïre: Report on her Financial Credibility, typescript, p.19.

[14] Mobutu llegó a interceptar algunas sumas de dinero antes, incluso, de que llegaran a las cajas públicas; como ilustración, los 5 millones de dólares concedidos por Arabia Saudí, en 1977. (DUNGIA, E. 1992. Mobutu et l’argent du Zaïre, L’Harmattan, p.157)

[15] ASKIN Steve y COLLINS Carole. 1993. « External Collusion with Kleptocracy : Can Zaïre Recapture its Stolen Wealth ?” in African Political Economy, n° 57, p.77

[16] L’ENTREPRENEUR. 1980. « Le lancinant problème de la dette extérieure du Zaïre », n°11, Diciembre 1980, p. 44-47.

[17] Esos 32 millones de dólares USD corresponden a la deuda que Bélgica y el Banco Mundial pusieron a cargo del pueblo del Congo con la complicidad del régimen de Mobutu, Como está indicado antes, Bélgica durante los años 1950 había obtenido un préstamo de 120 millones de dólares USD al Banco Mundial para proseguir con sus intereses coloniales en el Congo belga. Bélgica solo pagó una parte de esa suma antes de la independencia del Congo, realizada el 30 de junio de 1960. El saldo, 32 millones de dólares USD se pusieron a cargo del Congo independiente a partir del establecimiento de la dictadura de Mobutu en 1965.

[18] – HAYNES, J., PARFITT, T. y RILEY, S. 1986. “Debt in Sub-Saharan Africa: The local politics of stabilisation”, African Affairs, Julio de 1986, p.346.

[19] Web del Club de París: www.clubdeparis.org

[20] Idem. p. 347

[21] NDIKUMANA, Leonce y BOYCE, James. 1997. Congo’s Odious Debt : External borrowing and Capital Flight, Department of Economics, University of Massachusetts

[22] Idem, p. 17

[23] Idem. p. 18.

[24] Feb. 1986, pp. 496-497.

[25] El grupo de Poupehan era un grupo de presión compuesto por los principales líderes políticos conservadores de la familia social-cristiana belga que tuvieron su papel clave en el cambio neoliberal. Véase: http://archives.lesoir.be/les-fantomes-de-poupehan-liberaux-et-fdf-veulent-enquet_t-19910917-Z04EPV.html

[26] Alfons Verplaetse era gobernador del Banco Nacional de Bélgica, era miembro del partido social-cristiano en la parte flamenca del país.

[27] Wilfried Martens, primer ministro socialcristiano que puso en práctica la línea neoliberal en alianza con el partido liberal.

[28] – Los 6 párrafos que siguen están sacados de Éric Toussaint y Arnaud Zacharia, «La République démocratique du Congo » publicado en 2002, https://cadtm.org/La-Republique-democratique-du, consultado el 1 de julio de 2020.

[29] Véase también, Banca Africana de Desarrollo, « République démocratique du Congo : Document du point d’achèvement au titre de l’initiative PPTE renforcée », avril 2011. Disponible à : https://www.afdb.org/fileadmin/uploads/afdb/Documents/Financial-Information/RDC%20-%20Document%20relatif%20au%20point%20d’ach%C3%A8vement%20PPTE%20renforc%C3%A9e.pdf

[30] -Los datos indicados en este párrafo están sacados de Banco Mundial. Bases de datos utilizada: International Debt Statics. Período: 1995-2018. Variables consideradas: Debt stock reduction (en dólares USD); Debt stock rescheduled (dólares USD) External Debt stocks, general government sector (PPG) (DOD, dólares USD ; External debt stocks, other public sector (PPG) (DOD, dólares USD) ; External debt stocks, private guaranteed by public sector (PPG) (DOD, dólares USD) ; External debt stocks, public and publicly guaranteed (PPG) (DOD, dólares USD) ; External debt stocks, public sector (PPG) (DOD, dólares USD) ; PPG, bilateral (DOD, dólares USD) ; PPG, multilateral (DOD, dólares USD) ; PPG, official creditors (DOD, dólares USD) ; PPG, other private creditors (DOD, dólares USD) ; PPG, private creditors (DOD, dólares USD) https://databank.worldbank.org/source/international-debt-statistics#

[32] Véase, especialmente, Collectif, «Répondre à la crise de la covid-19: la Belgique et l’annulation de la dette des pays du Sud », 26 de junio de 2020. Disponible en : https://cadtm.org/Repondre-a-la-crise-du-Covid-19-la-Belgique-et-l-annulation-de-la-dette-des

[33] Véase, especialmente, Jennifer Rankin, « Belgium mulls charges over 1961 killing of Congo’s first elected leader », The Guardian, 1 de julio de 2020. Disponible en:
https://www.theguardian.com/global/2020/jul/01/belgium-mulls-charges-over-1961-assassination-of-congos-first-elected-leader

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

 

Fuente: https://www.cadtm.org/Respuesta-a-la-carta-de-Felipe-rey-de-los-belgas-sobre-las-responsabilidades-de?var_mode=calcul


Opinión /