Qué son los nitazenos: la droga diez veces más potente que el fentanilo
Esta familia de opiáceos surge debido al mayor control de otras sustancias como la heroína o el fentanilo. Sus efectos son hasta mil veces más potentes que la morfina, por lo que se requiere muy poca cantidad para inducir una depresión respiratoria mortal. En la actualidad se desconocen pruebas hospitalarias para identificarla en pacientes con sobredosis.

Hace un par de semanas, un informe de expertos del Hospital Universitario de Navarra reveló que, en verano de 2024, un joven murió por una supuesta sobredosis de nitazenos, un opioide sintético mucho más potente que el fentanilo y la heroína.
En ese momento, organizaciones especializadas como Energy Control advirtieron de que todavía no se podía establecer causalidad directa, ya que en el lugar del fallecimiento se encontraron otro tipo de sustancias depresoras.
Entre ellas, se hallaron compuestos que influyen directamente en el sistema nervioso central, como opioides –no nitazenos– y benzodiacepinas, cuyo consumo de forma combinada incrementa el riesgo de parada respiratoria.
Hasta esclarecer el caso, los expertos afirman que la familia de los nitazenos son drogas poco extendidas en España, pero avisan de sus potenciales riesgos para la salud y la necesidad de evitar su consumo.
Efectos de los nitazenos
En concreto, los nitazenos son una clase de drogas distintas al fentanilo o la morfina que actúan como agonistas del receptor μ-opioides (MOR), una proteína que se comporta como una ‘cerradura biológica’ en este tipo de sustancias.
Su potencia es excepcionalmente alta y sus efectos en el organismo pueden ser hasta mil veces más fuertes que la morfina, según señala un estudio publicado a finales de 2025 en Molecules. Por ejemplo, el etonitazeno –perteneciente a esta familia de fármacos– es entre 100 y 1 000 veces más fuerte que la morfina y 10 a 20 veces más potente que el fentanilo.
Sin embargo, todas las sustancias de este género producen efectos tóxicos muy similares y tras una sobredosis, el consumidor puede entrar en depresión respiratoria severa, una de las principales causas de muerte asociadas a estas drogas. Además, los análisis computacionales informaron de que estos compuestos son cardiotóxicos, por lo que existe una alta probabilidad de inhibición del canal de potasio y efectos proarrítmicos que perjudiquen al corazón.
Un contexto de policonsumo
Por otro lado, esta familia de psicoactivos exhibe un rango de consumo muy estrecho, lo que significa que existe un margen reducido entre la dosis que proporciona efectos deseados y una posible parada respiratoria.
Según informa a SINC el presidente de Socidrogalcohol, Benjamín Climent, uno de los problemas para identificar una sobredosis de este tipo de drogas es la inexistencia de pruebas fiables para su detección, además de que se suelen consumir en un contexto de policonsumo.
“Hoy en día, un problema que vemos en los hospitales es que no tenemos forma de diagnosticar una posible intoxicación por nitazenos”, advierte el experto. “Con las pruebas de orina podemos saber si se ha consumido heroína, morfina, metadona o fentanilo, pero no esta familia de psicoactivos, lo que complica mucho las cosas”, añade.
Por ahora, la naloxona sigue siendo el remedio más eficaz para la intoxicación por nitazenos, aunque la potencia de estas sustancias requiere dosis más altas o repetidas de estos antídotos. Los casos de sobredosis reportados en el estudio revelaron que se necesitan altas cantidades de este tratamiento y una estancia hospitalaria relativamente larga para tratar una sobredosis ocasionada por los opiáceos.
Drogas en expansión
El origen de estas sustancias se debe a la creación de nuevos fármacos psicoactivos y su aparición debe entenderse en un contexto globalizado, según aclara a SINC el coordinador de Energy Control, Claudio Vidal.
“Sabemos que la sobredispensación de analgésicos opioides y el intento desesperado de ponerle freno ha llevado a que muchas personas se pasen al mercado del fentanilo y nitazenos”, explica el experto.
En el caso concreto de estas drogas, su expansión se produjo cuando China limitó la producción de fentanilo. El país asiático era el principal productor del compuesto como de sus derivados, y tras controlar la producción, surgieron nuevas variantes de opiáceos que compensaron la oferta. “Es el juego del gato y el ratón”, expresa el coordinador de la organización que conciencia sobre la prevención de drogas. “Una vez que se han controlado algunas sustancias, aparecen otras”, añade.
Antes de 2019, los únicos que conocían los nitazenos eran los investigadores que trabajaban con opioides en sus laboratorios, por lo que su aparición en el mercado ilegal representa una tendencia preocupante.
Según se explica en el estudio de Molecules, el primer nitazeno que se identificó en este mercado fue el isotonitezano, visto en Europa, Canadá y Estados Unidos. Ahora, existen hasta doce sustancias pertenecientes a esta familia y su proliferación es internacional, según investigaciones toxicológicas. Los factores que han contribuido a su expansión son la facilidad de síntesis, su precio y la evasión regulatoria.
Posible presencia en España
Por ahora, 21 estados miembros de la Unión Europea han informado de la presencia de algún tipo de nitazeno, y tras 2023, el total del compuesto incautado se triplicó a 10 kg en comparación con el año anterior.
Su presencia en España todavía es “testimonial y anecdótica”, declara Vidal. “No tenemos suficientes evidencias que indiquen brotes de sobredosis o indicios de que se estén vendiendo en los mercados ilícitos”, advierte el coordinador.
Algo que preocupa a las autoridades sanitarias es el consumo involuntario, ya que a menudo se venden mezcladas con drogas como heroína, fentanilo, benzodiazepinas, metanfetamina, cocaína o medicamentos falsificados, y muchos usuarios no son conscientes de que están tomando nitazenos. “Los nitazenos tienen el potencial de convertirse en las drogas opiáceas del futuro, de la misma ocurrió con el fentanilo”, concluye el estudio de 2025.
Fuente: SINC
