En el Día de Homenaje a las Víctimas del Exilio, IU recuerda a los vallisoletanos y vallisoletanas expulsados por la dictadura
- Con motivo del 8 de mayo, Día del Recuerdo y Homenaje a los Españoles que sufieron el Exilio como consecuencia de la guerra civil y la dictadura franquista, Izquierda Unida de Valladolid ha querido reivindicar la memoria de los miles de vallisoletanos y vallisoletanas que se vieron obligados a abandonar su tierra para huir de la represión franquista.
- Esta conmemoración, reconocida oficialmente por la Ley de Memoria Democrática, adquiere este año una especial relevancia ante el avance de discursos negacionistas que pretenden blanquear uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente.

El coordinador provincial de IU Valladolid, Juan Francisco Rodríguez, ha recordado que el exilio fue la única salida para miles de personas tras el golpe de Estado de 1936 y la posterior dictadura franquista. En una provincia donde la represión fue especialmente temprana y sistemática, el destino de muchos defensores de la legalidad republicana fue la cárcel, la muerte o el destierro. Rodríguez ha subrayado la importancia de que la ciudadanía comprenda que quienes se exiliaron no lo hicieron por voluntad propia, sino empujados por un régimen que perseguía la aniquilación física, política e ideológica de toda disidencia.
Desde la formación alertan además del peligro de la desinformación y de la banalización del fascismo, especialmente entre las generaciones más jóvenes. El coordinador provincial ha lamentado que, bajo consignas vacías, haya quienes lleguen a afirmar que desean “una dictadura que los haga libres”, una contradicción que, a su juicio, refleja el desconocimiento del horror que supuso el franquismo y la necesidad de proteger la convivencia democrática frente a quienes añoran el autoritarismo.
“Es un insulto a nuestra historia y a nuestras familias que hoy se banalice el fascismo. España sabe perfectamente lo que es el horror de una dictadura; sabe lo que son el hambre, la cárcel, la tortura y el exilio; sabe lo que significa sobrevivir en un campo de concentración. No hay libertad posible bajo la bota de un régimen que aniquila la diferencia”, ha manifestado Rodríguez.
Izquierda Unida considera que, hoy más que nunca, es necesario defender los valores democráticos, el pluralismo político, la libertad de conciencia y la justicia social. La organización insiste en que la memoria democrática no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta de futuro que permite a las nuevas generaciones comprender que los derechos y libertades actuales son fruto de la lucha de quienes fueron perseguidos y expulsados de su propio país.
La amenaza de la involución en Castilla y León
La formación también ha denunciado las trabas que, a su juicio, siguen poniendo las “derechas herederas” al desarrollo efectivo de la Ley de Memoria Democrática. Rodríguez ha criticado duramente la postura del Partido Popular en Castilla y León, al que acusa de estar “entregado a las políticas de la ultraderecha” para mantenerse en el poder. Según IU Valladolid, la consolidación de estas políticas en el Gobierno autonómico supone una amenaza directa para las medidas de reparación, reconocimiento y dignificación de las víctimas del franquismo y del exilio.
Para la organización, proteger la calidad democrática de las instituciones es incompatible con cualquier intento de blanqueamiento de la dictadura. En este sentido, denuncian que el bloqueo de las políticas de memoria busca devolver al olvido a quienes sufrieron persecución y destierro. “Quieren que olvidemos para poder repetir los mismos esquemas de exclusión. No podemos permitir que se bloqueen los recursos destinados a devolver la dignidad a quienes lo perdieron todo por defender la democracia”, ha insistido Rodríguez.
Finalmente, Izquierda Unida de Valladolid ha reafirmado su compromiso con la verdad, la memoria y la defensa de los valores democráticos. Para la formación, honrar a las víctimas vallisoletanas del exilio constituye un acto de justicia y de salud democrática. “Recordar el horror de la dictadura no es abrir heridas, sino cerrarlas con dignidad, garantizando que el odio y el autoritarismo no vuelvan a marcar el destino de nuestra tierra ni obliguen nunca más a nadie a marcharse para poder sobrevivir”, concluye Rodríguez.
