Soldados israelíes confiesan que su misión en Líbano es saquear y destruir
Relatos muestran que la guerra en Líbano adquirió para el ejército israelí un objetivo más allá de la confrontación con Hezbolá: botín y venganza contra la población civil mientras la cifra de muertos pasa de 3.000.

Soldados israelíes en el sur del Líbano saquearon viviendas, negocios y destruyeron aldeas ante la complicidad de los oficiales al mando. Cinco soldados de diferentes unidades describieron una cultura en el campo de batalla similar a la de un “ejército vikingo”, donde la disciplina dio paso a la desintegración moral y a un ambiente sin ley, informó el periódico Haaretz.
«Para la mayoría de los altos mandos, eso no importaba. Los soldados saqueaban incluso cuando el comandante de la brigada venía de visita, y él hacía la vista gorda», testificó un uniformado.
Los relatos de los militares muestran que la guerra contra el Líbano adquirió un objetivo oculto más allá de la confrontación con Hezbolá: la obtención de botín y la venganza contra la población civil libanesa. Un reservista describió una «misión no oficial» consistente en «sacar todo el botín», descargando los bienes robados en los puestos de avanzada para trasladarlos al regresar a sus hogares.
Los testimonios exponen una práctica sistemática en la que los soldados, tras desalojar las casas de cualquier posible «presencia de resistencia», comenzaban a localizar objetos de valor. Las tiendas se convirtieron en objetivos lucrativos y los militares israelíes vaciaban los almacenes de alimentos, cigarrillos, productos de limpieza, artículos de papelería y otros productos para uso personal. Incluso, los suministros cotidianos consumidos en los puestos militares procedían del Líbano.
«En cualquier momento, se podía ver a soldados caminando por el pueblo cargando con las pertenencias de los civiles», declaró a Haaretz un soldado y agregó que «parecía su misión principal».
Un militar describió a su comandante de batallón como «el más extremista», señalando que «se negaba a irse a casa, la sonrisa nunca se le borraba de la cara. Estaba en un estado de euforia, como un fanático acérrimo cuyo equipo gana un campeonato después de 20 años».
Otro reservista dijo a Haaretz que la principal misión del ejército en el sur del Líbano era la destrucción de viviendas. El soldado calificó el discurso previo a la invasión de un comandante como un ritual pagano. «Las casas estaban vacías. Allí no hubo ningún combate, solo operaciones para arrasar las viviendas», contó.
Un reservista militar detalló que la destrucción de viviendas, escuelas y centros de salud se ejecutó sin justificación militar explícita, señalando que la acción respondió a un motivo de venganza. Las labores de demolición fueron ejecutadas en gran medida por contratistas privados, entre los que se encontraban colonos extremistas, así como trabajadores beduinos y drusos.
Haaretz informó que los militares creen que los casos denunciados son solo “la punta del iceberg”, debido a las imágenes que circulan en redes sociales donde se observa a soldados vandalizando y saqueando propiedades. Expertos legales señalan que este comportamiento constituye una violación del artículo 33 del Cuarto Convenio de Ginebra, el cual prohíbe terminantemente el saqueo en conflictos armados.
Estos testimonios surgen mientras continúan bombardeos, demoliciones y otras atrocidades israelíes en el Líbano, a pesar del alto el fuego anunciado por Estados Unidos en abril.
Ataques israelíes dejaron 3.089 muertos en el Líbano
El Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, del Ministerio de Salud Pública, emitió un comunicado oficial con el balance total acumulado de la agresión desde el 2 de marzo hasta el 21 de mayo y confirmó 3.089 muertos y 9.397 heridos.
La cifra subió este jueves debido a la continuidad de los bombardeos y ataques de artillería de Israel contra el sur del territorio libanés. La Agencia Nacional de Noticias (ANN) reportó ataques israelíes en las localidades de Barachit y Kfar Dounine.
El medio estatal también informó sobre bombardeos en zonas como Touline, Ghandouriya y Yater. Asimismo, notificó que un ataque israelí impactó contra una motocicleta que circulaba por una carretera entre Al Housh y Bazouriye. La agresión provocó la muerte del conductor del vehículo.
Este escenario se produce luego de que la pasada noche subiera a 14 el número de fallecidos, incluidos cuatro menores de edad, por un bombardeo israelí contra el pueblo de Deir Qanoun al Nahr. Esta fue una de las peores masacres en el Líbano desde la implementación de la tregua.
El pasado 9 de mayo, las agresiones de Israel contra el sur del Líbano provocaron la muerte de 26 personas. Entre las masacres más mortíferas de esa jornada estuvo el ataque aéreo contra la localidad de Saksakyeh, en el distrito de Saida, donde fue alcanzado un edificio que albergaba a varias familias desplazadas por la fuerza, provocando siete muertos, entre ellos una niña.
Líbano e Israel acordaron la semana pasada extender el alto el fuego por un período de 45 días más. Ambas partes se comprometieron a celebrar una reunión militar y otra de carácter político en las próximas semanas para avanzar hacia una solución a largo plazo.
Las fuerzas israelíes han violado a diario el cese de hostilidades, mediado por Washington, desde el inicio de su aplicación. Hezbolá comenzó a atacar objetivos de Israel a partir del quinto día de la tregua en medio de las continuas violaciones del alto el fuego por las fuerzas sionistas.
