Redacción •  Memoria Histórica •  05/07/2026

El Gobierno de España restituye la memoria de los hermanos León Trejo, víctimas de la represión franquista

  • El delegado del Gobierno en Andalucía y el secretario de Estado de Memoria Democrática presiden el acto de homenaje a los hermanos Joaquín, Manuel y José, restos de este último identificados en la fosa de Pijo Reja.
El Gobierno de España restituye la memoria de los hermanos León Trejo, víctimas de la represión franquista

La Delegación del Gobierno de España en Andalucía ha acogido hoy el acto de reconocimiento y homenaje a la familia León Trejo, uno de los exponentes más visibles de la acción represora cometida en Sevilla contra funcionarios, docentes y representantes políticos de la Segunda República tras el golpe de Estado de julio de 1936, que conllevó el fusilamiento de tres hermanos, – uno de ellos identificado en la fosa de Pico Reja de Sevilla – , al exilio de un cuarto hermano y a la situación de extrema precariedad de sus viudas y descendientes, desprovistos de cualquier tipo de pensión, amparo institucional o reconocimiento civil durante décadas.

La Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, reconoce el derecho a la reparación moral y a la recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra de España y la dictadura, “y éste es el caso de la familia León Trejo”, ha indicado el delegado, que se ha mostrado convencido de que “ninguna actuación institucional puede borrar el dolor acumulado durante tantos años, pero sabemos que la verdad, el reconocimiento y la dignificación de las víctimas constituyen un paso esencial para reparar, en la medida de lo posible, una injusticia que nunca debió prolongarse en el silencio”. “Pretendemos recuperar su memoria y devolverles el lugar que les corresponde en nuestra historia, reafirmando el compromiso de nuestra democracia con la justicia, la dignidad y los derechos humanos”, ha añadido.

En este sentido, ha subrayado la importancia de “la memoria democrática por ser ésta una herramienta imprescindible para el fortalecimiento de nuestra Democracia. Es, por lo tanto, una garantía para el futuro de nuestro Estado constitucional de derecho porque conocer nuestra historia nos ayuda a comprender el enorme valor de las libertades que hoy disfrutamos y la responsabilidad colectiva de preservarlas”.

Por su parte, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha subrayado que “el homenaje a Manuel, Joaquín y José León Trejo constituye un acto de reconocimiento institucional y de reparación moral hacia tres víctimas de la represión franquista, así como hacia sus familias. Preservar su memoria supone cumplir con el deber democrático de reconocer a quienes padecieron la violencia y la vulneración de sus derechos, contribuyendo a la recuperación de la verdad histórica y al fortalecimiento de una memoria democrática basada en el respeto a la dignidad de las víctimas y a los valores de libertad, justicia e igualdad”.

El artículo 6 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática contempla el derecho a obtener una Declaración de reconocimiento y reparación personal a quienes durante la Guerra de España y la dictadura padecieron persecuciones, condenas, sanciones o cualesquiera otras formas de violencia personal por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa.

Mediante esta Declaración, la democracia española honra a aquellos ciudadanos que padecieron directamente la injusticia y los agravios derivados de la Guerra de España y de la dictadura franquista. A quienes perdieron la vida y también a quienes perdieron su libertad al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. Igualmente, se reconocerá a quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y en tantos casos, irreversible exilio.

Familia León Trejo

La represión franquista afectó directamente a cuatro de los seis hermanos: tres de ellos fueron fusilados entre los años 1936 y 1938, mientras que el cuarto se vio obligado al exilio. El devenir de este núcleo familiar simboliza de forma fidedigna el severo impacto personal, profesional y social derivado de la violencia política de la Guerra de España y la posguerra.

