Cristóbal León Campos •  Opinión •  01/09/2026

Venezuela y el viraje geopolítico

El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, acontecido el 3 de enero de 2026 en un operativo intervencionista del imperialismo estadounidense, sacudió las estructuras de poder y propició un reacomodo en las fuerzas bolivarianas que a la fecha pareciera comenzar a revelar con más claridad su trasfondo, y es que si bien la opinión internacional no ha conocido grandes cambios en los altos mandos, sí es notoria la nueva orientación política que, mediante concesiones al imperialismo, empieza ya a repercutir en la economía de Venezuela. 

El reciente anuncio realizado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a través de un mensaje a la nación, donde reveló que cerca del 21% de las reservas de crudo venezolano pasa a ser directamente controlado y explotado por los Estados Unidos a cambio de liquidez e inversión en la infraestructura golpeada por los efectos generados a raíz de los años de bloqueo impuesto justamente por el imperialismo estadounidense mediante medidas de restricción económica y sanciones, resulta no sorpresivo, pero sí sumamente alarmante, pues nadie por más ingenuo que pudiera ser pensaría que se está hablando únicamente de un convenio económico en condiciones de respeto a la soberanía y autodeterminación de la nación venezolana. 

El viraje geopolítico está dado desde la cúpula del poder, en la región la ultraderecha ha ganado terreno y ahora controla los gobiernos de varios países, mientras los avances socioeconómicos logrados en los años de gobiernos progresistas se van al caño; Argentina, Chile, Honduras, Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia, viven retrocesos en materia de derechos humanos, soberanía, calidad de vida, seguridad y empleo, jubilación y educación pública, por mencionar algunos rubros en los que se han restaurado las políticas neoliberales, arrojando a miles de trabajadores, jubilados y estudiantes a la pobreza y la inseguridad de un futuro mejor, como puede comprobarse con las cifras de los últimos años en la Argentina gobernada por Javier Milei. Esto, sin olvidar que, junto a las medidas económicas retrógradas, los gobiernos ultraderechistas y neofascistas han desplegado acciones represivas contra los sectores proletarios y populares que se manifiestan y enfrenan el retroceso socioeconómico que viven.

El golpe dado en Venezuela por parte del imperialismo estadounidense comandado por Donald Trump y Marco Rubio está propiciando la consecución de sus anhelos, el acuerdo petrolero es, a todas luces, una forma disimulada de entrega del recurso natural con todas las facilidades por parte del gobierno encargado de Delcy Rodríguez. Además, este acuerdo de 25 años, abre de par en par las puertas a las grandes transnacionales como Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, que ahora podrán meter las manos sin reparo para enriquecer sus arcas; el camino está allanado para que el proceso de recolonización se intensifique. De igual forma, debe considerarse que este convenio asegura a Estados Unidos su injerencia sobre las relaciones comerciales de Venezuela, desplazando a la competencia de China e India, especialmente en lo referente al petróleo, pero también sobre el control de los mercados regionales, conquistando de paso una zona geoestratégica en la guerra económica. 

Delcy Rodríguez también expresó en su mensaje que: “De nada sirve tener nuestras reservas petroleras bajo tierra únicamente para que aparezca en una estadística o en una contabilidad y podamos decir somos el país con la mayor reserva del mundo cuando no podemos convertirlo y traducirlo en desarrollo”, una máxima muy clara del capitalismo, lo que está aconteciendo es que la sobreexplotación del recurso natural llevará al saqueo del mismo, y no es un hecho casual, ya que justo ahora Estados Unidos padece la falta de petróleo en sus reservas debido a la intensificación de su accionar bélico en Medio Oriente, particularmente contra Irán y Palestina; o dicho de otra forma, el imperialismo con este acuerdo está asegurando tener el petróleo necesario por unos años más para continuar con sus guerras genocidas e invasiones mientras establece un dominio de facto sobre buena parte de la industria petrolera de Venezuela. 

