Se acabó el aquelarre: Crónica de las jornadas de la columna Durruti en Bujaraloz

Ante el anuncio de las jornadas celebradas esta semana en Bujaraloz para conmemorar la entrada de la Columna Durruti en la localidad, un sector político —del que cabría exigir un mínimo manejo de los repertorios léxicos, dado que tiene el nombre de un diccionario— salió en tromba a la palestra para denunciar, sin ambages, un «aquelarre anarquista de cuatro días».
Conviene recordar, en primer lugar, el significado literal que la Real Academia Española otorga al término:
«junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas».
Con la concordia siempre en la boca como estandarte retórico, los representantes de dicha formación se desplazaron al municipio el jueves por la mañana —cuando los actos oficiales arrancaban por la tarde— únicamente con el propósito de caldear el ambiente y asegurarse la consabida foto.
Que decepción, quien esto suscribe acudió pertrechada con sus mejores pócimas dispuesta a sumarse al aquelarre, pero lo único que halló fueron actos de estricta índole cultural.
La polémica previa: del «aquelarre» ficticio a la cultura real
Las jornadas de la Columna Durruti en Bujaraloz han estado vertebradas por la historia viva, las ponencias académicas, las presentaciones editoriales, una feria del libro, titeres, poesía, música y rutas temáticas que parecen incomodar sobremanera a la derecha y a la extrema derecha.
Historia viva y rutas de la memoria en Bujaraloz
Destacó especialmente la ruta por la memoria histórica de Bujaraloz guiada por antiguos alumnos del IES Montes Blancos, un recorrido pedagógico inolvidable por enclaves como el desaparecido cuartel de la Guardia Civil, el hospital de enfermos, el hospital de sangre y el propio cuartel general de la columna, convertidos en una lección magistral en la voz de nuestros jóvenes.
A ello se sumó una fascinante exposición de materiales recuperados de trincheras, que incluyó mapas, carteles, documentos originales, fotografías y vestimenta de la época de la Guerra Civil y la revolución social, permitiendo a los asistentes sumergirse de lleno en la materialidad de aquel periodo histórico.
Libros, ponencias y debate sobre la Revolución de 1936
El plano literario y divulgativo profundizó en la contienda y la revolución a través de obras como Little Durruti, que aborda la vertiente más humana y cotidiana del histórico líder; Dones de foc, centrada en el papel fundamental y tantas veces silenciado de las mujeres; o La colectividad de Blesa, que analiza el profundo proceso de socialización de la tierra. Se sumaron títulos como Rumbo a Zaragoza, sobre los movimientos estratégicos en torno a la capital aragonesa; 8 días de Julio, que detalla la respuesta popular ante el golpe de 1936; y La quinta de los Piales, que rescata episodios locales de resistencia antifascista.
Del mismo modo, el apartado de ponencias abordó temáticas complejas y plurales sin complejos: desde la agitación juvenil y la figura de Ada Grossi, pasando por el legado emancipador de Mujeres Libres y el funcionamiento institucional del Consejo de Aragón, hasta el estudio riguroso de las colectividades libertarias entre 1936 y 1938, la biografía del militante Manuel Esparrargas y la contextualización de la Revolución en Cataluña, sin olvidar el evocador recital poético titulado «Expropiar las palabras».
Los más pequeños también tuvieron su espacio protagónico a través del teatro popular y tradicional. Con la obra Cristobita y el novio de la muerte, se ofreció una contundente propuesta antimilitarista mediante el lenguaje clásico de los títeres de cachiporra, completada esta vez para los más mayorse con piezas de carácter intergeneracional como La bruja y don Cristóbal.
El acto de homenaje estuvo marcado por la reivindicativa actuación del Coro Libertario de Torrero y la donación de la placa conmemorativa, reproducción exacta de la que se colocó el 4 de marzo de 1937 en la fachada de la casa que sirvió como cuartel general de la Columna Durruti y que fue destruida tras la entrada de las tropas franquistas.


Frente a la imagen de la ocupación franquista, la segunda escena muestra la plaza tomada por la voz y la dignidad del Coro Libertario de Torrero.
Así concluyó, tras cuatro intensas jornadas de orgía cultural, el famoso aquelarre.
Nuestro más sincero agradecimiento a los organizadores por levantar, a través de estas jornadas culturales e históricas en Bujaraloz, un bastión de memoria, dignidad y resistencia libertaria.
Relacionado
Información en la que puede confiar:
Reuters, la división de noticias y medios de comunicación de Thomson Reuters, es el mayor proveedor de noticias multimedia del mundo, con un alcance diario de miles de millones de personas en todo el mundo. Suscríbase a nuestro boletín informativo diario gratuito: thomson@reutersmarkets.com
