S.O.S. en los ríos de Madrid: las especies invasoras ya suponen la mayoría de la fauna piscícola
- La biodiversidad de los ecosistemas fluviales de la Comunidad de Madrid se enfrenta a una crisis silenciosa debido a la hegemonía de las especies exóticas invasoras (EEI). Actualmente, el 45% de las especies de peces citadas en la región son alóctonas, una situación que está desplazando a los ejemplares nativos, degradando la salud de las aguas madrileñas. Muestreos realizados por la Administración Regional revelan un panorama desolador: estaciones de control donde no se halló ni rastro de especies autóctonas, mientras que son marginales aquellos que permanecen libres de invasoras. Ni siquiera los tramos trucheros, los mejor conservados de nuestros ríos, se libran de estas especies ajenas a nuestras aguas. Además de estos datos, el reciente informe elaborado por la Plataforma Ecologista Madrileña informa también de una irresponsable actitud de la Consejería de Medio Ambiente, que carece de estrategia para enfrentar este desastre biológico.

Contaminación biológica generalizada
Para el ciudadano de a pie, un río puede parecer sano si ve peces, pero la realidad es que la Comunidad de Madrid sufre una profunda contaminación biológica. Especies como el alburno, el percasol, la carpa, el black-bass o el pez gato han colonizado tramos enteros. Esta invasión no es casual, se ve favorecida por la alteración humana de los ríos.
La proliferación de presas y azudes ha transformado ambientes de aguas corrientes, donde nuestras especies nativas prosperan, en sistemas de aguas quietas. Estas condiciones estables, similares a las de Centroeuropa o América, son el escenario ideal para que las especies invasoras ganen la batalla por la supervivencia. Además, la pesca deportiva, la contaminación de las aguas, la elevación de la temperatura como consecuencia del cambio climático, etc., también favorecen la expansión de las EEI al tiempo que se reducen o desaparecen las poblaciones de nuestros peces nativos (barbos, bogas, tencas, truchas, etc.).
Los problemas: mucho más que una competencia por la comida
La presencia de estos peces ajenos a los ríos de Madrid causa daños profundos y, a menudo, irreversibles. Las especies invasoras ejercen una fuerte competencia por el alimento y el refugio, expulsando a endemismos ibéricos como la bermejuela o el calandino. Pero el impacto es especialmente importante:
· Alteración del ecosistema: Especies «ingenieras» como la carpa o el cangrejo rojo remueven el fondo, aumentando la turbidez del agua, eliminando la vegetación acuática necesaria para otras especies.
· Enfermedades y parásitos: Los peces exóticos actúan como caballos de Troya, introduciendo parásitos y hongos que pueden diezmar las poblaciones locales de anfibios y peces.
· Hibridación: En algunos casos, el contacto entre especies foráneas y locales degrada la pureza genética de nuestras poblaciones autóctonas, produciendo ejemplares poco adaptados a las alteraciones y a los depredadores. Es el caso de buena parte de las escasas poblaciones de trucha común en la Comunidad de Madrid.
La actitud de la Administración
La Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior tiene las competencias sobre la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, las actuaciones, los informes y el control de la presencia de EEI demuestran un escaso interés para esta administración hasta el punto de ignorar durante años las alertas tempranas que se le hacían llegar por la posible contaminación biológica del río Jarama, por siluros, o por ser participe directa en la liberación de miles de truchas arco iris, una especie declarada “invasora” y una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por la UICN.
La Comunidad de Madrid carece de una estrategia para enfrentar el problema de las EEI. La escasa intervención que realiza se limita a las actuaciones de la llamada “Patrulla Fauna” que realiza anualmente la extracción de pequeñas poblaciones de EEI en ríos de poco caudal, charcas y lagunas.
La Comunidad de Madrid es la única administración autonómica que practica una opacidad persistente desde hace años, impidiendo el acceso a los informes originales de los muestreos e inventarios que se realizan, si bien la mayoría se limitan a conocer el estado de conservación de los hábitats y las poblaciones presentes en los tramos y acotados de trucha, en los que también hay una importante presencia de EEI. Este ocultamiento de los datos originales es una grosera vulneración de las leyes de transparencia, que incluso se hace desafiando al Defensor del Pueblo.
La Plataforma Ecologista Madrileña exige a la Consejería de Medio Ambiente, al Canal de Isabel II y a la Confederación Hidrográfica del Tajo que colaboren en planes de erradicación de las EEI en los ríos madrileños, mediante la restauración de los hábitats fluviales; que dejen de soltar EEI a los ríos (caso de la Consejería de Medio Ambiente); que lleven a cabo campañas de información; que se eliminen las barreras abandonadas que mantienen “enjaulados” a algunos ríos (caso del Tajuña), que restauren las riberas y otras medidas que se ofrecen en el informe etc. Queremos que los ríos sean parte de ese medio ambiente sano al que tenemos derecho a disfrutar, según indica la Constitución de 1978.
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