Es notorio también el uso del ya conocido eufemismo “desarrollo”, acompañándolo de un incremento de trabajo y ganancias para el pueblo venezolano, pero esto se sabe no acontece así, aunque en un primer momento pueda percibirse un incremento en las ganancias económicas de algunos sectores de la producción, estas serán circunstanciales, el control de la industria y el capital en manos yanquis no significa la recirculación de capital a favor del pueblo, sino que significa la extracción de la riqueza con base en el trabajo y el valor producido por las y los trabajadores, quienes serán desplazados poco a poco. Y esto último no es un cálculo espontaneo, es la reactivación de procesos de despojo que ya se vivieron en Venezuela y que se viven en todos los países donde el imperialismo tiene puesta su bota, sus empresas y sus bases militares, es historia pura latinoamericana que hoy, ante estos hechos, comienza a reescribir un doloroso pasado ante el cual justamente nació el bolivarismo y el socialismo del siglo XXI.

Lejos de cualquier tipo de suspicacia, la celebración hecha por Donald Trump y Marco Rubio sobre el llamado “acuerdo histórico” revela mucho de lo que hoy se quiere ocultar, ¿por qué celebraría el imperialismo un acuerdo realizado con Venezuela cuando lleva años bloqueándola y agrediéndola?, y si el propio Trump dijo con descaro total que su interés sobre Venezuela era el petróleo, ¿cómo pensar que este acuerdo debe considerarse en el marco del respeto de la soberanía venezolana y que se realiza con equidad entre ambas naciones?, o acaso ya se olvido que hasta la fecha el presidente constitucional es Nicolás Maduro, quien se encuentra secuestrado y encarcelado en los Estados Unidos, junto a Cilia Flores, con un proceso judicial que no tiene para cuando finalizar y que obviamente el imperialismo no tiene el más mínimo interés de que finalice mientras establece su domino sobre la patria de Simón Bolívar. 

El imperialismo celebrar el acuerdo porque no es otra cosa que la “legalización” del despojo y la sobreexplotación de petróleo, siendo este recurso natural la razón por la cual Estados Unidos intentó golpes de Estado, subvencionó guarimbas y a títeres políticos como Juan Guaidó y María Corina Machado, entre otros, siendo además el motivo por el cual el imperialismo estableció centenares de sanciones económicas y bloqueos contra el pueblo, causando daños a los sectores productivos venezolanos y también daños a la infraestructura petrolera, aunque ahora diga que invertirá en ella para el “desarrollo” de dicha nación. Es decir, Delcy Rodríguez ha aceptado un acuerdo con el imperialismo que ha dañado a Venezuela durante décadas y en su mensaje asegura que la soberanía está “intacta”. Pero esta historia ya se ha visto antes y su final nunca es bueno para el pueblo. No cabe duda de que este proceso está iniciando, pero con la mano extendida al imperialismo, al sionismo y a los grandes capitales, no se puede esperarse algo bueno, pues todo apunta a una capitulación de la hoy cúpula venezolana, que cada vez habla menos el idioma chavista-revolucionario y utiliza con mayor énfasis la retórica capitalista que nombra ganancia, desarrollo y futuro, mientras oculta explotación, saqueo, colonización y pérdida de la soberanía. 

En este contexto, voces políticas internas en Venezuela comienzan a reaccionar y a reorganizar la defensa de su soberanía, así como a replantear la continuidad del proceso bolivariano que con el socialismo del siglo XXI transformó gran parte de las zonas urbanas y populares, dotando al pueblo de educación, salud y trabajo, aunque de esto no se hable por el bloqueo mediático impuesto por el imperialismo. Para la Venezuela bolivariana se vienen horas cruciales y un dilema mayor, regresar a las enseñanzas de Simón Bolívar y Hugo Chávez, u observar cómo se desmorona un sueño de unidad latinoamericana, antiimperialismo, soberanía y de socialismo para el siglo XXI. Y en este marco, la advertencia que Fidel Castro expresara resuena con fuerza: “Los que creen que sobreviven haciendo concesiones al enemigo están perdidos; sobreviven los valientes, sobreviven los que resisten, sobreviven los que luchan”.


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