La indignación popular llena las calles de varias ciudades tras el desahucio de Maricarmen: decenas de miles de personas claman contra la especulación inmobiliaria y la inacción política
- La indignación desborda las calles de una docena de ciudades españolas tras el desalojo de una mujer de 87 años que llevaba siete décadas en su casa del barrio de Retiro.
- Para la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, lo ocurrido ayer en Madrid demuestra las consecuencias concretas de mantener reformas como el Real decreto ley de vivienda anunciado en junio bloqueadas mientras continúan los desahucios y la desprotección de las inquilinos. Los sindicatos de inquilinos exigen al Gobierno que desbloquee inmediatamente el RDL y al conjunto de grupos parlamentarios que garanticen su votación antes de que acabe la legislatura. «El gobierno de Pedro Sánchez tiene sobre la mesa un real decreto ley que pudo impedir hoy el desahucio de Maricarmen y lo tiene guardado en un cajón. Debemos señalarles y obligarles a hacer lo que no se atreven a hacer», afirma Enric Aragonès, portavoz del Sindicat de Llogateres de Catalunya.
- Mientras ocurren estos desahucios, Madrid acoge estos días The District, el congreso internacional de la especulación inmobiliaria, frente al que se han producido protestas. En este contexto, la Confederación de Sindicatos de Alquiladoras celebrará en Madrid, desde mañana, día 24, hasta el 27 de septiembre, una contracumbre internacional de sindicatos de vivienda que reunirá a más de 150 organizaciones de varios países para seguir tejiendo alianzas, organizándose y fortaleciendo la lucha contra la especulación inmobiliaria.

La imagen de Maricarmen Abascal saliendo de su domicilio en camilla, cubierta con una sábana y entre gritos de dolor de vecinos y activistas, ha conmocionado a España. Pero lo que ocurrió horas después, cuando la tarde cayó sobre Madrid, fue la constatación de que su caso ha dejado de ser una tragedia individual para convertirse en un detonante social de primer orden. Decenas de miles de personas se echaron a la calle en una docena de ciudades en un clamor insostenible: el derecho a la vivienda se está desmoronando en España.
La protesta principal, convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos a través de redes sociales, reunió a entre diez y quince mil personas frente al ático con terraza de 200 metros adquirido por la Comunidad de Madrid en el número 35 del Paseo de General Martínez Campos, en el distrito de Chamberí. Allí, bajo el lema «El ático de Ayuso para Maricarmen», los manifestantes corearon consignas como «Maricarmen somos todos», «Ayuso, dimisión» y «Para Ayuso, un ático; para nuestra clase, desahucios». La concentración, que comenzó a las 19:00 horas, obligó a cortar la calle y desplegó un amplio dispositivo policial equipado con material antidisturbios.
Un reguero de protestas en toda España
La convocatoria no se limitó a la capital. El Sindicato de Inquilinas había llamado a movilizaciones «urgentes» en doce ciudades —Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga, Bilbao, Zaragoza, Oviedo, Palma, Toledo, Cádiz y Guadalajara—, todas ellas con un mismo destinatario: los gobiernos central y autonómicos, a los que acusan de complicidad con la especulación.

En Sevilla, unas 500 personas se concentraron en las Setas de la Encarnación al grito de «Basura al que especula» y «La casa para quien la habita, no para bancos ni para especuladores». El portavoz del sindicato, Ibán Díaz, fue tajante: «Si se ha llevado a cabo es porque hay un decreto que está ahí en suspenso, que podría haber evitado el desahucio, y eso significa que los políticos no están haciendo su trabajo». En Barcelona y Oviedo, cientos de personas secundaron también las protestas.
La jornada de movilizaciones culminó con momentos de alta tensión en Madrid. Pasadas las 21:00 horas, cuando la marcha avanzó hacia el Paseo de la Castellana, la Policía cargó contra los manifestantes que realizaban una sentada en señal de protesta. El balance oficial fue de un detenido y dos heridos leves.
«La Policía ha excedido todos los límites»
Las declaraciones de los sindicatos de vivienda tras la jornada de protestas han sido claras. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, denunció «violencia brutal» durante el desalojo ayer en la mañana y cargó contra la Delegación del Gobierno, a la que acusó de enviar a una Policía que «se ha excedido» mientras publicaba «unos tuits asquerosos».
«Algunas de mis compañeras que estaban dentro del edificio han sido gaseadas y magulladas, tienen marcas en la espalda y les han dado en todos los puntos de dolor de la cabeza y el cuerpo. Se oían unos gritos estremecedores», relató Del Río, que también cuestionó con dureza al Ejecutivo central: «¿Para qué sirve este gobierno progresista? ¿Para qué?».
La organización sindical no se ha limitado a señalar a la Comunidad de Madrid. Su portavoz en Sevilla, Ibán Díaz, apuntó directamente a la responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez por mantener «en un cajón» el Real Decreto-Ley de Vivienda anunciado en junio, y también a PP, Vox y Junts, que votaron en contra de la moratoria antidesahucios y tumbaron el decreto que permitía prorrogar los contratos de alquiler.
