Diseccionando a El País • 28/10/2020

«Todo es Mentira» y el descrédito de la política: el caso de la fiesta de El Español y el ventilador

«Todo es Mentira» y el descrédito de la política: el caso de la fiesta de El Español y el ventilador

Una de las mejores letras de Zoo Posse dice así [..] Y las canciones, ventiladores, que salpican mierda, mierda pa´tos […] Cada vez que la escucho, me acuerdo de cómo se informa en la mayor parte de los medios corporativos cuando de echar mierda a la clase política se trata. Cuando salta día sí y día también un escándalo de corrupción protagonizado por el PP o por PSOE, no pocos medios hablan de la corrupción «de la clase política», así en general. ¿Que salta cualquier otro asunto que desacredite a uno de los grandes partidos? Ventilador, y que salpique la mierda, mierda pa´tos.

Esta estretegia mediática, generalizada en todos y cada uno de los grandes grupos mediáticos de España, ha llevado a que a día de hoy la clase política se sitúe como el primer problema para los ciudadanos en el último barómetro del CIS. Es cierto que el coronavirus, la crisis económica y el paro aparecen por delante, pero si sumamos todas las respuestas a cuestiones referidas a la política (la incapacidad de alcanzar acuerdos, el mal comportamiento de la clase política, la inacción de gobierno y partidos, y la corrupción y el fraude), esta se convierte en el problema número uno.

En 2012, la clase política era el tercer problema para los españoles (26,9%), por detrás del paro (79,3%) y los problemas de índole económica (49,4%). Mucho ha llovido desde entonces, y hay que reconocer que otra parte de la culpa radica en el deterioro del debate político y la infantilización de la comunicación por parte de ciertos partidos políticos, ambos resultado de estrategias de marketing o relaciones públicas generalizadas en programas de televisión e incluso en las noticias. Y digo «ciertos», porque lo último que pienso hacer en este artículo es enchufar el ventilador. Todos observamos los debates del Estado de la nación o las sesiones de control del Congreso, y no, no hace falta mucha perspicacia para detectar quien arma la bronca y retoza a placer en el fango. Bronca con muchos objetivos, la mayor parte de ellos a corto plazo, pero en un camino mucho más largo, con la malsana intención de desacreditar la política y, en último término, el Estado que redistribuye riqueza y nos salvaguarda del poder económico: bancos, multinacionales, etc.

El nuevo capítulo que trata de generalizar en la «clase política» la irresponsabilidad y la chulería de una parte bien identificada lo estamos viviendo estos días. Decenas de los personajes más relevantes de ciertos partidos políticos y altos directivos del IBEX de este país acudieron el pasado 26 de octubre a la gala de Los leones de El Español, organizada por el periódico digital de Pedro J. Ramírez, en pleno estado de alarma por la pandemia del Covid-19. Al día siguiente, los principales periódicos de tirada nacional ignoraron lo ocurrido, omitiendo de sus portadas la noticia. Solo El País lo llevó a una pequeña columna en la página 26 de su edición impresa.

La fiesta, que se celebró en un lujoso casino de Madrid, concentró principalmente a políticos del PP, de Ciudadanos y del PSOE: Salvador Illa, Juan Carlos Campo, Margarita Robles, Emiliano García Page, Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso, José Luis Sánchez Almeida, Teodoro García Egea, Inés Arrimadas, Ana Pastor, Dolores Delgado, Begoña Villacís entre otros, además de empresarios, banqueros, militares y periodistas de grandes grupos privados.

Pero lo reseñable en esta ocasión no queda en la habitual censura de ciertos asuntos, sino en cómo algunos medios de comunicación, televisados sobre todo, aprovecharon la indignación generada por este alarde vergonzoso y clasista de quienes se sitúan en la cúspide del poder económico y político para salpicar de mierda a todos los políticos sin distinción. Podría mencionar varios ejemplos, pero me quedo con el más ilustrativo de ellos, el programa de Cuatro (Mediaset) «Todo es mentira» del 28 de octubre;

Es de agradecer que desde ese programa se denunciase como se silenció la fiesta de El Español en la mayor parte de los medios de comunicación, e incluso que llegasen a preguntar a su colaborador de ABC sobre ello, pero al entrar en faena, lo de siempre: «han pedido disculpas los políticos / sentí verguenza ajena de los políticos / los políticos son unos sinverguenzas» […] Ventilador, que salpique la mierda, mierda pa´tos.

Tenemos brillantes intervenciones como la del periodista de ABC, que en un momento dado dice «esto además es tan transversal que puedes decir, yo no voto a ninguno de ellos, porque estaban casi todos ¿no? Ahí la verdad es que es complicado, porque al estar todos… algo tendría que pasar […] (min.23:10). Poco después, escuchamos a la siguiente opinadora remarcando la misma línea: «Y resulta que esta fiesta donde estaban todos, no hay nadie que haya salido y con verguenza torera haya dicho, mire, no supimos medir, esto no tiene ningún tipo de justificación […] (min. 24:10).

Enseguida, el presentador de «Todo es Mentira» vuelve a hablar de los políticos en general para preguntarse «con qué autoridad moral nos piden esfuerzos a la ciudadanía». Para rematar, poco después nos dice que «esto no va ni de izquierdas ni de derechas, sino que esto deja en evidencia que hay unos de arriba y los de abajo. Los de arriba ellos, a los que les pagamos el sueldo, y los de abajo, pues todos los demás, que no nos podemos permitir ese tipo de eventos ni ese tipo de fiestas». Nótese como a la confusión izquierda/derecha, opción política a la que desviste de clase social, le suma el señalamiento de los «de arriba» de la fiesta, pero solo de los políticos, que son «a los que les pagamos», nunca de los empresarios, banqueros, militares y periodistas que asistieron.

A esto se suman coletillas del tipo «el Estado está fallando» cuando Risto Mejide pasa a mencionar el caso de una madre desahuciada, abandonada con sus hijos en la calle (a partir del min. 39). Nunca acusa con el dedo al banco, el SAREB, que ha echado a la familia de su casa, solo a los políticos que «mientras, están de fiesta». De hecho, al SAREB solo lo menciona Adoración, la mujer desahuciada cuando es entrevistada. Otra vez el poder económico a salvo de críticas.

Y quiero aclarar que este artículo no responde a este programa en concreto, ya que TEM repite una y otra vez el patrón del descrédito de la política con el ventilador enchufado de manera permanente. Lo hace en todos y cada uno de sus programas, y funciona como una de las principales puntas de lanza de la televisión actual para el desgaste de política y del Estado.

Por supuesto, en TEM no mencionaron que fuentes de Unidas Podemos han aclarado estos días que fueron invitados a la gala de El Español, pero que declinaron asistir porque “en plena pandemia no vimos conveniente participar en un acto de este tipo, cuando además se le está pidiendo hacer esfuerzos a los ciudadanos”. Tampoco asistieron miembros del partido neo-fascista Vox, de Compromís, de Más País, de ERC… y de otros grupos minoritarios.

 


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.