Diseccionando a El País •  07/01/2022

Las críticas al ministro de Consumo eluden intencionadamente la distinción entre ganadería extensiva y macrogranjas industriales

Las críticas al ministro de Consumo eluden intencionadamente la distinción entre ganadería extensiva y macrogranjas industriales

La ministra de Defensa, Margarita Robles, se ha sumado hoy a las críticas al ministro de Consumo, y ha asegurado que lo «único» que compromete a un país son las decisiones que toma su Gobierno, en referencia a las declaraciones sobre la calidad de la carne que exporta España del ministro de Consumo, Alberto Garzón, a quien ha pedido «cultura institucional».

«El ministro Garzón puede tener una opinión personal o como ministro, pero lo único que compromete a un país son las decisiones de un Gobierno y el Gobierno se ha posicionado clarísimamente defendiendo a los ganaderos, defendiendo la PAC, y eso es lo único que importa», ha sostenido Robles, que añade que los ministros pueden tener sus propias opiniones, pero «hay algo que es muy importante en un órgano colegiado […] cuando uno está en un órgano colegiado lo único que vale en una política determinada es la política que marca el Gobierno».

A renglón seguido, mantiene que la postura del Ejecutivo «es muy clara en este sentido» y es de «apoyo al sector ganadero».

«Apoyo al sector ganadero«. Un lugar común con el que nadie puede sentirse en desacuerdo, pero una construcción malintencionada por su simpleza. Un análisis que amplíe el enfoque sobre la ganadería en nuestro país encontrará que las macrogranjas perjudican los intereses de los pequeños productores ganaderos. A pesar de ello, la confusión generada es tal, que la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha pedido en un comunicado al ministro de Consumo, Alberto Garzón, que «rectifique o dimita» tras haber realizado un «nuevo ataque» a la ganadería española en la prensa internacional.

Y más allá de los problemas medioambientales que genera, su impacto sobre el despoblamiento, sobre la denominada «España vaciada» es incuestionable. Así pues, no cabe el apoyo al «sector ganadero» sin más… hay que posicionarse, y eso es lo que eluden hacer los dirigentes de los partidos políticos que critican las palabras de Garzón estos días.

La legión de políticos que difunden el bulo a sabiendas de que mienten es amplia y variada: el presidente de la Junta de Castilla y León y del Partido Popular de CyL, Alfonso F. Mañueco, Pablo Casado, Espinosa de los Monteros, Inés Arrimadas, y un larguísimo etcétera entre la derecha y extrema derecha, pero también otros dirigentes del PSOE tales como el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, o el presidente de Castilla la Mancha, García Page, quien se dirigió al ministro de Consumo para acusarle de «matar moscas con el rabo» como el diablo «cuando no tiene nada que hacer» y exigirle que rectifique porque «es de sabios».

Son algunas de las numerosas reacciones que, por ignorancia o torticeramente, se basan en un titular -«Garzón afirma en The Guardian que España exporta carne de mala calidad de animales maltratados«- viralizado por la caverna en redes sociales.

El uso de una frase replicada una y otra vez que evita la clara referencia del ministro de consumo a las macrogranjas ha generado -una vez más- un combate desigual entre fake -y su uso interesado- y la explicación científica y ecologista del grave problema que están generando estas explotaciones intensivas.

Abundantes y variados los medios corporativos que ayudaron a amplificar el mensaje de que Garzón perjudica a los ganaderos españoles, pero en ninguno de ellos se encontrará referencia alguna a las macrogranjas o a la ganadería industrial. Los mismos medios que aumentan la bola a partir de las declaraciones tergiversadas y concluyen su trabajo con noticias en las que se pide la dimisión del ministro;

Afortunadamente, el tiempo casi siempre corre a favor de la cordura, y mientras los voceros de la desinformación abandonan el asunto, crecen las voces que supieron leer la letra pequeña;

Jaume Asens ha manifestado esta mañana que lo que ha dicho Garzón es lo que dice «la Comisión Europea», y ha diferenciado entre «ganadería extensiva tradicional, que crea empleo, que arraiga a la población en el territorio, que permite producir carne de calidad con menos impacto ambiental con la ganadería intensiva de las macrogranjas industriales, que producen carne de peor calidad y que además son fruto de maltrato animal, y que tienen un impacto ambiental y económico descomunal».

