Menores y jóvenes migrantes quedan desprotegidos y sin contacto con sus familias tras las devoluciones
- ActionAid alerta que, tras la crisis migratoria en Ceuta, cientos de personas —muchas de ellas menores— han sido devueltas a zonas remotas de Marruecos sin garantías de retorno seguro. Organizaciones socias locales trabajan para reunirlas con sus familias.

Madrid, 4 de agosto de 2026.- ActionAid alerta sobre las graves consecuencias humanitarias de las devoluciones masivas a Marruecos tras la crisis migratoria vivida en los últimos días en Ceuta. Cientos de menores y jóvenes se encuentran varados en zonas remotas del sur de Marruecos, sin medios para regresar a sus lugares de origen, según ha podido confirmar la organización a través de sus socios locales sobre el terreno.
Durante las devoluciones, numerosas personas, entre ellas un número significativo de menores, han sido trasladadas a ciudades y zonas muy alejadas del sur de Marruecos, sin garantías de transporte, alojamiento o asistencia para regresar a sus hogares. Una de las organizaciones socias de ActionAid en Marruecos ha documentado casos de menores que perdieron sus teléfonos móviles y el contacto con sus familiares durante la entrada a Ceuta, y que algunos de ellos hoy no logran restablecer esa comunicación.
La mayoría de las personas que cruzaron eran de nacionalidad marroquí, aunque también hay un número significativo de jóvenes procedentes de otros países del Magreb, como Argelia y Túnez, y de países subsaharianos, que no tienen adonde volver en Marruecos. ActionAid expresa especial preocupación por la situación de las mujeres, los jóvenes y los menores no acompañados por una persona adulta.
“No se puede devolver a personas, entre ellas menores, a cientos de kilómetros de su hogar y considerar el caso cerrado. Cada devolución sin garantías es una nueva vulneración. Exigimos que la protección de la vida esté antes que la disuasión, y que ninguna devolución se ejecute sin verificar que la persona llega a un lugar seguro”, ha declarado Oussama Chakkor, experto en migración y movilidad de ActionAid España.
Respuesta desde las ONG marroquíes
Ante la escalada de la crisis migratoria en Fnideq y Bab Sebta el pasado 30 de julio, APISF, organización socia de ActionAid España con trabajo específico y centros para menores, movilizó equipos de emergencia para atender a las personas en situación de vulnerabilidad extrema.
La crisis provocó también un movimiento paralelo de niños, niñas y jóvenes desde los propios centros de acogida de APISF hacia la frontera. Como medida preventiva, APISF cerró temporalmente sus centros. Pese a ello, algunos menores y jóvenes abandonaron las instalaciones. Las mujeres alojadas en los pisos de acogida de APISF permanecieron en todo momento en las instalaciones, y el personal educativo reforzó la vigilancia de entradas, salidas y uso de redes sociales, en un esfuerzo por limitar la difusión de contenidos que animaban a los menores a dirigirse hacia la frontera.
Además de proporcionar asistencia básica, agua y alimentos y primeros auxilios, a las personas retornadas, la organización está apoyando a jóvenes y menores para ayudarles a contactar con sus familias.
Una crisis de derechos humanos
Para ActionAid, la crisis de Ceuta no puede entenderse de forma aislada. Responde a un modelo migratorio europeo que prioriza cada vez más la disuasión y la externalización de fronteras por encima de la protección de la vida humana. El Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, junto con el nuevo Reglamento de Retorno, alejan a la UE de la protección de los derechos fundamentales y la acercan a la deportación a toda costa, restringiendo al mismo tiempo las vías seguras y regulares.
“Migrar no es un delito y ninguna persona debería ser tratada como una amenaza a una integridad territorial por ejercer su derecho a buscar una vida digna y segura. La respuesta a esta crisis no puede basarse en la criminalización, la estigmatización o la deshumanización de quienes se desplazan. Es imprescindible situar el debate en las verdaderas causas de la movilidad humana, los conflictos, la violencia, la pobreza, la desigualdad, los impactos del cambio climático, etc, y garantizar políticas que prioricen la protección de la vida, la dignidad y los derechos humanos por encima de los enfoques de seguridad exclusivamente” ha insistido Chakkor.
ActionAid reconoce el derecho de los Estados a gestionar sus fronteras. Sin embargo, esa responsabilidad debe ejercerse siempre de acuerdo con la normativa nacional, el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho de asilo y la obligación de proteger la vida. Por ello, ActionAid España reclama al Gobierno español, y a la Unión Europea que:
- prioricen la protección de la vida en todas las operaciones fronterizas;
- garanticen plena transparencia sobre las muertes registradas y aseguren investigaciones independientes cuando proceda;
- garanticen el acceso a procedimientos de asilo y a evaluaciones individuales de protección, en particular para la infancia y otras personas en situación de vulnerabilidad;
- aseguren que cualquier procedimiento de devolución, incluido el anunciado acuerdo de repatriación entre España y Marruecos, cumpla plenamente con las obligaciones legales internacionales, europeas y nacionales, y se realice caso por caso y no de forma colectiva;
- avancen más allá de las políticas migratorias basadas en la disuasión, ampliando las vías seguras y regulares y abordando las causas estructurales de los desplazamientos forzados.
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