Carlos Aznárez •  Opinión • 20/10/2020

Chile. Entrevista a Gabriel Cardozo, del Canal 3 La Victoria: un año después se volvió a confirmar la vigencia de la Revuelta

Chile. Entrevista a Gabriel Cardozo, del Canal 3 La Victoria: un año después se volvió a confirmar la vigencia de la Revuelta
Foto: Un domingo muy especial en Plaza de la Dignidad. Por Leandro Torchio Olivares

Después de la masiva movilización ocurrido este pasado domingo en Chile se hace necesario hablar de todo lo que ha sido esta jornada de recordación del primer aniversario del inicio de la revuelta popular contra el gobierno de Sebastián Piñera. Para ello, contactamos con Gabriel Cardozo, colega del Canal 3 de La Victoria, que todos los sábados emite el programa televisivo de Resumen Latinoamericano.

Estos son días donde muchos estamos palpitando en el continente todo lo que viene ocurriendo en Bolivia, pero también en Chile. En este último caso por la grave situación que vive el pueblo chileno, y ahora por la masiva salida a la calle que cientos de miles de personas protagonizaron para celebrar el primer aniversario de una Revuelta que hoy se nota conserva gran parte de sus fuerzas intactas. ¿Cuál es tu percepción de la situación, como comunicador popular que viene cubriendo las movilizaciones en la capital chilena?

-Lo primero, contarte que la jornada de este domingo se viene viviendo desde hace varios días. Este 18 estaba muy presente en la conciencia de la gente. Desde antes, incluso, se decía que la celebración tenía que ser el 18 de octubre y no el 18 de septiembre. De alguna manera, extirpando ese nacionalismo de las fiestas patrias, que están también en el período de pandemia. Mostrando la importancia del 18 de octubre para la ciudadanía, en este caso mucho más que la fiesta patria. Detrás de esto hay un esquema configurado que arrastra, desde hace mucho tiempo, el descontento, la desigualdad, esta especie de apertura de los ojos, respecto de los modelos económicos, en este caso el de Chile, con cierta violencia desde ese lugar. Uniéndose en la calle, poniéndose a disposición de diferentes colectivos. Este 18 llega con una preparación mancomunada en todos los lugares, y trae una gran expresión de lucha construida desde los distintos territorios.

-Es notorio que la revuelta ha seguido todo el año. A pesar incluso de la pandemia hemos siempre registrado salidas a la calle en distintas poblaciones de todo Chile. Pero lo del domingo fue muy especial, en el sentido que se venían calentando motores todos estos días, y explotó en una manifestación muy multitudinaria. Hemos visto imágenes de la Plaza de la Dignidad, después de la represión y de los habituales enfrentamientos con Carabineros, repleta por los cuatro costados, con mucha gente joven y de todas las edades. ¿Vos sentiste lo mismo, que la gente tenía necesidad de manifestarse y demostrar su potencia y masividad?

-Este domingo 18 hubo una masividad de 500 mil a un millón de personas. Viene coincidiendo con una gran marcha que sigue gestándose, también muy multitudinaria, de gente que a la vez es partidaria del Apruebo en el plebiscito constituyente del domingo 25/O. Está todo el tema del plebiscito instalado. Entonces hubo consignas muy diferentes respecto de lo que venía siendo el año pasado. Entre el periodo de octubre anterior y este período se da un avance, pero también es un retroceso respecto a la situación política. Nace la demanda de la Asamblea Constituyente con mucha más claridad que antes, y hoy se llega al 18 con un plebiscito que está pactado con la elite política.

Hay mucho detrás de lo que significa el Apruebo y abrir la puerta para sacudirse de la Constitución asesina de Pinochet. Tiene que ver mucho también con las diferencias que se dan por ese tema. Esa masividad obedece también a gente que ronda los 60 o 70 años, pero también vi gente muy joven, vi niños, personas con familias completas que estaban yendo a conmemorar este 18 que termina teniendo una importancia bastante mayor que el espíritu patrio del 18 de septiembre.

-A un año de aquel primer 18/O, aparte de esta diferencia de escenario que plantea el plebiscito, ¿se han favorecido algunas de las reivindicaciones iniciales por las que estalló la Revuelta?

-Entre el 18 pasado y el 18 actual las elites políticas han terminado criminalizando las protestas, y no entregando absolutamente nada en cuanto a lo que significa el avance de las demandas ciudadanas. Esta visión es muy clara en el rango etario de las personas, por eso hay niños, que vienen siendo las nuevas generaciones. Lo pudimos ver en la gestación de este movimiento, el rol de los ACES (Asociación Cordinadora de Estudiantes Secundarios), que son los estudiantes organizados que viene dando una lucha interna respecto de la PSU, que es la medida de selección universitaria.

Hay también un rango etario de 25 hacia abajo, muy masivo, y hacia arriba también, de los 25 a los 35. Mucha presencia también de aquellos que vienen luchando desde otros lugares. Como los universitarios, aquel que ya se formó y tiene una tremenda deuda por una política pública nefasta, que termina no siendo una política pública sino un favorecimiento a las grandes bancas del país. Estos rangos etarios terminan confluyendo con una demanda ciudadana que es mucho más amplia y mucho más clara respeto del año pasado.