Asens ha destacado el grave problema que estas explotaciones generan además en los acuíferos. No en vano, el Ministerio para la Transición Ecológica ha detectado en Castilla y León 110 acuíferos afectados o en riesgo de estarlo por nitratos cuyo origen es la explotación económica de la cría de animales y de los campos.

El Diputado de Unidas Podemos, presidente de la Comisión de Transición Ecológica y coordinador de Alianza Verde, Juan López de Uralde, ha recordado que «las macrogranjas arrasan la ganadería familiar», matizando que «más de 21.000 pequeñas explotaciones de porcino cierran en todo el país en una década mientras la industrialización del sector sigue batiendo récords».

En un comunicado, PACMA ha calificado las respuestas de los principales grupos políticos de una tremenda irresponsabilidad hacia la ciudadanía. El partido animalista hace referencia a un informe de la Comisión europea que señala que la ganadería fue responsable de la emisión de 69,4 millones de toneladas de CO2 en España en 2019, con el sector porcino aglutinando el 50% de esas mismas.

Más allá del trazo grueso manifestado en las declaraciones por parte de políticos de PP, Ciudadanos, Vox y PSOE, otras muchas organizaciones ambientalistas como Ecologistas en Acción advierten de que el modelo intensivo se está extendiendo por todo el territorio estatal y tiene graves impactos para el medio ambiente, el mundo rural y la salud de las personas. En un informe de octubre de 2021, la organización ecologista relacionó el grave problema de la despoblación en las zonas rurales con las zonas escogidas por concentrar los mayores censos porcinos industriales del Estado español: «Estos datos demográficos y de censos ganaderos han sido cruzados utilizando una metodología diseñada para dirigir la mirada especialmente hacia las llamadas zonas de la España vaciada […] Los resultados de las comparativas no dejan lugar a dudas sobre la inexistencia de una relación positiva entre la ganadería industrial porcina y la lucha contra la despoblación, por contraposición a los mensajes que se trasladan desde la industria cárnica. Es más, el hecho de que en el 74 % de las comparativas de los territorios analizados, el municipio con alta carga porcina pierda más población, o gane menos, que el municipio sin ganadería porcina intensiva, o con muy poca presencia, lleva a concluir en sentido totalmente opuesto: la ganadería porcina industrial favorece el proceso de despoblación rural«.

Greenpeace ya señaló en 2019 que España es el segundo país de Europa con mayor consumo de carne y el cuarto productor mundial de porcino, y que la ganadería industrial, las macrogranjas, están contribuyendo notablemente a la destrucción del planeta.

En noviembre de 2018 y junio de 2020, España recibió una llamada de atención desde la Comisión Europea en la que se  señalaba el incumplimiento de las disposiciones de la Directiva sobre nitratos, considerando los esfuerzos realizados por las autoridades españolas como «insatisfactorios e insuficientes». Es una posición defendida por las autoridades europeas e incluso por partidos ubicados en la derecha liberal. No es baladí que el nuevo ejecutivo holandés (coalición con los liberales de Rutte al frente) quiere forzar el cambio hacia una producción ganadera menos intensiva y no descarta expropiar aquellas explotaciones que se resistan a este cambio.

El Activista contra la desinformación digital Julián Macías Tovar ha detallado en un interesante hilo en la red social twitter cómo se ha gestado y difundido la manipulación de las palabras del ministro de Consumo en la entrevista en The Guardian a partir del enunciado «Garzón afirma en The Guardian que España exporta carne de mala calidad de animales maltratados«.

Es la España del mensaje simple, falso y soez frente al discurso meditado y pormenorizado;


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.