Desde el Sindicato de Inquilinas han advertido que «no vamos a parar de desobedecer». «Vamos a hacer Madrid ingobernable hasta que las casas y todos los recursos públicos sean puestos al servicio de la vida», proclamó Del Río. La organización tiene previsto celebrar del 24 al 27 de septiembre una contracumbre internacional de vivienda en Madrid, que reunirá a un centenar de organizaciones de distintos países para reforzar la lucha contra la especulación.
DISPAROS Y CARGAS DE LA POLICÍA NACIONAL EN LA CASTELLANA CONTRA LOS MANIFESTANTES POR MARICARMEN. pic.twitter.com/YhDznbGyDy
— alemvelasco_ (@alemvelasco_) September 23, 2026
Alfombra para la especulación inmobiliaria
Detrás de las consignas y los miles de manifestantes hay una historia de desarraigo que ha sacudido conciencias. Maricarmen Abascal, de 87 años y con una discapacidad del 50%, residía en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda desde 1956, cuando su padre firmó el contrato de «renta antigua». Allí creció, vio morir a sus padres y construyó toda una vida.
El calvario judicial comenzó en 2018, cuando el edificio fue vendido a la inmobiliaria Renta Corporación y posteriormente transferido a la socimi Urbagestión Desarrollo e Inversión SL. La empresa exigió a Maricarmen un alquiler de 2.650 euros mensuales, una cifra que después rebajó a 1.650 —todavía 300 euros por encima de su pensión de 1.350 euros—. Maricarmen siempre pagó puntualmente los 500 euros de su renta antigua, pero la propiedad rechazó todas las ofertas para evitar el desalojo.
Hasta una donante anónima, identificada como una conocida escritora, se ofreció a cubrir la diferencia para que Maricarmen pudiera quedarse. La propuesta contemplaba que la anciana siguiera abonando sus 500 euros y la escritora pagara el resto hasta alcanzar la cantidad exigida. Urbagestión rechazó la oferta.
La madrugada previa al desahucio, unas 300 personas acamparon frente al portal para intentar frenarlo. Artistas como Ana Belén, Carlos Bardem, Juan Diego Botto y Sergio Peris-Mencheta se sumaron a la vigilia. «Luchad, no os quedéis en casa, luchad por la vivienda», pidió Maricarmen, visiblemente emocionada, a quienes la acompañaban.
Carlos Bardem: «La legalidad no suele coincidir con lo justo. Ante eso solo cabe desobediencia civil y organización popular»
Carlos Bardem y Juan Diego Botto #MariCarmensequeda @InquilinatoMad pic.twitter.com/rpmIuSaWV9
— Berta Delgado (@bertadelgado) September 22, 2026
Juan Diego Botto, y la Constitución como «libro de ciencia ficción favorito»
👏🏼¿Cuál es el libro de ciencia ficción favorito de Juan Diego Botto?
— Pilar 😉🏳️🌈 (@P1gazu) September 23, 2026
😉 Exacto. El post anterior, mejor explicado.
¡Somos más! pic.twitter.com/ILjgI61T9L
El desenlace fue inevitable. Tras más de siete horas de dispositivo policial y cuatro intentos de desahucio, Maricarmen salió de su casa a las 13:00 horas en camilla, con un cuadro de ansiedad, camino del Hospital Gregorio Marañón. «Me voy de Madrid porque Madrid ya no es Madrid», había declarado poco antes. «Son unos inhumanos. No se puede hacer vivir a una persona durante siete años con un machete en la nuca».
Sánchez lanza balones fuera tras bloquear la ley de Sumar contra los fondos buitre
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó el desahucio desde Nueva York como una «tragedia social» y responsabilizó directamente al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y al Ayuntamiento de Madrid por hacer «caso omiso» de la situación de la anciana. Anunció que el Ejecutivo llevará de urgencia al Parlamento un nuevo real decreto en materia de vivienda y exigió «responsabilidad» a los grupos políticos para convalidarlo. Eso tras abstenerse hace pocos días en la iniciativa de Sumar que quería reservar la adquisición de viviendas a personas físicas y limitar la compra de inmuebles por parte de fondos y empresas, rechazando su toma en consideración gracias a la abstención también de PNV y los votos en contra de PP, Vox, Junts y UPN
El desahucio de Maricarmen es una tragedia social que no podemos aceptar.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) September 23, 2026
El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, más preocupados por comprar y vender aticazos, han hecho caso omiso a una demanda social que debería haber sido resuelta por quienes tienen esa responsabilidad… pic.twitter.com/GU4NhtiCk0
La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha recordado que el Gobierno ha llevado tres veces al Parlamento la prohibición de los desahucios, siendo rechazada por la Cámara. Sin embargo, desde el Sindicato de Inquilinas reprochan a la ministra que utilice el caso de Maricarmen «de manera partidista» para eludir responsabilidades y culpar únicamente al Ejecutivo regional madrileño.
