90 aniversario. Memoria revolucionaria
Mario Roberto Santucho (1936–1976), conocido como «Robi», fue uno de los principales referentes políticos y militares de la izquierda revolucionaria en la Argentina de los años sesenta y setenta, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y secretario general de su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Nació el 12 de agosto de 1936 en Santiago del Estero y se graduó como Contador Público en la Universidad Nacional de Tucumán, ámbito donde inició su militancia política. Tras fundar el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y fusionarlo en 1965 con Palabra Obrera para conformar el PRT, impulsó en el V Congreso de 1970 la creación del ERP para desarrollar la lucha armada. En agosto de 1972 protagonizó la célebre fuga del penal de máxima seguridad de Rawson hacia Chile y posteriormente a Cuba, para luego retornar a la Argentina en la clandestinidad y promover la creación de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), que buscaba articular las fuerzas insurgentes del Cono Sur.
El 19 de julio de 1976, en plena dictadura militar argentina, un comando del Ejército al mando del capitán Juan Carlos Leonetti allanó el departamento clandestino en Villa Martelli donde se refugiaba Santucho. En el enfrentamiento murieron Leonetti y Benito Urteaga, mientras que Santucho resultó gravemente herido. Trasladado en ese estado al centro clandestino de detención que funcionaba en Campo de Mayo, falleció poco después y sus restos fueron desaparecidos por las fuerzas represivas, sin ser entregados a sus familiares.
Junto a Santucho, la memoria de la insurgencia latinoamericana integra a quienes son considerados dignos herederos del legado ideológico y combatiente de Ernesto «Che» Guevara. En Chile destaca Miguel Enríquez, secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), caído en combate en 1974. En Uruguay sobresale Raúl Sendic, principal fundador y referente político del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), estratega de la guerrilla urbana que pasó más de una década detenido en condiciones inhumanas como rehén de la dictadura uruguaya. En la gesta boliviana resalta Haydée Tamara Bunke Bider («Tania la Guerrillera»), caída en 1967, a quien se suma Inti Peredo, uno de los principales mandos del ELN boliviano que cayó en La Paz en 1969. En Argentina se ubica Norma Arrostito, cofundadora de Montoneros, secuestrada y asesinada en la ESMA en 1978. En Brasil destacan Carlos Marighella, teórico de la guerrilla urbana y fundador de la ALN, asesinado en 1969, y Carlos Lamarca, líder de la VPR y del MR-8, asesinado en 1971. En el Perú destaca Luis de la Puente Uceda, fundador del MIR peruano, caído en combate en 1965, mientras que en la República Dominicana sobresale el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, héroe de la Revolución de Abril de 1965 que encabezó el desembarco guerrillero de 1973.
Todos estos dirigentes, asumidos como fundamentales estrategas e ideólogos de la vía insurreccional en la región, enfrentaron en su momento duras cuestionaciones por parte de las estructuras del movimiento comunista oficial, que a menudo los criticó desde posturas consideradas reformistas o gradualistas. Desde la perspectiva revolucionaria, la revisión de este período plantea la necesidad de asumir la autocrítica histórica para brindar a estas figuras el pleno y merecido reconocimiento internacional que sus luchas y sacrificios representan.
¡Al comandante Roberto Santucho, hasta la victoria siempre!
- Coordinador Regional del Sovintern para América Latina y el Caribe
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