Nechi Dorado •  Opinión •  25/03/2019

1976- En mi país, a 43 años del Golpe Militar…- 2019

Mi país se ve ensombrecido por otra noche larga, de esas que parecen no tener fin aunque estemos convencidos (por momentos) que más temprano que tarde tendremos el valor de echar por tierra tanto escarnio. (Uno se niega a perder definitivamente la esperanza aunque sientas que se te escapa como agua entre los dedos)

En mi país las sombras se están devorando todo como ya lo han hecho en otros momentos que creíamos superados para siempre. Pero no, la voz castiza -con idea agringada- del GPS indicó, en noviembre de 2015, “gire a la derecha” y se giró nomás con una irresponsabilidad que no podemos comprender quienes alertábamos de qué se trataba el viraje propuesto. Allí nomás estaba el abismo. Allí nomás caímos todos, los que querían la estupidez de la rotación y los que no.

Así es la historia de mi país, no es la primera vez que padecemos una crisis, aunque me atrevo a decir que estamos atravesando la peor, de la que costará mucho salir -si acaso se sale- después de una deuda propuesta por el FMI que deberán pagar hasta nuestros bisnietos.

A menos que venga alguien, en un futuro cercano, que pague todo sin chistar y luego salga a celebrar que no se le debe nada a nadie pese a que nosotros, el pueblo, nunca fuimos deudores sino todo lo contrario. Nos convirtieron en pagadores.

En mi país, en apenas 4 años, según informe del INDEC el índice de desocupación fue a fines de 2018 del 9,1%, lo que significa que 1.750.000 personas ya no tienen trabajo en Argentina.

Hasta hace unos años los marginados juntaban cartón, plástico, vidrio, materiales reciclables, sin embargo ni esa posibilidad quedó. Mataron hasta el rebusque de los pobres.

¿Qué pasará este 2019 recién estrenado, hasta que llegue el momento de decidir hacia dónde girar si es que acaso se arriba al momento electoral y suponiendo que las elecciones realmente puedan obrar milagros?

En mi país las escuelas están en estado deplorable y otras se cierran, así nomás, como quien blindara la puerta que abre al futuro.

Los docentes no pueden dictar clases. Tampoco cobran sus sueldos en tiempo y forma, se ven obligados a realizar paros.

Aumentó la precariedad laboral, la incertidumbre se convirtió en la espada de Damocles pendiendo sobre cada cabeza.

En mi país los hospitales están colapsados, eliminaron el derecho a la salud. Dicen que las enfermeras ya no son reconocidas como tal aunque salven vidas…

Hay abuelos y abuelas que tienen que elegir qué medicamento pueden comprar, más allá de los que necesiten, la ecuación es simple: o toman el remedio o pagan la luz, el gas, el agua.

En mi país los abuelos se dejan morir o mueren por abandono estatal. Si eso no te suena a crimen decime cómo lo llamarías.

En mi país cierran los comedores y los que se mantienen pueden dar apenas migajas.

Los discapacitados pasaron a la pila de descarte.

En mi país hay corridas cambiarias, inflación; tremendo porrazo se dio la actividad económica, sin embargo, según el presidente ““Somos la generación que vino a cambiar la historia para siempre”. Y sí, la cambió pauperizándola, revolcándola en la degeneración más espantosa.

En mi país los cortes de servicio están a la orden del día, eso sucede porque no alcanza el dinero y las tarifas parecen bombas que te estallan sobre la cabeza; esta es la alegría que prometían y tantos creyeron que habrían de alcanzar votando a un rico, rubio, empresario. ¡Un lujazo cazabobos!

En mi país, el presidente Mauricio Macri demostró, otra vez, que no tiene límites para llegar más allá, sorprendió a todos y a todas con un discurso burdo, vergonzoso, en el que con voz e imagen de pastor evangélico sentenció: “estoy caliente”, “odia la mentira” y nos pidió a los argentinos “que atravesemos la crisis económica sin llorarla”.

¡Quede tranquilo el presidente, que este pueblo también “se calienta” como quedó demostrado hace hoy 43 años y más acá, en el 2001, sin olvidar los levantamientos populares anteriores.

Partes de este pueblo que parece medio dormido ante semejante atropello estatal, manifiesta por ahora tibiamente en medio de operativos policiales que parecen sacados de una película de guerra, pero no olvidemos que hay herederos de los 30 mil que no mataron, sino que sembraron y los sentimos más vivos que nunca.

Recuerdo cuando se decía en épocas de dictadura militar:

Los argentinos somos «derechos y humanos».

«El silencio es salud»,

«No están muertos ni vivos, están desaparecidos»

«En algo andarían».

«Señora, usted sabe dónde está su hijo ahora?»

«Los franceses están haciendo una campaña contra Argentina…»

GOLLLL, Argentina Campeón, vamos al obelisco a festejar!!!

Pasaron 43 años ya la dictadura no está uniformada pero continúa ejecutando actos dictatoriales munido del aparato represivo formado por fuerzas exteriores…

En mi país “gobierna” la delincuencia” organizada, pero cada día, con más firmeza, vamos sintiendo el latido de los que nos arrebataron con desaparición, tortura y muerte, al menos los que tenemos Memoria, vamos por la Verdad y exigimos Justicia.

Cuidado con las calenturas, que algunas son discursivas a diferencia de las efectivas…

En mi país nuestros Desaparecidos y Desaparecidas, nuestros muertos, son semillas,  están PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!!!


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