Cuba bien defendida
La Isla bien defendida, bien resistente, el trabajo militar tiene como base la Guerra de Todo el Pueblo, quiere decirse, que cada metro de suelo es un metro de guerra miliciana. La población se entrena regularmente sosteniendo las armas con los valores conquistados, eso es todo el Estado, pues se implica en la movilización el cuerpo del país, hasta el último ciudadano maneja un arma, además de tener tareas asignadas en previsión de desastres y de ataques imperialistas.
Las dos fechas principales durante las que el ejercicio tiene más peso, una es la que tiene como motivo la previsión de catástrofes y la otra es en recuerdo del desembarco de los guerrilleros del Granma, titulado Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, después cada territorio se emplea en entrenamiento de masas en defensa de la Patria Soberana, Independiente y Socialista.
El entrenamiento es sobre el terreno, todo se prepara, se da solución a los problemas que se presentan en circunstancias desfavorables, se dan soluciones para que los movimientos sean eficaces y seguros defendiendo el espacio a cargo y se garantice la seguridad ante el fuego enemigo de cualquier nivel hasta el más extremo.
La experiencia internacionalista de Cuba ha sido recogida para la defensa, la preparación de la milicia y la organización y creación de estructuras, elaboración de proyectos, planos y construcción y estudio de modelos a escala para el combate en fortificaciones y en el campo bajo cualquier condición, además de hacer herramientas de las mismas dificultades para emplearlas en la lucha.
Aquí no se rinde nadie. El sistema de defensa cubano se ensaya y se perfecciona, y de igual manera el armamento es contínuamente cuidado, actualizado y mejorado.
EEUU en su desvarío no imperialista en plena decadencia no es capaz de ver la desestabilización en todo el Caribe en caso de una intervención invasora contra Cuba, más allá del desmoronamiento del comercio en su propio entorno.
Para terminar, permitan que les muestre el espíritu de lucha que asiste a éste pueblo resistente, aportando aquí el comienzo de una carta que cualquier cubana y cubano ha hecho suya, la última que el Padre de la Patria escribía un día antes de morir por Cuba:
Carta de José Martí a Manuel Mercado
Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895
Señor. Manuel Mercado.
Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir: ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias pª alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos, —como ese de Vd. , y mío,— más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia, —les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; — y mi honda es la de David.
