La joven Tesh Sidi y la paciencia revolucionaria saharaui

Ayer fue un gran día, pero hay que tomárselo con prudencia.
El Congreso español aprobaba por amplia mayoría la ley de nacionalidad saharaui.
Y hay que celebrarlo, como lo hicieron las personas con vestimentas saharauis desde la tribuna del Congreso.
En su preparación, defensa y movilización de apoyos ha jugado un papel central la joven ingeniera, diputada saharaui, Tesh Sidi.
Para la historia queda esa votación:168 votos a favor, 31 en contra y 145 abstenciones. 10 de septiembre de 2026.
En realidad se trata de “un dictamen” de una proposición de ley. Después el texto tiene que pasar al Senado, donde continuará su tramitación, es decir puede aprobarlo tal como ha llegado, pero también puede introducir enmiendas o vetarlo, supuestos que obligarían a que el Congreso volviera a intervenir.
Todo eso alargará el proceso. Pero habrá que esperar aún más:
La norma deberá publicarse en el BOE, y cuatro meses después entraría en vigor.
Paciencia pues, y más paciencia para las personas saharauis afectadas, que solo entonces empezarían a formular sus solicitudes, demostrar que se cumplen los requisitos, aportar la documentación correspondiente y esperar la resolución administrativa.
O sea que no haya malentendidos en cuanto a que la nacionalidad española no aparecerá automáticamente con la aprobación de la ley ni se concederá colectivamente a quienes entren dentro de los supuestos previstos.
Mucho, demasiado, ha esperado el pueblo saharaui, así que no se añadan falsas expectativas, por contar deprisa lo que jurídicamente todavía no ha sucedido.
Tesh Sidi ha sido una de las portavoces en esta odisea parlamentaria. Son más de 50 años después de la vergonzosa retirada española de la que era provincia 53.
Ahora se abre la puerta a conceder la nacionalidad por carta de naturaleza a los saharauis nacidos en el territorio antes del 29 de septiembre de 1977 y que aún viven en el Sáhara Occidental, en los campamentos de refugiados de Argelia y en el exilio europeo, y se establecen mecanismos para que sus descendientes también puedan acceder a ella.
Tesh Sidi también nos había acompañado en la delegación asturiana a Colombia del año pasado. Y se lo agradecemos.
También ha sido activa y propositiva en la exitosa Regularización de personas migrantes.
La aprobación de ayer nos trae al recuerdo otras investigaciones sobre el drama de la descolonización pendiente del Sahara, y de la obligación de España en dicha descolonización, como la conferencia que en su día impartió el doctor Carlos Beristaín en el RIDEA en Oviedo, a raíz de exhumación de cuerpos saharauis asesinados por Marruecos: entre las pruebas contundentes estaban los DNI españoles de aquellas víctimas.
Un año antes (de la “Marcha Verde” del rey de Marruecos, y del abandono franquista del Sahara) algunos habíamos entrado a trabajar a Hunosa y coincidimos con que otros ciudadanos españoles eran requeridos para el trabajo minero. Tras tres meses de guaje, y dado que hacía falta en aquel periodo sacar carbón a destajo, se hacía un curso en Trabanquín de tres días, y pasabas a picador. Ahí coincidimos con 35 saharauis, que en pocas semanas, al estallar la guerra, fueron llamados por su pueblo y regresaron al desierto. Cuántos de ellos murieron o sobrevivieron, nunca lo supimos.
Qué fue de El Uali Sidi Laveid, con quien intimé en aquella peripecia minera, nunca logré averiguarlo. Todos tenían en aquel momento la ciudadanía española, que ahora 50 años después, se intenta recuperar parcialmente.
Ojalá que mi compañero minero El Uali haya tenido nietas y nietos, y que alguna de esta descendencia pueda acceder a la ley de nacionalidad, cuando finalmente se tramite, y felicitaciones y agradecimientos a Tesh Sidi.
