Cuba no hace coro al terrorista
Después de ver y escuchar al cancerbero del naigth club Casa Blanca amenazando al mundo por los micrófonos de la ONU con “un poderío militar inigualable”, así dijo, y se refirió concretamente a México, (México, tan cerca del monstruo), después al resto del continente sur, ¡ay del que se atreva a hacerse amigo de alguien que no sea él!, y se detuvo con la lengua larga de Belcebu, (Baal-Zebub, jefe de los espíritus del mal, señor de las moscas, por eso revolaban algunas sobre su pelo color panocha) lengua belcebutiana de la que chorreaban babas largas, la lengua diablesa que pasaba por sus belfos hasta que fue a chasquearla dos veces por dos sílabas: “Cu-ba” y ahí le dio un ahogo que le costo un tragazo de aire ronco, y colorado como un tizón volvió a sacudir su lenguaza “Cu-ba”, y tras coger oxígeno, añadió demoniosamente “es un estado fallido”, y el mundo entero vio que le colgaban de sus labios babas de Epstein, y añadió con voz aspirada hasta bloquearse la garganta, “pronto caerá”. ¿Pero éste cancerbero imbécil se pirra por estar en el circo universal?, es un Belcebú de Hollywood, ¿le han hecho creer que es Narciso?, está enamorado de él mismo. Seguro que no sabe que el nombre de Narciso viene del griego “Narkao” que quiere decir “narcótico”, y tampoco debe saber que Narciso, enamorado de si mismo como él, por ser necio e insensible fue castigado por los dioses a verse en el agua de un estanque sin poder apartarse, y de tanto mirar su imagen se calló y se ahogó. Trump se mira enamorado en su charca de agua amarilla que echa de si mismo, y se va a ahogar.
Pues algún otro miserable huele a azufre, como decía el gran Presidente Chávez, algún imbécil que le imita, se mira en su propio estanque y repite a Trump, es otro ridículo Narcisito, ahora se lo presento: se llama Armando Labrador Coro, se dice a él mismo que es un “activista pacífico”, también Trump el Belcebú de Hollywood, el lujurioso, ese vanidoso que ha amenazado al mundo desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU. Coro imita a Trump, y el colmo de los colmos, se autotitula “presidente”, todo un Narcisito terrorista que no para de mirarse en su particular charquita amarilla. Enamorado de si mismo ha hecho su cártel bandidesco y recluta mercenarios, pero hay que advertir el resultado: a esos desgraciados que le han servido les va mal, y a él también. Primero: sus reclutados han quedado detenidos y le han señalado como inductor para que saboteasen servicios sociales en la provincia de Las Tunas, en Cuba. Segundo, Armando Labrador Coro, mirando a su charquito mientras le cuelga la baba, se dice “presidente” de su banda terrorista “Cuba primero”, ¡que coincidencia, el terrorista Trump Narciso dice “América (la suya) primero”!, Narcisito, Armando Labrador Coro, es seguidor del Belcebú de Hollywood, el lujurioso, ese vanidoso que ha amenazado al mundo desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU.
Sigamos a Coro, ya hemos dicho que se ha fabricado su propio cártel terrorista, y en 2025 sus mercenarios Ernesto Díaz González y Miguel Gómez Bártulo, (Ktivo Disidente y Miki Terrori), buscaron criminales para que realizasen los planes que les correspondían, pero éstos también cayeron en su propio charco, entonces señalaron a Coro y a otro con el que repartía, un tal Humberto Fernández Rojas, otro baboso demonio, y vuelven con la noticia de una lancha invasora neutralizada por la Guardia Costera de Cuba en las aguas de Villa Clara.
Ahora el terrorista Coro, repetidor fracasado, apuesta por el genocidio y se hace con fichas del Narciso Trump por si intenta su asalto a la isla, ¿y qué fichas son esas?: Coro quiere ser “presidente” y escribe su nombre una y otra vez, es Coro, repite y repite. Schopenhauer diría que es un “necio”, el sabio Schopenhauer define al necio como aquel que no razona sino que repite, dice que el necio no piensa por él mismo, y, será casualidad, él se llama Coro, no le sirve la razón, solo la repetición, por eso se mira en su charquita, como hace su admirado Trump Narciso en su estanque de agua amarilla.
Otra curiosidad es que Coro se dedica a hacer implantes y liposucciones, lo mismo que quiere hacer a Cuba, un implante y una liposucción, pero de qué mala calidad es lo que hace que ha sido llevado al juzgado, ¡en su EEUU de Miami!, por una práctica oficiosa sucia y peligrosa, también por mal pagar a los empleados, y en el juzgado suman un gran un coro de denuncias clientelares por operaciones con secuelas irreversibles. Coro imita a escala clínica liposuccional y transplantal las sangrantes prácticas de su Narciso Trump, … un desastre, así es recogido en Better Bussines Bureau, organización dedicada a estudiar y mostrar a la sociedad la confianza o desconfianza de los clientes en el mercado. Coro, Armando Labrador Coro, Narcisito, se mira y se mira en el charco formado con su orina y su babas diablescas. Hermano, usted sabe que Cuba no le hace coro al terrorista.