La jornada ha dejado una certeza: el caso de Maricarmen ha trascendido lo individual para convertirse en un símbolo. Como señaló el periodista Carles Francino, «si la ley, tal como está, lo permite, habrá que cambiar la ley». La pregunta que planea sobre Madrid y sobre España es si la indignación de estas horas será capaz de traducirse en algo más que consignas.
La enorme manifestación en solidaridad con Maricarmen hace retroceder a la policía. Esta es la fuerza que tenemos cuando nos organizamos.
— Sindicato de Estudiantes (@SindicaEstudian) September 23, 2026
Que tiemblen los rentistas, los fondos buitre y todo este sistema. Vamos a por ellos. pic.twitter.com/UATRcCxKe7
Cargas policiales en Madrid frente a sentadas y gritos como «aquí están las antifascistas» y «la vivienda es un derecho» en la Castellana
La protesta frente al ático de Chamberí había comenzado como una concentración pacífica. Miles de personas, con las llaves de sus casas en las manos como símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda, se habían reunido desde las 18:30 horas en el Paseo de General Martínez Campos. Los lemas se sucedían sin incidentes: «Maricarmen no estás sola», «El ático para Maricarmen», «Fuera fondos buitre». Sin embargo, al filo de las 21:00 horas, cuando una parte de la multitud avanzó hacia el Paseo de la Castellana, la jornada derivó en episodios de alta tensión.
Imágenes de hace unos minutos en Madrid, donde la Policía ha cargado contra los manifestantes en apoyo a Maricarmen, mujer de 87 años desahuciada hoy 👇 pic.twitter.com/eKTfiF7mkX
— Canal Red (@CanalRed_TV) September 23, 2026
Un grupo de aproximadamente 200 manifestantes realizó una sentada en la calzada a la altura de Rubén Darío, bloqueando el tráfico en una de las arterias principales de la capital. Fue en ese momento cuando los agentes de la Policía Nacional, que habían desplegado un amplio dispositivo equipado con material antidisturbios desde el inicio de la concentración, procedieron a desalojar a los concentrados. Las cargas policiales se sucedieron mientras los manifestantes se dispersaban, aunque la protesta regresó posteriormente a General Martínez Campos.
Sentada en la Castellana de Madrid ante la Policía: "Si algo nos ha enseñado Maricarmen es a luchar hasta el final" https://t.co/EKRu2TtLyX pic.twitter.com/BUetYoaqFI
— elDiario.es (@eldiarioes) September 23, 2026
El balance oficial de la noche fue de un detenido y dos mujeres heridas leves, de 60 y 33 años. Esta última sufrió una fractura en un dedo. Ambas fueron trasladadas a los hospitales de La Paz y 12 de Octubre. Los momentos de mayor tensión se vivieron cuando los agentes retiraban a las personas que permanecían sentadas en el suelo en señal de protesta pacífica.
La policía ha cargado y disparado material antidisturbios contra quienes protestan por el desahucio de Maricarmen y por el problema de la vivienda.
— Radix (@NombreFalso1231) September 23, 2026
La respuesta de la gente ha sido seguir avanzando hasta hacer retroceder a la policía.
Así sí. ENORMES pic.twitter.com/qUKBn8kCwi
«Aquí están los antifascistas… ¿Dónde vamos a estar si no?»
Entre el humo de las bengalas rojas y amarillas que los manifestantes habían lanzado al aire, y el sonido de los megáfonos, uno de los cánticos que resonó con más fuerza durante la noche fue «Aquí están los antifascistas». La consigna, coreada por miles de personas en la Castellana, encapsulaba el clima político de una jornada en la que la indignación por el desahucio de Maricarmen se entrelazó con una crítica más amplia al modelo de vivienda y a la actuación policial.
El grito no era nuevo. En movilizaciones anteriores contra desalojos en Madrid, como las protestas por el centro social La Ingobernable, la consigna ya había servido para expresar el rechazo a lo que los manifestantes percibían como una deriva autoritaria en la gestión de los espacios y los derechos sociales. Aquella vez, como esta, la policía había cargado contra los concentrados.
Hoy han desahuciado a Maricarmen a los 87 años.
— Elena reinés (@elena_reines) September 23, 2026
Miles de personas han salido a la calle y así ha respondido la policía de Madrid: cargas policiales y pelotas de goma.
Todo por defender algo tan básico como el derecho a una vivienda digna.@InquilinatoMad @WokeUp_News pic.twitter.com/L9SkD3YU98
Junto al «Aquí están los antifascistas», se escucharon otros lemas que dibujaban el arco de reivindicaciones de la noche: «El barrio no se vende, el barrio se defiende», «La vivienda es un derecho», «Nazi de día, de noche policía», «Vergüenza» y «Fuera fondos buitre de nuestros barrios». La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, había celebrado horas antes el «desborde total» de la convocatoria, señalando que la respuesta ciudadana demostraba «la rabia y el dolor» acumulados.
La noche terminó con la protesta disipándose lentamente, pero con una certeza instalada entre los asistentes: la imagen de las cargas policiales contra una multitud que reclamaba vivienda digna para una anciana desahuciada se sumaba ya al repertorio de agravios que alimentan el movimiento por el derecho a la vivienda en España.