Lo masivo tiene que ver con la celebración. Ahí se dieron y pudimos ver, almuerzos, ollas comunes, organizaciones sociales que fueron a apoyar la demanda, obviamente el comercio ambulante también se da. Pero en general había mucha disposición a la colaboración en todos los ámbitos. Y hablando de colaborar, nuevamente las brigadas de salud estuvieron ahi, poniendo el pecho a las balas, en lo que significa atender a los heridos, ya sea por los lacrimógenos o las peleas callejeras que se armaron ayer entre barras del fútbol. El año pasado esto no se daba, había mucha hermandad. las demandas distintas provocan un giro y se dan estos infortunios. Pero en general fue muy masivo, y muy abierto a la gente. Lo más importante es ver las familias enteras, que tienen relación con la generación de los 60/70, y la generación de los niños que viene subiendo a hacerse cargo de este cambio generacional y político aquí en Chile.

-También hay algo que fue evidente: al principio de la mañana estaban los carabineros. Con ese operativo amenazante de poner en la calle 40.000 carabineros y carabineras en la calle. En un momento, se rompió esa represión, la gente avanzó sobre la plaza y la copó. En realidad, esta jornada fue una victoria sobre la violencia estatal, porque más allá que los jóvenes de la «primera línea» hicieron resistencia fuerte para que no avanzaran los pakos en la Alameda, la Plaza de la Dignidad fue del pueblo durante muchas horas. Esto, en el plano de lo simbólico es un hecho potente a un año de levantamiento popular del 18.

-La amenaza, en general siempre está, porque la intendencia de Santiago está gobernada por Felipe Guevara que ha sido alguien muy duro con las manifestaciones. Pero desde hace mucho tiempo, sucede que la gente ya no pide permiso, ya no está preocupada por ello, y se toma la calle porque siente que es un derecho. Pero por el otro lado, los que están a favor del Rechazo (en el plebiscito), actúan también sin permiso y amparados por los Carabineros. El gobierno tiene una línea política y lo que se ve es que dentro de Carabineros hay un perfil político que está favorecido por los altos mandos. Entonces, eso es uno de los grandes problemas, más allá de la Constitución o no. Acá hay problemas de formación que tienen que ver con la herencia de la Dictadura y el desarrollo de todo este esquema represivo.

Más allá que la gente estuviera ahí, la confrontación con Carabineros venía siendo normal, más allá de cuantos carabineros fueran, la gente tiende a tomarse el lugar, a disputarlo. Lo disputa hasta que lo gana. Y eso puede provocar, gente herida, detenidos, gases, agua con químicos. Las diferentes formas de represión tienen que ver con esa disputa. Pero el domingo fueron ampliamente superados por la cantidad de gente, no tenían ninguna capacidad para incidir en ese lugar. Entonces, se toma totalmente la plaza. Yo vine recorriendo desde la Moneda misma hasta adelante, otra gente venía desde atrás, cubriendo desde la Reja que es también una zona de mucha historia, hasta la Línea de Francia. Se veía mucha gente, y esto hacía absolutamente difícil el lugar para Carabineros.

Claramente, se da una disputa, como siempre pasa, pero que no tienen capacidad frente a la cantidad de gente que había ahí manifestando. Esto duró hasta tarde, incluso dentro de la peligrosidad de la oscuridad, la cantidad de represión y la cantidad de gente que llega para esa disputa. Siempre se da el conflicto, los heridos, pudimos ver algunas personas heridas en la cara. Creo que esto va continuar. No creo que tenga un punto de paro, por lo que se puede ver.

Después de Plaza La Dignidad la lucha se dio en las poblaciones y ahí tenemos que lamentar un joven (Aníbal Villalba) asesinado, precisamente en la población La Victoria, dónde está el canal de ustedes. ¿cómo se dio esa situación de otra víctima mortal por la represión?

-La verdad es que hay un par de videos que circulan en el cual desmienten la versión oficial, que señalaba que había enfrentamiento cruzados. La verdad es que cuando vos tenés que hay un zorrillo (vehículo blindado de los Carabineros), y frente a esos pakos, solo piedras como arma de defensa y una demanda ciudadana que está expresada en la piedra, queda claro que la desigualdad es tremenda. El chico no tenía más que eso para defenderse y fue baleado cobardemente.

Acá se trata de querer justificar lo injustificable. Si hay un asesinato, lo que hay que hacer es asumir las responsabilidades políticas que requiere tener un cargo político. Acá murió un joven producto de una acción represiva de agentes del estado. Y eso es una violación a los Derechos Humanos, aquí y en donde sea. Se trata la vida de un chico que no merecía morir. Más allá de que esté protestando en la calle desde su rango de edad, porque también entiende que la lucha es de él, termina siendo muerto por una bala que al parecer provenía de un Carabinero que estaba en el lugar.

