Diseccionando a El País •  27/11/2016

La historia es nuestra y la hacen los pueblos, nunca la prensa canalla

La historia es nuestra y la hacen los pueblos, nunca la prensa canalla

«Pagaré con mi vida la lealtad al pueblo«. La alocución de Salvador Allende aquel 11 de septiembre de 1973, mientras el ejército golpista chileno bombardeaba el Palacio de la Moneda, quedará para la historia, como sus logros y el sabotaje desde dentro y fuera contra el legítimo gobierno de Chile. «La historia es nuestra y la hacen los pueblos«. Para la posteridad quedaron las palabras con las que Allende se dirigió sin intermediarios al pueblo. Luego los golpistas y asesinos se empeñaron en reescribir la historia, pero para la historia quedaron las verdaderas realidades del gobierno popular socialista: la nacionalización del salitre, el carbón y la banca;  la reforma agraria que entregó a los campesinos pobres la tierra que trabajaran; el aumento de los índices de escolaridad, de salud y de vivienda; el acceso de los niños a una mejor alimentación; las  facilidades para que los trabajadores continuasen sus estudios; la mejora de las rentas de los jubilados; la participación de obreros y campesinos en el control de los medios de producción… Mejoras que no se reflejaban a menudo en las grandes cifras macroeconómicas, pero que quedaron en la memoria de los chilenos.

De la misma manera, en nuestra memoria no quedarán las miserables portadas de la prensa del régimen español porque ellos no escriben la historia, la falsean. El «Viva España» que publicase ABC un 20 de Julio de 1936 o el «Cae Allende» del 12 de septiembre de 1973, seguido de «los militares han salvado Chile» en la página siguiente. Era la peculiar forma con la que ABC informaba del vil golpe de estado encabezado por Pinochet.

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La historia no la escriben los esbirros del capital, no la escriben los bancos y grandes empresas propietarios del puñado de grupos mediáticos. No la escriben los mercenarios de la prensa que redactan líneas para retorcer la realidad. La historia no se escribe con falsas etiquetas por mucho que éstas se repitan. La historia se basa en hechos y datos incontestables;

• En Cuba el analfabetismo es de 0,2% mientras que en el resto de América Latina es del 11,7%.
• La tasa mortalidad infantil es de 6,2 por mil en Cuba y de 32 por mil en el resto de América Latina.
• La esperanza de vida al nacer es de 79 años en Cuba y de 74 años en América Latina: En EE.UU. 78 años.
• La tasa de educación primaria en Cuba es del 100% y en América Latina del 92%.
• La enseñanza secundaria es de un 99,7 % y en América Latina un 52 %. Mientras el 100 % de los niños en Cuba alcanzan el nivel del colegio, solo el 76 % de los niños latinoamericanos lo hacen.
• En América Latina el 12% de la población es analfabeta, o sea 42 millones, y hay 110 millones de personas jóvenes que no han logrado concluir la educación primaria. Ninguno de ellos es cubano.
• Hoy en el mundo existen 860 millones de analfabetos absolutos. Ninguno de ellos es cubano.
• Hay 590 médicos por cada grupo de 100 mil habitantes en Cuba; en el resto de América Latina esta relación es de 160 por 100 mil. Esto aún teniendo en cuenta los miles de médicos que Cuba envía de manera solidaria a otros países del mundo.
• En 1999, la UNESCO divulgó un informe sobre la educación en 13 países de América Latina. Aquí clasifica a Cuba en el primer lugar en todas las asignaturas. Sobre los 11.000.0000 de habitantes en Cuba, más de 500.000 disponen de un grado universitario. El 75 % de las escuelas están en el campo.
• En 2003, la CEPAL señala que en América Latina y el Caribe hay 102 millones de seres humanos en completa indigencia. Ninguno de ellos es cubano.
• En América Latina, 54 millones padecen de malnutrición. Ninguno de ellos es cubano.
• En el mundo, cada 7 segundos un niño de menos de diez años se muere de hambre. Ninguno de ellos es cubano.
• Según la FAO, 842 millones de personas sufren de malnutrición crónica. Ninguno de ellos es cubano.

Y para los cubanos quedará la memoria de todos estos logros por mucho que la prensa extranjera se empeñe en ocultarlos.


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.