José León Trejo, primogénito de la familia (1880), desarrolló una notable carrera académica como catedrático de lengua francesa, que compaginó con su puesto de concejal en el Ayuntamiento de Sevilla en 1931, cargo para el que fue reelegido en los comicios de febrero de 1936 bajo las siglas de Unión Republicana. Tras el triunfo del golpe de Estado en la capital hispalense, fue arrestado en su residencia y ejecutado el 17 de octubre de 1936 en el cementerio de San Fernando. Sus restos mortales fueron depositados en la fosa común de Pico Reja, donde, tras los correspondientes trabajos de exhumación y análisis genéticos, se convirtió en la primera víctima de la represión franquista identificada mediante ADN en dicho emplazamiento.

Joaquín León Trejo, de profesión maestro y alcalde del municipio sevillano de Pruna, se desplazó a Sevilla tras la sublevación militar con el propósito de defender el orden legal establecido. Tras un periodo de clandestinidad, fue localizado, detenido y ejecutado el 22 de agosto de 1936 en Castilblanco de los Arroyos. A día de hoy, sus restos continúan en paradero desconocido, presumiéndose su inhumación en una fosa común de la citada localidad. Su expediente sancionador, que lo catalogaba como un “extremista peligroso”, evidencia la persecución ideológica dirigida contra aquellos docentes comprometidos con el modelo educativo republicano.

Manuel León Trejo, profesor ayudante de francés en la Escuela de Magisterio y empleado público del Ayuntamiento de Sevilla, permaneció oculto durante cerca de dos años para salvaguardar su integridad, llegando su entorno familiar a simular su defunción como medida de protección. Tras ser víctima de un engaño bajo la falsa promesa de facilitar su evacuación de la ciudad, y a pesar de presentar un estado de salud crítico, fue trasladado en camilla para su ejecución el 9 de julio de 1938. Su pertenencia a la masonería fue computada por las autoridades de la época como un factor agravante en su procedimiento represivo. Sus restos, aún sin identificar, podrían hallarse en la fosa de Pico Reja o en la cercana de Monumento.

Francisco León Trejo fue el únicode los cuatro hermanos que sobrevivió al conflicto, cuya salvación conllevó un prolongado exilio. En calidad de jefe de la base aérea de Cuatro Vientos (Madrid) el 18 de julio de 1936, neutralizó la adhesión de la infraestructura al levantamiento militar; una determinación que el propio oficial vinculó de manera directa con la posterior acción punitiva ejercida contra sus hermanos en Sevilla. Tras desempeñar diversas funciones de responsabilidad en la aviación republicana, fue destinado a Estados Unidos, país donde residió en condición de exiliado hasta su fallecimiento en 1973.

Impacto social e institucional

Más allá de las pérdidas humanas, la acción represora generó graves secuelas socioeconómicas para la familia. Las viudas de José, Joaquín y Manuel fueron privadas de cualquier tipo de pensión o asistencia pública, asumiendo en una coyuntura de extrema precariedad la crianza de 16 hijos. Décadas después, la identificación científica de José León Trejo en la fosa de Pico Reja fundamenta el acto de reconocimiento institucional a una familia cuya memoria compendia la defensa de la legalidad republicana y el rigor de la represión sobre el magisterio y la función pública.

Pico Reja

La fosa de Pico Reja, situada en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, constituye una de las mayores fosas comunes de víctimas de la represión franquista en España y uno de los proyectos de exhumación más relevantes desarrollados en el marco de las políticas públicas de memoria democrática.

La intervención arqueológica comenzó en enero de 2020 y se desarrolló sobre una fosa de 671,34 metros de longitud y aproximadamente cuatro metros de profundidad. Los trabajos concluyeron en 2023 tras la exhumación de restos correspondientes a 10.076 individuos, resultado de la coexistencia de enterramientos ordinarios y de personas represaliadas.

Los estudios arqueológicos y antropológicos permitieron determinar que 1.786 individuos presentaban evidencias compatibles con la represión franquista, convirtiendo a Pico Reja en la mayor exhumación de estas características realizada en España.

La intervención ha contado con un presupuesto total de 1,2 M€, distribuido en 265.000 € aportados por el Gobierno de España, 265.000 € por la Junta de Andalucía, 265.000 € la Diputación de Sevilla y alrededor de 415.000 € asumidos por el Ayuntamiento de Sevilla.


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