Incendios: desde la naturaleza a los de la extrema derecha

Los incendios que asolan España, tanto en los bosques como en las zonas urbanas, recuerdan a los que la extrema derecha propaga en la política, el pensamiento, la cultura y los derechos humanos en general. Ambas son catástrofes devastadoras, aunque con una diferencia esencial. La primera es una catástrofe natural y “ciega”. La segunda es humana y “consciente”. Precisamente por eso resulta más peligrosa y mucho más destructiva a largo plazo.
Si el incendio forestal que desde hace días sigue activo en España ha sido calificado como el mayor de la historia del país -tras haber arrasado ya más de 77.000 hectáreas y afectado a más de 90 mil personas- el «incendio» que la extrema derecha alimenta en la vida política española deja una huella mucho más profunda y entraña un peligro aún mayor. Se trata de un incendio que se alimenta de devorar ideas y de negar verdades.
Al margen de las discrepancias políticas, legitimas en cualquier democracia, sobre la gestión de este tipo de catástrofes, sus causas y sus consecuencias, el discurso de la extrema derecha se erige esencialmente sobre la negación, en la que el negacionismo del cambio climático forma parte esencial y cumple, además otra función política: alimentar un discurso populista basado en sembrar la duda y anteponer la identidad ideológica a la evidencia científica. Reconocer los cambios climáticos y sus consecuencias significaría para los partidos de la extrema derecha asumir un conjunto de medidas y una serie de conceptos e ideas que cuestionan la arquitectura ideológica, política y moral sobre la que se sustenta su existencia. Así mismo, esto implicaría aceptar la necesidad de revisar el modelo económico en el que cree y por el que trabaja.
Ese negacionismo no se limita al cambio climático. Alcanza también al “inmigrante” al “otro”, al “negro” o al “musulmán”. Para la extrema derecha ninguno de éstos existe realmente como ser humano. Son una imagen despojada de todo, imagen que solo proyecta sus miedos y sus estrechas obsesiones. Esa mirada se refleja en la política migratoria que defienden los partidos de extrema derecha, y que rechaza acoger a los inmigrantes o les niega cualquier derecho. Sólo ven en ellos “amenaza”, “terrorismo”, “delincuencia” o “robo”.
Y finalmente encuentra ese negacionismo su expresión más extrema y ciega al negar los grandes crímenes, los genocidios y las tragedias de nuestro tiempo. Reconocerlos implica una responsabilidad moral que obliga a revisar las convicciones, la conciencia y las propias posiciones políticas. Esto es lo que los partidos de la extrema derecha en Europa, en general, se han negado a hacer rechazando reconocer el genocidio en Gaza y reducir todo lo acontecido a una mera respuesta israelí al ataque de Hamás.
No cabe duda de que tarde o temprano los incendios acabarán extinguiéndose, tampoco cabe duda de que los árboles volverán a crecer, aunque tarden décadas. No obstante, los incendios del negacionismo que la extrema derecha alimenta en el país— desde el cambio climático, hasta la inmigración, pasando por el genocidio de Gaza— seguirán ardiendo y devorando el pensamiento y la política, porque son incendios sustentados en una visión del mundo que niega al ser humano, niega sus derechos y pone todo, absolutamente todo al servicio de su ideología.
*Jaafar Al Aluni. Poeta y traductor de origen sirio. Autor de “Diván de poetisas árabes contemporáneas”. Traductor de “Adoniada” y “Entre lo fijo y lo mudable. Creación y la tradición en la cultura árabe”, entre otros.
Corresponsal de Al Araby Al Jadeed en España y colaborador de Tercera Información.
Relacionado
Información en la que puede confiar:
Reuters, la división de noticias y medios de comunicación de Thomson Reuters, es el mayor proveedor de noticias multimedia del mundo, con un alcance diario de miles de millones de personas en todo el mundo. Suscríbase a nuestro boletín informativo diario gratuito: thomson@reutersmarkets.com
