Santos y pecadores •  06/07/2023

Requisito indispensable

Uno espera vivir en una sociedad madura, adulta, lo más sana posible, en donde fuera una cuestión de principios, condenar la violencia, el terrorismo de Estado y promover políticas de memoria, verdad y justicia, más allá del color político que se tenga.

Debería ser requisito indispensable para ostentar cualquier cargo en administración pública; mucho más en gobiernos y presidencias. Eso le haría muy bien a los países, y contribuiría a un mundo más solidario y equitativo. Pero eso no ocurre. Hay negacionismo gobernante, hay muertos que valen más que otros y hay derechos humanos en grave peligro.

¿Nos quedamos viendo cómo se repite el horror?

Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina.

Hay profundos temas humanistas que no tendrían que tener discusión y sí, un amplio consenso, más allá de los colores partidarios.
En cualquier sociedad civilizada, el tema de los derechos humanos y la condena de sus representantes al terrorismo de Estado, debiera ser la primera condición para aspirar a algo serio.
Pero, lamentablemente, no es así y hay quienes, aún con aspiraciones a presidir un país, instan a «dejar a los muertos en paz».
Claro, pienso, porque no los considera sus propios muertos. Ni los de su familia, ni los de su país, ni los de su especie.
Son el pasado que no hay que remover.
Son las consecuencias de una pelea «entre abuelos».
Queda mucho por andar para que ciertos esperpentos políticos no tengan la posibilidad de acercarse ni a un local partidario si no tienen como mínimo valores y principios humanistas.
La política no debiera ser una autovía para que cualquiera sin el menor atisbo de sensibilidad ante la vida, consiga un sitio en las administraciones. Menos en los gobiernos.
En Italia, entre otros países, ya gobiernan.
Muchos de ellos, han instalado el supremacismo y naturalizado el odio como política de Estado.
Cuanto más dividen, mejor. Y lo que es peor, es que son blanqueados por los grandes medios de comunicación para introducirlos como personajes más o menos disruptivos y simpáticos en las casas de todos.
¿La razón?, los grandes medios son amplificadores cuyos dueños son cualquier cosa, menos periodistas. Y hay intereses comunes que defender. Privilegios de clase.
En los últimos 25 o 30 años, los que más han fomentado la lucha de clases no han sido los marxistas, sino las clases altas y las oligarquías financieras.
Para ellos se recauda, para ellos se gobierna y cuando pierden elecciones, deslegitiman a los triunfadores usando todo su arsenal hasta aplastarlos.
Según el país que sea, utilizan contactos en el poder judicial, bandas armadas, periodistas mercenarios, poderes religiosos, movimientos fundamentalistas, sectas, violencia organizada.
Esa gente nunca debiera acceder a puesto alguno.
No les preocupa la muerte, la fomentan de todas formas. Aún sin matar.
Pero, como me dijo un conocido dramaturgo una vez: «los políticos son el espejo de las sociedades»
Entonces, algo habrá que revisar por ahí.

Néstor Alejandro Tenaglia


Santos y pecadores / 

Néstor Tenaglia Álvarez

 https://nestortenaglia.wordpress.com/

Comunicador y escritor argentino: En 1989 comienza una experiencia comunicacional en Radio Nacional Esquel, Patagonia, Argentina, por lo cual es convocado por la Dirección Municipal de esa ciudad para realizar trabajos de prensa y difusión. A partir de 1992, en Buenos Aires, comienza el programa de radio "SANTOS Y PECADORES "que se extenderá en el tiempo hasta 2018. Allí vincula las letras con las entrevistas, convoca a importantes músicos, historiadores, artistas y vuelca periodísticamente todas esas experiencias en lo que se denomina "radio arte". Con una fuerte impronta en los derechos humanos, colabora para el periódico Madres de Plaza de Mayo, organismo mundialmente conocido. La poesía ha sido siempre la forma de encarar los proyectos comunicacionales, anclando las temáticas en cuestiones marcadas por sucesos históricos y también atemporales. Su trabajo comunicacional le ha valido algunos premios y varios reconocimientos. En 2005, la Editorial Dunken edita "La gran apuesta", antología poética donde participa con el texto "Mapuche". En 2020, Ediciones La Esfera Cultural (España) edita "El club de los relatores" donde participa con el texto "Un árbol gigante" siendo premiado entre más de seiscientos participantes. En 2021 gana el segundo puesto en el Concurso Relatos de Otoño que organiza Ediciones Embrujo, por lo que su relato "Viento de octubre" forma parte de la antología "Flor de Otoño y otros relatos" editada en el mismo año. En 2022, forma parte del Libro editado por la Falla Sant Nicolau Mosquit de Gandia, titulado "Construim" con el poema "Tierra removida", traducido al valenciano. También, en 2022, es seleccionado para participar de una antología como resultado del Fallo del III Certamen Literario de Relato y Poesía, organizado por el Ayuntamiento de Encinas Reales, Córdoba, Andalucía con su poema "Hoja en blanco". Es director de contenidos en su sitio, "Periodismo en Cronopia" Actualmente reside en la Comunidad Valenciana, desde 2019.
Primer año en España A un año de varias fotos: abrazos, lágrimas, miedos, incertidumbre, canciones, porvenir, un avión en Ezeiza rumbo a Madrid, un sol radiante. Qué rápido pasamos por el tiempo. En estos días la red me recuerda últimos brindis, palabras con significado profundo, sonrisas, regalos, buenos deseos. No somos originales; el mundo está hecho de adioses y bienvenidas. Cuando uno se aleja, invariablemente algo sepulta y, a la vez, algo siembra. Toda evocación conlleva cierta nostalgia y la rara sensación de observar con el zoom de la mirada que permite discriminar lo bueno, lo malo y lo feo de cada sitio, de cada época, de cada persona, pero también, permite reflexionar sobre las propias sombras, los propios demonios y hacer de la distancia una experiencia de búsqueda y aprendizaje.