Este es un hecho grave y no es la primera persona que muere durante este periodo en una supuesta democracia. Si esa es la forma de dar respuestas a los problemas, nos preguntamos cuál es la democracia, si no se puede protestar si no se puede salir pacíficamente a la calle a decir “Oye no estoy de acuerdo con esto”, “no quiero esto para mi futuro”, “no puedo hacerlo” y la respuesta es que pueden asesinarte, entonces la responsabilidad política es muy importante.

-Te llevo a algo que tiene que ver con lo que vos dijiste antes, que es el tema del Apruebo del plebiscito. Los dos climas a nivel de la Revuelta, el clima de hace un año y el clima de ahora. ¿Cómo estás viendo este plebiscito?

En general, lo que se ve es que hay dos opciones claras, una es el Rechazo y la otra es el Apruebo. Dentro de eso también hay una cantidad de gente que está en desacuerdo, que expresó su malestar porque siente que efectivamente se trata de una «cocina política». Hay que mirar hacia atrás, porque la Constitución diseñada por (el ejecutado senador pinochetista Jaime) Guzmán, tiene claves autoritarias demasiado profundas. Las figuras de las élites políticas que manejan todo esto son la únicas capacitados para poder abrir el proceso de un acuerdo dentro de sus mismos pares. Era una puerta imposible de abrir, las demandas ciudadanas la abren , pero del otro lado el Apruebo es solo el apruebo.

-¿Pero entonces cuál es lo importante de esta convocatoria?

-Lo más importante es la convención mixta o la convención constitucional. Acá la gente siente que no está su poder expresado en esas opciones. Las elites politicas y en general los partidos en están demasiado decadentes, han perdido una cantidad de credibilidad importante porque la gente siente que ha sido traicionada. Esta profundización del malestar que tiene diferentes aristas termina expresándose en la calle y esa calle es la que hoy te dice “oye yo no estoy de acuerdo con esto”. Entonces, puede haber distintas miradas, pero lo más importante, a mi parecer, es que este proceso se debe sostener desde todos los lugares.

Esta misma comunicación a través de Latinoamérica, a través de por ejemplo de los hermanos en Bolivia que están recuperando un poco de dignidad frente al golpismo de la derecha boliviana, tiene que ser expresada en la comunidad de los pueblos, que vaya hacia un lugar más importante que es nuestro sentido de vida, nuestros derechos. ¿Por qué hablamos de impuestos? A la gente le pregunto, ¿por qué pagas impuestos? ¿Qué es lo que recibes por esos impuestos? Usted está haciendo un trabajo digno que viene siendo remunerado, bien o mal, pero usted paga impuestos hasta para comprar una leche, y no está recibiendo ni educación de calidad, ni salud de calidad, no tiene pensiones, está siendo totalmente vulnerado en todos sus derechos. Eso se trata de entender, que lo macro, es un sistema abusivo, no es un sistema diseñado para que algunos tengan beneficios iguales para todos, no es asi.

-Eso es precisamente el capitalismo y sus derivados.

-Estos son grandes poderes, grandes elites. Es muy grave cómo se encara el poder político. Es una democracia del poder, disciplinaria, que tiene que ver con la secuencia del modelo. Esto va avanzando, y produce una disociación de lo político. Esa disociación también se ve expresada en la calle, porque no hay confianza. Pero del otro lado tenemos que ver también y entender, que en adelante tenemos deberes que cumplir. La democracia no es solo ir a poner la rayita y decir “oye yo elegí a Juanito o Pepito, o quien sea” , tiene que ver con fiscalizar. La gente tiene que saber cómo funciona su Estado, en qué manera le favorecen o no le favorecen. Sobre lo que no le favorece o no le parezca, tendrá que formar una opinión crítica respecto de ello.

Entonces, tiene estas aristas. Puede ser sin soltar la calle, puede ser votar, otra puede ser la formación. Creo que actualmente los saberes populares están más dispuestos a construir ese lugar de integración de la educación, que es algo no académico, académico para quien lo pueda dictar, pero conozco mucha gente que tienen experiencia sobre cómo se instala una toma de terrenos. Eso también tiene que ver con la disposición de la gente a poder construir de una manera diferente. De pasar a un cambio de paradigma tan individual, a lo colectivo, en ciertas fases. Pero también la persona sigue siendo un poco cerrada, en tanto sigue planteando «mi familia», «mi hijo”. En ese lugar uno tiene que expresar su opinión y decir: bueno esta lucha no es por ti, es por tu hijo o por tu nieto, es por los que viene.

Esa expresión se ve claramente marcada en el Apruebo, hay mucha gente a favor, se prevé que sea mucho más masiva la cantidad de votos, a pesar de que el plebiscito no tiene una cláusula obligatoria. A pesar de eso va a haber alta participación y se estaría ganando fácilmente, de acuerdo a las encuestas, de acuerdo a lo que se ve en la calle y a la cantidad de alianzas que se puede ver en diferentes lugares de Santiago.

Transcripción: Julia Mottura

Fuente: Resumen Latinoamericano


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