Israel intensifica demoliciones y desplazamientos forzosos en Cisjordania y Jerusalén
Asedia territorios ocupados con incursiones de más de 15 horas, establecimiento de puestos militares en viviendas civiles, bloqueo de localidades, destrucción de tierras agrícolas y decenas de detenidos.

Fuerzas de ocupación de Israel y grupos de colonos extremistas lanzaron este lunes una ofensiva generalizada en Cisjordania y la Jerusalén ocupada. Las operaciones incluyen amenazas de desplazamiento forzoso en el campamento de refugiados de Qalandiya, ataques en Nablus y Yenín, y una campaña de arrestos masivos contra jóvenes palestinos.
En el campamento de Qalandiya, militares israelíes utilizaron altavoces para exigir a los residentes que «empaquen sus maletas», bajo amenaza de enfrentar un destino similar al del campamento de Yenín. Durante la incursión, el personal de ambulancias y periodistas fue expulsado de la zona mientras las viviendas civiles eran convertidas en cuarteles militares temporales.
Arrestos masivos y órdenes de demolición
La Gobernación de Jerusalén reportó que las redadas en Al-Ram, Kafr Aqab y Qalandiya se han extendido por más de 15 horas. El despliegue, apoyado por drones y refuerzos militares, deja hasta el momento más de 35 palestinos detenidos. Los arrestados fueron sometidos a malos tratos y trasladados con los ojos vendados.
Paralelamente, la ocupación emitió decenas de órdenes de demolición contra estructuras residenciales y comerciales, alegando la falta de permisos de construcción. En la aldea de Jaba’, el ejército bloqueó el puente principal con terraplenes, aislando por completo a la población local.
Violencia de colonos y ataques en el norte
En la zona rural del sur de Nablus, colonos atacaron la aldea de Jalud e intentaron incendiar viviendas. Durante los enfrentamientos en las localidades de Jalud y Qusra, el uso de armas de fuego por parte de los atacantes dejó heridos a un niño y a un joven palestino.
En Yenín, excavadoras israelíes destruyeron tierras agrícolas en Khirbet Sarouj por segundo día consecutivo. El objetivo de esta acción es la construcción de una carretera destinada a un nuevo asentamiento ilegal. Asimismo, se reportaron ataques en la aldea de Al-Mughayyir, en Ramallah, donde colonos abrieron fuego contra la población civil.
Víctimas en Gaza y Hebrón
La violencia se extendió a la Franja de Gaza, donde el ejército israelí asesinó a Ayham al-Omari, un joven de 15 años, en Beit Lahia. Un civil también resultó herido por disparos en la misma zona.
En el sur de Cisjordania, las fuerzas de ocupación incursionaron en la ciudad de Idhna, al oeste de Hebrón. El uso de gases lacrimógenos, balas reales y bombas sonoras provocó la asfixia de decenas de residentes, quienes recibieron atención médica en el lugar. En el barrio de Qizun, militares agredieron a ciudadanos y causaron daños materiales a vehículos particulares.
La incursión en el norte de Jerusalén continúa activa, con el cierre de carreteras y entradas que mantienen paralizada la vida cotidiana de miles de palestinos.
Este comportamiento responde a la doctrina de anexión de facto impulsada por los sectores más extremistas del Gobierno israelí. Estas operaciones no son eventos aislados, sino una política de Estado que aprovecha la impunidad internacional para alterar la demografía de Jerusalén y Cisjordania.
Al aislar comunidades mediante terraplenes y muros, Israel avanza en su control territorial mientras ignora las resoluciones de las Naciones Unidas y la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíben a una potencia ocupante destruir bienes y desplazar a la población civil.
Esta política de asedio se enmarca en un contexto de violencia sistemática donde el Ministerio de Salud palestino reporta al menos 72,585 fallecidos, cifras que corresponden al periodo de agresiones comprendido desde el inicio de las hostilidades el 7 de octubre de 2023.
