Elecciones 17 de mayo: Paulo Freire y Banksy
Ayer, 2 de mayo, se cumplía el 75 aniversario de la muerte a los 75 años de Paulo Freire. ¿Que quién era? El brasileño Paulo se dedicó a la Educación. No solo como teórico, sino como practicante. Fue su práctica educativa en el seno de una sociedad empobrecida la que conformó un magnífico análisis de la acción educativa, de su objeto y objetivo, permitiendo a miles de docentes revisar sus creencias y prácticas como “enseñantes”. Y no solo a quienes hacen posible que el alumnado aprenda y se eduque, sino para quienes tienen poder suficiente para ayudar mediante los medios y recursos precisos a que la “magia” del aprendizaje necesario se produzca. Su pensamiento y sentimientos quedaron fijados para la posteridad en bastantes obras. Una de ellas, titulada “Pedagogía del oprimido”, resume el papel que toda buena educación debe afrontar: La Educación Liberadora. Mediante la “praxis”, concepto que une a toda acción un análisis de la realidad que ella debe transformar. La coherencia entre medios y fines, permanente aspiración desde las filosofías más antiguas, permitió comprender y predicar una educación como práctica de la libertad y, a su vez, la premisa de la construcción colectiva del conocimiento. Una de sus más relevantes aportaciones se orienta al uso del lenguaje como herramienta para desarrollar la educación crítica precisa para generar la transformación social. Las palabras generadoras se convierten así en poderosos instrumentos de análisis social imprescindibles para que las personas podamos conducirnos en libertad.
Y más allá de la efeméride surge la relación entre personalidades que pudieran pensarse distanciadas, tanto por el tiempo como por el objeto de sus trabajos. Un día antes, de ese 2 de mayo, se anuncia en los noticiarios internacionales: “Banksy coloca una estatua de un hombre con una bandera en el centro de Londres”. A quien no haya visto esa estatua le resultará un galimatías lo que se escribirá seguidamente; por ello ahí queda un enlace: https://www.rtve.es/noticias/20260430/banksy-coloca-estatua-hombre-con-bandera-centro-londres/17049204.shtml.
Banksy, al que en Madrid se le dedica un museo, proyecta imágenes repletas de análisis social. Los contrastes son el eje de la sorpresa y, casi sin el uso del lenguaje verbal, puede reflejar ideas complejas, permitiendo a las personas espectadoras elaborar pensamientos a partir de sus obras. El cartel de “Cancelado”: El perseguir tus sueños”, o la persona que se despeña por atrapar el carro de la compra, o el manifestante que en lugar de arrojar piedras o cocteles molotov, pretende tirar un ramo de flores, etc., contienen mensajes muy potentes que sintonizan, sin necesidad de elaboraciones teóricas, con sentimientos que cada persona alberga. Palabras Generadoras o Imágenes Generadoras. Igual da que da lo mismo. Instrumentos para tocar el “alma” dormida para que avive el seso, contemplando cómo la injusticia, la barbarie, ataca a la vida tan callando.
Establecida la relación, aunque haya quien piense, con razón, que es traída por los pelos, queda conectar ambos generadores de principios con el próximo acto electoral que tendrá lugar el 17 de este mes en Andalucía.
De Paulo es posible encontrar palabras generadoras como SALUD o VIVIENDA o PARO-TRABAJO DIGNO, CORRUPCIÓN… Después de décadas de gobiernos de un signo o de otro, estas palabras han mantenido su rabiosa (porque da rabia) actualidad. Han estado permanentemente en las mentes del pueblo andaluz. Cualquiera de ellas podría haber generado una revolución; sin embargo, pasan los años, pasa la vida, y las ilusiones se quedan para ilusos, que en su mayoría ni votan. No parece que la abstención se produzca por una toma de conciencia (concientización freiana), sino más bien por pasotismo lisonjero o, peor aún, por un sentido fatalista, mágico, de la vida. Es curiosa la relación entre la religiosidad de un pueblo que, según las manifestaciones sacras, parece existir, y la apatía electoral que manifiesta. Y alguien podría pensar que es coherente el abstenerse de votar al creer firmemente que es mucho más práctico realizar una promesa al cristo o la virgen de turno. La imaginería y las palabras generadoras de las liturgias invitan poco a la transformación social, pero este asunto sería largo de analizar.
La escultura de Kansky muestra a un hombre (podría ser una mujer) que porta una bandera y la tela de esta le tapa la cara, cegándolo, de suerte que el siguiente paso que dará lo hará al vacío. Puede ser analizada tanto para quienes no votan como para quienes, “cegados por las banderas”, dan un paso al frente, hacia el vacío. Porque vacíos son los mensajes que no conllevan coherencia en quienes los promulgan. Ejemplos desde el Sr. Abascal (VOX), que, según sus propios compañeros, hasta que los echó hace poco, detesta los “chiringuitos subvencionados” y se monta uno para lucrarse. O el Sr. Bonilla (PP), que mucho predicar y lleva cuatro años sin dar trigo a los servicios públicos esenciales. Sanidad, Educación, Dependencia… No se conforma con no dar dineros a lo público, que se los entrega a las empresas privadas que de esta forma generan beneficios a sus accionistas.
Tanto Paulo Freire como Kansky permiten reflexionar sobre cómo transformar la realidad que cotidianamente viven las personas. Quienes gozan de tener aquello que las palabras generadoras antes escritas presentan, sin duda les va muy bien y, si eso es así, votarán a quien desde el poder político lo hace posible. Quienes tienen necesidades por problemas de salud, no resueltos ni atendidos, por una deficiente oferta educativa, por tener dependencia, por carecer de vivienda, por estar esperando la ayuda prometida, que no llega, por no tener trabajo digno que les permita vivir dignamente o, peor aún, ni siquiera cualquier trabajo… ¿Qué harán el 17 de mayo? Si entre esas gentes hay quien cree firmemente que “alguien proveerá”, sin duda se quedará en casa y no votará. Y si quienes piensan que “todos son iguales”, ¿por qué al menos no dar la oportunidad a quien propone resolver necesidades del pueblo y de momento son coherentes entre lo que dicen y hacen?
En democracia burguesa, solo hay un momento útil para eliminar a quien dice y no hace o, peor aún, hace lo contrario de lo que dice. Decía hace tiempo un viejo anarquista: si alguien se anima a votar, el único acto útil es no votar a quien está o está cegado por el odio. Simplemente, por higiene democrática. Palabras e Imágenes generadoras ayudan a que “otro mundo es posible”.
