Gabriel Vera Lopes •  Opinión •  18/04/2022

Florence Poznanski: “Francia necesita un programa radical de ruptura”

El pasado domingo 10 de abril hubo elecciones presidenciales en Francia. ALAI conversó con Florence Poznanski sobre la situación electoral, el programa de Francia Insumisa, y la mirada de la coalición sobre la OTAN y la Unión Europea, entre otros temas

Florence Poznanski: “Francia necesita un programa radical de ruptura”

Florence Poznanski es miembro del parlamento de la Unidad Popular, coanimadora de los y las francesas en el exterior. Es también pre-candidata de la Unidad Popular para las elecciones legislativas en Latinoamérica y el Caribe.

ALAI conversó con ella sobre las elecciones presidenciales se desarrollarán el domingo 10 de abril. Si ningún candidato o candidata alcanzara la mayoría absoluta, se realizará una segunda el 24 del mismo mes.

– Gabriel Vera Lopes: Luego de dos años de pandemia y con una guerra que azota a Europa ¿Cómo caracterizarías el contexto francés en el que se desarrollan las elecciones?

– Florence Poznanski: En los últimos años se han acentuado en Francia las desigualdades sociales. La pobreza ha aumentado radicalmente. Hoy tenemos 10 millones de personas bajo la línea de pobreza, personas que no tienen otra opción que comer en comedores y ollas populares. Tenemos 12 millones de personas que no tienen cómo calentar sus casas en invierno, que no tienen con qué pagar las tarifas de gas.

En este contexto, se ha generado un clima de apatía política, en donde muchas personas dejan de interesarse en política; sencillamente no creen que haya una salida. Entonces, hay una gran necesidad de re-encantar a las y los ciudadanos. Tenemos la necesidad de construir una política tangible que dé soluciones concretas a los problemas reales de la gente. La abstención electoral se ha vuelto un fenómeno crónico en los últimos años. Para referirnos a este fenómeno, hablamos aquí de “huelga cívica”, un fenómeno que hay que tomarse muy en serio.

Si bien la confianza política ha disminuido, también es cierto que ha aumentado la exigencia de algún programa serio de cambio. Hay una parte de la población que es más sensible a un discurso de cambio y a ideas de ruptura, las cuales son compatibles con nuestro programa.

La posibilidad de que Francia Insumisa llegue a segunda vuelta depende de la cantidad de personas que vayan a votar. Se trata de un proceso similar a lo que pasó en Chile con el ahora presidente Gabriel Boric. Sabemos que el electorado de derecha más tradicional tiene su voto garantizado. La diferencia estará en nuestra capacidad de convencer, con una propuesta de cambio y esperanza, a los jóvenes, a quienes viven en barrios populares y a las personas precarizadas,

–  Durante los últimos meses del 2021 la izquierda discutió públicamente la posibilidad de construir la unidad de distintas expresiones partidarias, con la propuesta de dirimir las candidaturas en internas. Finalmente ese intento no avanzó ¿Cuál es su opinión en torno a la unidad de las izquierdas?

La Unidad Popular –que es la plataforma con la cual Jean Luc-Mélenchon está haciendo campaña– se propone la renovación de la izquierda. Para ello nos inspiramos mucho en algunas formas de los “populismos” latinoamericanos, como forma de trascender las divisiones de izquierda y derecha, y ofrecer al pueblo un espacio global de respuestas a sus demandas. Nosotros creemos que una plataforma de unidad de las siglas partidarias, con el Partido Comunista, el Partido Socialista, el Partido Ecologista, Unidad Popular y otros, sería positiva pero no suficiente. En todo caso no es ésta la prioridad.

Lo importante es si tenemos la posibilidad de representar un programa de cambio, un programa de ruptura. Mélenchon siempre ha buscado que la unidad no sea una forma de reducir o acotar el programa.

Esto se expresa de maneras muy concretas. Por ejemplo, los partidos verdes no están a favor de la Constituyente y varios otros no están a favor de reducir la edad de jubilación. Entonces se abre un problema: tendríamos que reducir la radicalidad de nuestro programa para converger en una plataforma en común con otros partidos. Eso es lo que justamente nosotros no queremos. Nosotros creemos que la mayoría del pueblo necesita un programa radical de ruptura, y que tenemos las posibilidades de llevarlo a cabo.

– ¿Cuáles son los principales ejes que conforman el programa de la Unidad Popular?  

Nuestro programa se apoya en tres pilares. El primero es la bifurcación ecológica. Necesitamos una transición ecológica que tenga como metodología la planificación, en donde la participación del estado sea un elemento central. Para ello, creemos que es necesario la constitucionalización de lo que llamamos la “regla verde”; un principio constitucional en donde se plantee que no se pueda desechar en la naturaleza más de lo que esta pueda regenerar.

