Entrevista con el escritor Sebâstian Fazio: “Me interesan personajes tomando decisiones dentro de sistemas de poder”

El escritor argentino Sebâstian Fazio ha creado un universo en torno a un lugar llamado Edrenor. Sí, un lugar en donde los personajes nacen y pasan sin que el lugar desaparezca. Al contrario, se trata de un lugar diseñado con sus propios códigos y particularidades de modo que su naturaleza pueda permanecer en la memoria de los lectores, como si hubieran estado ahí alguna vez (mínimo) en su vida. Sebâstian Fazio nació el 3 de marzo de 1984 en Olavarría, provincia de Buenos Aires, Argentina, ciudad en la que vive actualmente junto a su mujer y sus hijos.
Edrenor es un universo de fantasía que, en principio, tendrá 21 libros, con diferentes sagas y también obras independientes. Pero atención, para el autor de este mundo la fantasía no es un escape sino una confrontación con la realidad. Por ello habla de “fantasía política” y de distintas formas (la contradicción en los personajes) de vivir o sobrevivir ante el poder. La primera novela de esta saga se titula Antes del fuego y acaba de salir en España.
Pregunta: – Hace setecientos años, los humanos llegaron a Edrenor. ¿Y qué encontraron?
Respuesta: – Edrenor no era una tierra vacía preparada para ser conquistada. Tenía una historia anterior a los humanos, pueblos propios, culturas, conflictos y una relación con la naturaleza completamente diferente. Los Malekik ya habitaban ese mundo y eran capaces de relacionarse con algo que los recién llegados ni siquiera podían comprender: el Kräm.
El Kräm es una energía que procede del Plenum y atraviesa todo Edrenor. Los Malekik no hacen magia en el sentido tradicional; resuenan con determinadas cuerdas de esa estructura y pueden alterar aspectos de la materia, el espacio o la energía según la cuerda a la que pertenecen. Los humanos, en cambio, llegaron con otra clase de conocimiento: tecnología, organización, armas, maneras distintas de comprender el mundo.
Ese encuentro terminó dando origen a un pacto que permitió la convivencia durante siglos, pero también dejó heridas, desconfianzas y versiones diferentes de una misma historia. Y eso me interesaba mucho desde el comienzo: cuando dos pueblos cuentan el mismo pasado, no necesariamente están contando la misma historia.
En cierto modo, gran parte de Edrenor nace de aquella llegada ocurrida setecientos años atrás. Los humanos creen conocer el mundo al que llegaron. Los Malekik también creen conocer a los humanos. Probablemente ambos estén equivocados en algunas cosas y eso me ilusiona mucho. Siempre pienso hacia dónde me irá llevando la saga.
P: – Antes del fuego, libro I de la saga de Edrenor. Diseñaste un universo que tiene de todo, desde ciudades hasta religiones. ¿Cómo definirías ese lugar? ¿Lo narras desde el pasado, el futuro o das saltos en el tiempo?
R: -Siempre digo que intento construir Edrenor como si fuera un lugar y no simplemente un escenario. Parece una diferencia pequeña, pero para mí es enorme. Un escenario existe mientras los personajes están allí. Un mundo debería dar la sensación de seguir funcionando cuando ellos abandonan una ciudad. Hay gente trabajando, gobiernos tomando decisiones, religiones discutiendo entre sí, rutas comerciales, conflictos antiguos, leyendas que algunos consideran ciertas y otros ridículas. Cuando mis lectores Alfa se reúnen a “teorizar” y piensan en que estará pasando en Rocaverde o como reaccionará tal personaje ante “x” hecho, me da una satisfacción enorme, porque justamente de eso se trata el construir un mundo y no un escenario.
Antes del fuego está narrada en pasado y posee una línea temporal fundamentalmente progresiva. Hay varias historias ocurriendo en diferentes regiones y siguiendo a personajes que inicialmente ni siquiera se conocen, pero no construí la novela alrededor de grandes saltos temporales. Lo que sí está permanentemente presente es el peso del pasado. Edrenor es un mundo donde muchas decisiones tomadas siglos atrás continúan condicionando la vida de personas que quizá ni siquiera saben que esas decisiones existieron.
Ahora bien, cuando hablo del universo completo, la escala es mucho mayor. Hay acontecimientos separados por cientos o miles de años y tengo historias concebidas en distintos períodos de Edrenor. Me interesa que un lector pueda algún día observar un acontecimiento que en una novela era una leyenda y, desde otro libro situado en otra época, descubrir qué ocurrió realmente. Sin ir más lejos Antes del fuego transcurre 700 años después de que el humano llegó a Edrenor y Los Marcados (otra historia que estoy escribiendo y que saldrá en el primer trimestre de 2027) transcurre en el primer siglo.
