La gitana con gafas de Marga Guinea polemiza el cartel de la Feria de Algeciras
La polémica, además de las redes que casi se incendian, ha sido alentada, animada, alimentada por medios de comunicación que buscan noticias de “alcance” y sobre todo que afectan al arduo, dificultoso, cuasi doloroso discurrir de los días para una población cargadita de problemas económicos, sentimentales y emocionales. ¿Cuántas veces un equipo de gobierno municipal de esta u otras ciudades y localidades de Cádiz, Andalucía, España, Europa, o en el mundo mundial no ha adjudicado un trabajo a un artista? ¿Qué tendrá que ver que guste más o menos la obra artística con la forma de encargarla o adjudicarla?
Marga Guinea realizó la obra mediante la “técnica del collage analógico (confeccionado a mano con tijeras y recortes, sin herramientas digitales)”. Y según un prestigioso medio de comunicación, “el diseño definitivo despertó un enorme revuelo por un detalle revolucionario: su protagonista lleva unas gafas de pasta”. La autora ha sido preguntada sobre el porqué de este motivo tan especial, dando las explicaciones oportunas. ¿A qué ha venido tanta polémica?
Política y arte han mantenido a lo largo de la historia maridajes, divorcios o, peor aún, persecuciones. Ejemplos a cientos de destrucción de obras e incluso represión y asesinatos de artistas. Y siempre la política ha ejercido el poder. Concretando, la obra “Cartel de Feria de Algeciras 2026”, de Marga Guinéa, puede ser analizada desde distintas vertientes. La primera, y para dejar el tema centrado, hay que convenir que “el libro de los gustos está en blanco”. La segunda vertiente se centraría sobre el contenido de la obra y la imagen de “La gitana con gafas”, que más de una persona introduce en las polémicas. Podrían formularse preguntas pertinentes sobre elementos que pudieran aparecer en el cartel y que no estén relacionados con la “Feria”, u otros que no recogiera el cartel y quien analiza entendiera que deberían: por ejemplo, aspectos relacionados con el mundo del caballo, el toro o la ganadería… Sobre la confección del cartel se podría comentar el tipo de materiales utilizados, maestría en la manera de usarlos, la policromía elegida… Quizás sería conveniente preguntarse por los criterios que ha utilizado el jurado, designado por el Ayuntamiento y compuesto por expertos en arte, diseño y representantes de las fiestas locales, para dejar desierto el concurso. Estas personas han tenido que valorar las propuestas recibidas de forma anónima. La tercera vertiente se situaría en las emociones que haya podido suscitar esa decisión de dejar desierto el concurso entre quienes participaron en éste. Posiblemente alguien pudo sentir cierta “amargura”, “rabia”, “decepción”, “ofensa”, “engaño”… Canalizar estas emociones no siempre es fácil. La cuarta vertiente permitiría tener presente el ambiente político “partidario”, en el que la decisión de dejar desierto el concurso se ubica. Así como la posterior decisión de encargar a la artista Marga Guinea, por parte del Ayuntamiento de Algeciras, una obra como cartel de la Feria de Algeciras.
Quienes conocen el mundo de las personas que crean obras del tipo que sea, plásticas o audiovisuales, saben que los encargos se aceptan y suelen ser bienvenidos por motivos artísticos y económicos. Y también saben que es un mundo de extrema precariedad donde decenas de miles de artistas deben compatibilizar su trabajo creativo con otras tareas laborales para poder subsistir. Y esto viene a cuento porque hay comentarios para todos los gustos relacionados con el encargo del cartel a esta artista algecireña.
Aunque pueda haber quien los mezcle, parece evidente que el declarar desierto el concurso es un asunto y que el encargo de la obra, en tiempo ajustado, es otro. Y por supuesto que la obra en sí es ajena a cualquier “conspiración”.
A partir de lo expuesto, se concluye que, si alguien no conocía a la artista Marga Guinéa, ha tenido oportunidad de hacerlo de manera reiterada. Marga era conocida, casi exclusivamente en el mundo de la cultura algecireña por su dilatada trayectoria. Miles de personas han contemplado, por ejemplo, su exposición en el pasillo de entrada al Hospital Punt Europa, aunque no se fijara en su nombre. Ahora sí que su nombre suena en ámbitos mayores. Esto es “un regalo” que Marga recibe de toda la polémica que se ha suscitado. Con tanta polémica, igual se enteran en los circuitos culturales del mundo mundial de que esta tierra cuenta con otro pedazo de artista.
La segunda conclusión es que, con rigor, salvo que se tengan pruebas, algunas personas están utilizando la polémica partidariamente. Y la tercera conclusión es que quienes se presentan a un concurso aceptan tácitamente las condiciones del mismo y suelen contener sus bases la inapelable decisión del jurado.
Hay otros temas de mayor impacto en la vida diaria de quienes viven en Algeciras y sorprende el enorme interés suscitado por este del Cartel de Feria y tan poca repercusión tengan los problemas de la sanidad, falta de viviendas, mantenimiento de centros educativos, colas en los accesos a la ciudad, el mapa de ruido de la ciudad, los presupuestos municipales, el aumento de tasas e impuestos, la inmensa deuda municipal o el deficiente funcionamiento de servicios esenciales como transporte, limpieza, jardinería, reparación de acerado, vigilancia, usurpaciones, enganches ilegales de luz y agua,…
Y llevará razón quien argumente que, ante tanta “miseria” y “abandono”, bueno es dejarse llevar por unos días de Feria, que con la fiesta las penas se “olvidan”.
Feliz feria de Algeciras 2026 y enhorabuena, Marga Guinea, por esa “gitana con gafas”.
