Entrevista con el escritor Fernando Salcedo Macías: “Lo híbrido nos permite tocar fibras que un solo género no puede alcanzar”
El escritor ecuatoriano Fernando Salcedo Macías debuta en la literatura con “La vida después del tiempo: El despertar de Noa”, una ambiciosa ópera espacial que entrelaza los misterios de la física cuántica, la conciencia y el drama humano. Estamos ante un novelista que asume la ciencia ficción desde un punto de vista rompedor. Asegura que, más allá de hablar de “planetas lejanos”, la ciencia ficción “en realidad te está poniendo un espejo frente a la cara para hablarte de tus miedos actuales, de la política de nuestro tiempo, del abuso de la tecnología y de nuestra propia fragilidad”.

Salcedo Macías es un estratega y empresario autodidacta con perspectiva social. Para él “la literatura tiene la obligación de conmocionar, de incomodar constructivamente, de sembrar la duda y de obligar al lector a cuestionarse las verdades absolutas que el sistema le vende todos los días”.
Pregunta: – ¿Quién es Fernando Salcedo? ¿De dónde nace tu interés por el cosmos?
Respuesta: Soy un estratega, un empresario autodidacta y, ante todo, un director de orquestas en el mundo de los proyectos reales. Mi universidad no tuvo aulas tradicionales; mi escuela ha sido la calle, las caídas, las levantadas y más de dos décadas de liderar equipos y generar estabilidad para quienes me rodean. El interés por el cosmos nace, precisamente, de esa misma escuela empírica. Cuando pasas la vida resolviendo problemas terrenales y enfrentando la brevedad de nuestra existencia, es inevitable levantar la mirada al cielo y entender que somos parte de un engranaje infinitamente mayor. El cosmos es el recordatorio definitivo de que el tiempo físico es una ilusión y de que hay realidades que trascienden lo que vemos.
P: – Mucho se habla de la relación entre la literatura y la física cuántica. Pero pocos escritores y científicos lo asumen. ¿”La vida después del tiempo: El despertar de Noa” es una novela cuántica?
R: Sí, lo es, pero desde una perspectiva profundamente humana. No pretendo dar una cátedra científica de laboratorio; lo que hago es utilizar los principios de la física cuántica como la no linealidad del tiempo, los universos paralelos y la interconexión de la energía, como el escenario para explorar el alma humana. La física cuántica nos dice que una partícula puede estar en dos lugares a la vez; mi novela plantea que nuestra consciencia y nuestros lazos afectivos también pueden romper las barreras dimensionales. Es una historia donde la ciencia de vanguardia se convierte en el vehículo de la trascendencia espiritual.
P: – ¿Quién es Leónidas? ¿Cuál es su historia?
R: Leónidas es el punto de partida humano y doloroso de la novela. Es un anciano que habita en una casa de campo en la Tierra, consumido por la culpa, el aislamiento y el desgarro absoluto de haber perdido a su hijo y a su esposa. Su mundo se ha vuelto gris y monótono; representa la fragilidad del cuerpo físico y el peso del arrepentimiento. Es un hombre que siente que su tiempo ha terminado y que solo espera el último suspiro, sin imaginar que ese aparente final es en realidad el detonante de un viaje interdimensional hacia su verdadero origen.
P: – ¿Cuáles son las similitudes y diferencias radicales entre Leónidas y Noa?
R: La diferencia radical es el contenedor y el poder: Leónidas es un anciano vulnerable atrapado en la gravedad y el desgaste de la Tierra; Noa es la reencarnación de un rey legendario en la Quinta Dimensión, un ser rodeado de tecnología asombrosa y con habilidades extraordinarias. Sin embargo, la similitud esencial e inquebrantable es la memoria del dolor y el amor. Aunque el cuerpo cambie y el entorno sea una ópera espacial futurista, Noa sigue cargando en su pecho el eco de la pérdida de su hijo terrenal. El poder cósmico no borra las cicatrices del alma; la verdadera batalla de Noa no es dominar el multiverso, sino encontrar el perdón a sí mismo.
P: – En tu primera obra hay un cruce de géneros. Se dice que “La vida después del tiempo” es una épica ópera espacial que entrelaza la ciencia ficción, el misterio cuántico y el drama humano. ¿Te interesa lo híbrido en el arte?
R: -Totalmente. En la vida real yo no creo en las etiquetas rígidas ni en los moldes; soy un empresario que de pronto se sienta a escribir sobre la Quinta Dimensión mientras piensa en la estrategia de su negocio. El arte debe reflejar esa misma complejidad. La ciencia ficción pura puede volverse fría si no tiene un corazón latiendo; y el drama humano se expande de forma maravillosa cuando lo sacas de la rutina diaria y lo lanzas al espacio infinito. Lo híbrido nos permite tocar fibras que un solo género no puede alcanzar.
P: – ¿Cómo surge la idea de escribir esta novela?
R: – Surge en un momento de quiebre absoluto. Cuando la vida te sacude, te desarma y te deja en la soledad de tu casa, tienes dos opciones: o te dejas consumir, o usas ese dolor como gasolina para construir algo eterno. Para mí, la escritura fue ese escape creativo y esa tabla de salvación. Tenía la profunda necesidad de plasmar una historia sobre las segundas oportunidades, sobre la certeza de que las caídas no son el final del camino. Esta novela es el testimonio de que, incluso desde el invierno más oscuro, se puede edificar un universo entero.

P: – ¿La ciencia ficción nos despierta la mirada ante realidades ocultas?
R: Sin duda. La ciencia ficción es el caballo de Troya de la literatura. Parece que te está hablando de planetas lejanos, naves espaciales e imperios alienígenas, pero en realidad te está poniendo un espejo frente a la cara para hablarte de tus miedos actuales, de la política de nuestro tiempo, del abuso de la tecnología y de nuestra propia fragilidad. Nos permite ver las verdades de nuestra existencia desde una distancia prudencial para que el impacto en la mente del lector sea mucho más profundo.
P: – ¿La literatura es un hecho político que conmociona la percepción del lector?
R: – Entendiendo lo «político» no como militancia partidista, sino como la forma en que nos organizamos, nos relacionamos y generamos un impacto en la sociedad, definitivamente sí. Crear trabajo, dar estabilidad a otros y construir proyectos en el mundo real es un acto de responsabilidad; escribir un libro también lo es. La literatura tiene la obligación de conmocionar, de incomodar constructivamente, de sembrar la duda y de obligar al lector a cuestionarse las verdades absolutas que el sistema le vende todos los días.
P: – ¿A ti la literatura te ha cambiado tu percepción de la realidad como valor absoluto?
R: – Me la ha expandido por completo. Me ha enseñado que lo que llamamos «realidad» es solo la superficie de las cosas. La vida me ha dado golpes muy duros, pero también me ha demostrado que los momentos de mayor oscuridad suelen ser la antesala de las transformaciones más grandes. La literatura me confirmó que el tiempo y el espacio no son una línea recta e inamovible, sino un lienzo donde nuestra voluntad y nuestro espíritu siempre pueden dibujar un nuevo comienzo.
P: – ¿La vida después del tiempo continuará?
R: – Sí, esto es solo el despertar. “La vida después del tiempo: El despertar de Noa” es el primer volumen de una trilogía que ya está completamente estructurada en mi mente. De hecho, tengo una meta muy personal e inquebrantable: entregarles a mis lectores un nuevo libro cada 16 de junio. El universo de Vinta y los misterios de la Quinta Dimensión apenas están mostrando sus primeras cartas; el viaje cuántico no ha hecho más que empezar.
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