Eso permite jugar con algo que me fascina: cómo la historia termina convirtiéndose en mito y cómo el mito, con suficiente tiempo, puede terminar siendo tomado como historia.
P: – Fantasía épica, física teórica y un mundo al borde del colapso. ¿Tu saga se entiende entre la realidad, la fantasía y la física?
R: – Sí, aunque pondría cada cosa en un nivel diferente. La realidad está principalmente en los personajes. Sus miedos, relaciones, pérdidas, ambiciones o contradicciones deberían resultar reconocibles, aunque vivan en un mundo completamente diferente al nuestro. La fantasía es la forma que adopta Edrenor. Y debajo de todo eso existe una arquitectura conceptual que toma algunas ideas de la física teórica.
Me interesan particularmente conceptos relacionados con teoría de cuerdas, holografía, dimensiones, información y algunas de las ideas desarrolladas alrededor de trabajos como los de Juan Maldacena. Pero no intento introducir física dentro de una novela de fantasía ni pretendo que el lector necesite conocerla. Sería un error. Tomo determinadas preguntas de la física y las convierto en reglas, mitología y cosmología propias de Edrenor.
Por ejemplo, lo que un habitante de Edrenor llama “cuerdas” forma parte de su comprensión cultural de algo muchísimo más complejo. Para él puede ser religión, tradición o conocimiento ancestral. Nosotros, observándolo desde fuera, quizá podamos sospechar otra cosa.
Me gusta mucho esa frontera. La fantasía comienza muchas veces exactamente donde un personaje deja de tener herramientas para explicar aquello que está viendo.
P: – También describes tu obra como “fantasía política”. Eso suena interesante porque en literatura la fantasía es más política de lo que muchas veces se piensa. ¿Estás de acuerdo?
R: – Totalmente. Y creo que a veces confundimos política con política partidaria. La política, en un mundo de fantasía, empieza mucho antes: quién tiene derecho a gobernar, quién posee la tierra, quién puede utilizar la fuerza, qué religión tiene influencia, quién escribe la historia oficial, qué pueblo tiene determinados derechos y cuál no.
Si inventas dos civilizaciones que han tenido que convivir durante setecientos años, inevitablemente aparece la política. ¿Qué acuerdos realizaron? ¿Quién cedió más? ¿Qué ocurrió después de varias generaciones? ¿Los jóvenes siguen sintiéndose obligados por decisiones tomadas por sus antepasados? Esas preguntas forman parte del Pacto que existe entre humanos y Malekik y atraviesan buena parte de Edrenor.
También está el catenismo, por ejemplo, que no quería que fuera simplemente “una religión malvada” porque eso me habría parecido demasiado sencillo. Es una estructura religiosa, política, militar y burocrática que ofrece orden, pertenencia y respuestas a personas que necesitan esas cosas. El problema aparece cuando una institución está convencida de que su versión del orden es la única posible.
Al hablar con los lectores beta o alfa de la saga me di cuenta que algunos se habían inclinado por prestar atención al catenismo, y ahí pensé: ¿me salió mal el villano? La respuesta fue simple: no. Tienen un porqué, tienen motivos y convicciones, y por lo visto han sido tan fuertes y tan claras que algunos encontraron otra forma de verlos.
Pero intento que todo eso ocurra alrededor de los personajes y no al revés. No quiero personajes dando discursos para explicar mis opiniones. Quiero personas tomando decisiones dentro de sistemas de poder. Para mí, ahí aparece la política de verdad.
P: – ¿Todo acto creativo es político?
R: – No estoy seguro de que todo acto creativo sea político de manera consciente, y tampoco creo que deba serlo. A veces escribimos por belleza, por diversión, por miedo, para comprender algo o simplemente porque una historia no deja de perseguirnos.
Pero sí creo que toda obra termina revelando una mirada sobre el mundo. En el momento en que decidimos quién merece ser escuchado, qué consideramos heroico, qué clase de violencia justificamos, qué significa justicia o qué precio estamos dispuestos a aceptar por alcanzar determinado objetivo, estamos tomando decisiones que dicen algo acerca de nosotros.
En Edrenor procuro no escribir para demostrar una tesis. De hecho, me interesa hacer algo casi contrario: presentar personajes capaces de defender ideas incompatibles y conseguir que el lector pueda comprender por qué cada uno piensa como piensa.
Para mí la literatura se vuelve especialmente interesante cuando no entrega una respuesta sino cuando formula una pregunta lo suficientemente buena como para acompañarte después de haber cerrado el libro.