El segundo eje programático tiene que ver con la gestión fiscal y económica. Queremos implementar una gran reforma fiscal con el objetivo de que sean los más ricos quienes más impuestos paguen y que todas las personas que ganan menos de €4.000 paguen menos impuestos. En Francia, el 90% de las personas ganan menos que este salario. Queremos que ese 90% pague menos impuestos, y que el 10 por ciento más rico –dueños de grandes fortunas– contribuyan en mayor medida. Esto permitirá devolverle al pueblo mejores servicios públicos, y tenerlos mejor distribuidos en el territorio. A su vez, queremos aumentar el salario mínimo y congelar los precios de los principales productos de primera necesidad.

Por último, el tercer pilar que plantea nuestro programa es la convocatoria a una Constituyente. Queremos fundar una nueva República, donde se le dé más poder al pueblo. Lo cual se traduce en que la constitución adopte instrumentos como el referéndum revocatorio o un referéndum de iniciativas ciudadanas, iniciativas que nos permitirían acabar con lo que en Francia llamamos la “monarquía presidencial”.

 – ¿Cuáles son las principales propuestas en lo que refiere a política internacional? ¿Qué piensan sobre la participación de Francia en la OTAN?

Nosotros nos definimos como no alineados, lo que significa que no queremos ser un instrumento de la política de la OTAN: por eso proponemos nuestra salida de la alianza atlántica. Pero tampoco creemos que Francia tenga que alinearse con China o Rusia. De hecho, nuestra posición con relación a la guerra en Ucrania es muy clara, de denuncia de lo que está pasando. Para nosotros, la condición de no alineados es una garantía para poder realizar nuestro programa sin dependencia alguna.

– Y en lo que refiere a la Unión Europea, ¿Qué posición llevarían a cabo?

Nosotros estamos a favor de la integración europea y de la colaboración entre los pueblos. Pero también entendemos que hay otras fronteras, otras disposiciones geográficas. Francia es un país mediterráneo y en ese sentido tenemos mucha proximidad con los países del Magreb. Esa es una disposición geográfica con la que tenemos que avanzar en cooperación.

En cuanto a la Unión Europea, Francia tiene un problema serio en lo que respecta a los tratados. Hay muchos tratados que nos impiden hoy realizar la política que queremos. Por ejemplo, si quisiéramos congelar los precios de servicios básicos, eso no lo podríamos hacer. A su vez, esos mismos tratados nos restringen en las políticas fiscales limitando nuestra capacidad de implementar políticas económicas. Es por ello que nosotros ya anunciamos que vamos a desobedecer aquellos tratados que nos impiden realizar nuestra política.

– En los últimos años, en Francia fueron tomando fuerza espacios tanto a la derecha así como a la extrema derecha del espectro político. Tal es así que en estas elecciones dos candidatos de extrema derecha, Marine Le Pen y Zemmour, pareciera tener altas intenciones de votos según los sondeos ¿Cuáles creen que son los desafíos que tienen frente a estas amenazas?

El crecimiento de la extrema derecha es algo muy preocupante que hay que tomarse muy en serio. Ahora bien, hay que entender que si bien este crecimiento responde a demandas de un sector social, también es consecuencia de una estrategia alimentada por el gobierno. Para Macron el mejor adversario es la extrema derecha. Disputar con ese sector le permite alinear a todas las fuerzas detrás de él en nombre de la “unión republicana”. Y sin embargo, los programas de la derecha y de los liberales como Macron son muy similares desde el punto de vista económico.

Tanto las derechas como los liberales, están en contra de todo lo que refiera a mejorar las condiciones de vida de las y los trabajadores. Están en contra de la reducción de la jornada de trabajo, o de la edad jubilatoria, así como están en contra de aumentar el salario mínimo. Comparten un programa claro, que es siempre el mismo en el mundo entero: la división de los pueblos, y de las personas, entre los que ganan fortunas y quienes viven en la miseria. Nosotros tenemos realmente la posibilidad, y sobre todo la necesidad, de disputar contra esos proyectos.

– Sin embargo, en cuestiones sociales o culturales las diferencias sí son más marcadas…  

Son completamente distintos. Francia siempre ha sido una tierra de inmigración, y en definitiva es el resultado de esa inmigración. Nosotros creemos que hay que valorar eso. Y eso nos obliga a pensar la relación que tenemos con otros países. Por ejemplo, con los países de África.

Hoy, la relación de Francia con África, sigue siendo una relación neocolonial, donde nosotros mandamos armas y ellos nos envían materias primas. Una relación que mantiene  las estructuras de dominación. Este tipo de relación lo tenemos que reemplazar por otro basado en la cooperación. Una relación que luche por la emancipación de los pueblos y contra la tiranía del neoliberalismo.

Fuente: https://www.alai.info/francia-necesita-un-programa-radical-de-ruptura/


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