P: – Vamos a centrarnos en la primera novela de la saga. ¿Qué había “Antes del fuego”? ¿De qué forma introduces al lector a Edrenor?
R: – “Antes del fuego” había un mundo que todavía parecía estable. Y creo que esa es una de las claves del título. No comenzamos necesariamente en el momento de la gran explosión, sino cuando las personas continúan con sus vidas sin saber que determinadas cosas ya comenzaron a moverse debajo de ellas.
La entrada principal es Érenar Andorian, un joven de Eorient que sueña con convertirse en caballero de Solvir. Sus padres desaparecieron diez ciclos atrás y vive junto a sus hermanos y sus abuelos, así que sus aspiraciones están muy ligadas también a la necesidad de ayudar a su familia. Una de sus primeras grandes metas es participar del Quito Dios, una carrera extremadamente peligrosa que forma parte de las tradiciones de su región.
Me gustaba comenzar así porque el lector todavía no necesita entender qué es el Plenum, conocer siete cuerdas ni memorizar quinientos años de historia. Necesita comprender a una familia, a como es el día a día en Andor, o Rocaverde. A partir de ahí el mundo empieza a abrirse.
Después aparecen otras líneas narrativas. Alinur, un Maleki que se encuentra prisionero en las minas de Nall, es requerido para escoltar a Élara, hija del Máximo de Nall, durante la búsqueda de su hermano desaparecido. Äsrann, Ulic y otros personajes comienzan sus propios recorridos. Son historias que inicialmente parecen muy diferentes y permiten descubrir Edrenor desde distintas culturas y lugares. Siempre digo, que no hay lugar de Edrenor que no se vaya a mostrar en el transcurso de la macro saga.
Así que podría decir que Antes del fuego comienza siendo bastante pequeña y progresivamente ensancha el horizonte. El lector aprende Edrenor al mismo tiempo que los personajes descubren que el mundo que creían conocer era solamente una parte de algo mucho mayor.
P: – Defines este universo como tu “proyecto de vida”. ¿Cómo surgió y qué ha representado para ti?
R: – Edrenor no apareció terminado. No hubo un día en el que me sentara y dijera: “voy a construir un universo de estas dimensiones”. Empezó siendo una historia. Esa historia necesitó un lugar; ese lugar necesitó un pasado; el pasado necesitó culturas, religiones, conflictos, idiomas, calendarios… y cuando quise darme cuenta estaba construyendo algo muchísimo más grande de lo que había imaginado.
Llevo aproximadamente trece años trabajando en él. Y durante todo ese tiempo Edrenor fue creciendo al mismo tiempo que yo. Cambió mi forma de escribir, cambiaron mis intereses, aprendí cosas, descarté muchísimas otras. Hay ideas actuales que probablemente no habría podido escribir hace diez años.
Mi objetivo es llegar a completar la macro saga, la cual está pensada, principalmente para 21 libros, con diferentes sagas y libros independientes que contarán momentos distintos de la historia Edrenorian. Por eso digo que es mi proyecto de vida. No porque Edrenor sea toda mi vida —mi familia y las personas que me rodean están obviamente por encima de cualquier libro—, sino porque es una obra que me imagino acompañándome durante muchísimo tiempo.
Además, ya no pienso solamente en una sucesión de novelas. Pienso en períodos históricos, relatos, documentos internos, mapas, lenguas y acontecimientos que pueden ser contemplados desde diferentes lugares. Cuanto más construyo Edrenor, más tengo la sensación extraña de que no lo estoy ampliando sino descubriendo. Y esa sensación es probablemente una de las razones por las que sigo escribiendo.
P: – En Argentina tienes una comunidad de lectores impresionante. Se podría decir que tienes lectores ciudadanos de Edrenor. ¿Crees que el efecto se repita entre los fanáticos de la literatura fantástica en España?
R: – Me encantó eso de “ciudadanos de Edrenor”, porque hay algo de eso. Lo más lindo que empezó a ocurrir en Argentina es que algunos lectores dejaron de limitarse a leer la historia y comenzaron a apropiarse del mundo. Discuten teorías, eligen cuerdas, hablan de personajes como si fueran personas que conocen, encuentran detalles que yo pensaba que iban a pasar desapercibidos. Para un autor, eso es increíble.
¿Puede ocurrir lo mismo en España? Ojalá. Me encantaría que suceda. Pero creo que sería un error darlo por hecho. Cada comunidad lectora tiene sus códigos y cada libro tiene que ganarse a sus lectores uno por uno. El desafío ahora es precisamente ese: Edrenor tiene que cruzar el océano sin depender de lo que haya ocurrido anteriormente. Pero no me cabe duda de que en España hay un ávido público de literatura fantástica, al que me daría mucho gusto llegarle y que se apropien de alguna zona de Edrenor.
Lo que sí creo es que la fantasía posee una ventaja enorme: cuando un mundo funciona, las fronteras geográficas del autor importan bastante poco. Un lector español, argentino o mexicano puede emocionarse con exactamente el mismo personaje, aunque sus realidades sean muy diferentes.
Y si dentro de algún tiempo aparece un lector en España discutiendo con algún lector alfa o conmigo porque está convencido de que comprendió mejor algún misterio de Edrenor, entonces voy a saber que todo está funcionando perfectamente. Si ese lector existe, queremos que se sume al barco y venga.
Así que sí, aunque no doy por hecho nada, me encantaría que suceda y que se cree una hermosa comunidad allí.
P: – ¿Quiénes son tus referentes en literatura fantástica?
R: – Si tengo que señalar dos influencias muy claras, nombraría a George R. R. Martin y Brandon Sanderson, aunque por razones diferentes.
De Martin me interesa muchísimo la construcción de personajes, el conflicto político y especialmente esa capacidad de conseguir que distintas personas contemplen un mismo acontecimiento desde lugares incompatibles. Sus personajes rara vez sienten que son secundarios dentro de la historia de otro. Cada uno cree estar viviendo su propia novela, y esa idea me parece fundamental para una obra coral.
De Sanderson admiro el rigor con el que construye sistemas, reglas y estructuras internas. Esa idea de que lo fantástico puede poseer límites y consecuencias concretas tuvo mucha influencia en mi manera de pensar determinados aspectos de Edrenor. Aunque mi sistema y mi cosmología toman un camino bastante diferente, comparto esa necesidad de saber qué puede ocurrir, qué no puede ocurrir y cuál es el precio de cada cosa.
Aunque cité dos, no puedo pasar a lo que sigue si nombrar a Patrick Rothfuss. He disfrutado mucho de su prosa y también, he sufrido mucho su ausencia. Así que también lo metemos en la lista.
Después hay influencias que vienen de otros lugares. El cine y las series forman muchísimo mi manera de imaginar una escena, y también leo sobre historia, ciencia, filosofía o religiones porque a veces una idea que aparentemente no tiene ninguna relación con la fantasía termina siendo precisamente la pieza que necesitaba para construir algo.
No intento escribir “como” ninguno de esos autores. Creo que los referentes sirven para aprender herramientas. Después uno tiene que mezclarlas con sus propias obsesiones hasta que la voz termine siendo propia.
P: – ¿Podrías dejarles a los lectores un fragmento de Antes del fuego que los enganche a Edrenor?
R: – Claro. Elegiría un fragmento que no revele nada fundamental de la historia, pero que permita entrar durante unos segundos en el núcleo familiar de Érenar, aunque aclaro que no es el tono general de la obra: Antes del fuego es bastante más oscura, por eso prefiero dedicar un pedacito de luz.
—Chicos, chicos… —La voz de Erath, calmada y firme, cortó la disputa. Se puso de cuclillas hasta quedar a la altura de sus hijos. El barro le manchó las rodillas y ahí lo dejó; algunas cosas importaban más que la ropa limpia—. Escuchen. Competir es bueno, los mantiene despiertos y fuertes. Pero un día… —La mirada se le fue un instante hacia el horizonte, donde las montañas de Eorient se recortaban contra el cielo como gigantes dormidos—. La vida les enviará flechas. Porque así es… no todo será bueno como este día.
—¿Un día bello? —preguntó Érenar.
—Sí, hijo. Un día bello —respondió, y le revolvió el flequillo rubio casi blanco—. Y cuando ese día llegue, lo único que tendrán será su escudo.
—¿Qué escudo? —inquirió Äsrann, con esa impaciencia suya que le hacía soltar las palabras antes de pensarlas.
Erath juntó las manos de los tres y entrelazó los dedos. Las manos de sus hijos eran pequeñas, suaves, con la piel entera. Las suyas eran grandes, ásperas, marcadas por años de trabajo y de vida. Juntas formaban algo que ninguna podía formar sola.
—Este escudo. Si lo rompen peleando entre ustedes, las flechas encontrarán por dónde entrar. No regalen esas grietas. Afuera hay arqueros y enemigos de sobra… aquí dentro, en esta familia, en este equipo, somos uno. Si dejan que la rivalidad lo parta, el día que lleguen las flechas —porque créanme, llegarán— no tendrán nada que los proteja. Defiendan ese escudo con todo. Luchen individualmente por sus sueños, pero sin romperlo.

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