Estados Unidos designa a Palestine Action como «grupo terrorista»
Huda Ammori, cofundador de Palestine Action, declaró que el grupo se ha dedicado a «salvar vidas interrumpiendo la maquinaria bélica israelí» que comete genocidio en Gaza. Recordó que Trump «ha estado en el centro» de esa política.

El Gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a Palestine Action, un grupo de acción directa con sede en el Reino Unido, etiquetándole como Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT), en otro paso de la cruzada de la Administración Trump contra el progresismo y sectores críticos de la política de Israel, que también ha apuntado a entidades como la Corte Penal Internacional.
El Departamento del Tesoro oficializó la sanción bajo la acusación de haber proporcionado «apoyo financiero, material o tecnológico o bienes y servicios para, o en apoyo de, un acto de terrorismo». Al anunciarlo en X, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que «el terrorismo de extrema izquierda representa una profunda amenaza para Estados Unidos y Occidente en general. Hoy, Estados Unidos sancionó a varias redes transnacionales de terrorismo de extrema izquierda».
Esta ofensiva ideológica impulsada por Washington se alinea con una estrategia más amplia que busca redoblar la persecución contra los movimientos sociales y colocar a la izquierda radical en la mira de la política «antiterrorista», una postura criticada por diversos sectores que advierten sobre la resurrección de un macartismo a escala global.
La decisión estadounidense se produce un año después de que el Reino Unido prohibiera a Palestine Action llevar sus acciones a fábricas de armamento operadas por Elbit Systems, importante proveedor bélico del ejército israelí para las operaciones de genocidio en la Franja de Gaza.
El sustento legal de la medida contra Palestine Action recae en la Orden Ejecutiva 13224, firmada por el presidente George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuyo uso se ha ampliado bajo la Administración Trump para designar a todo tipo de organizaciones.
En febrero pasado, el Tribunal Superior de Londres había declarado ilegal la prohibición impuesta en julio de 2025 por el Gobierno británico contra Palestine Action, al considerar que su inclusión en la lista de organizaciones terroristas fue una medida «desproporcionada», y restituida posteriormente.
Más acciones punitivas
Las sanciones también alcanzaron al movimiento Masar Badil, al que Washington acusa de promover un «camino revolucionario alternativo» para los derechos palestinos.
El Departamento del Tesoro argumentó que esta organización «está inextricablemente ligada a Samidoun», la Red de Solidaridad con Prisioneros Palestinos, y que «uno de sus líderes senior la describe como parte del mismo proyecto político. Las organizaciones comparten mecanismos de recaudación de fondos, así como altos líderes y miembros».
Samidoun ya había sido sancionada por Estados Unidos y Canadá en 2024, aunque rechaza cualquier asociación con actividades terroristas.
Palestine Action: activismo contra «economía del genocidio»
Fundada en 2020 a raíz de protestas contra la sede londinense de Elbit Systems, la red de activistas se ha enfocado en denunciar y protestar contra los «facilitadores corporativos del complejo militar-industrial israelí». Sus tácticas comprenden la incursión forzada en instalaciones industriales para inutilizar equipos militares destinados a los ataques israelíes en territorios palestinos.
Según reportes del grupo, las protestas han costado a la contratista de defensa «millones» en contratos fallidos y desinversiones, destacando el retiro de acciones por parte de Barclays y la cancelación de acuerdos por 280 millones de libras por parte del Ministerio de Defensa británico.
Reacciones a la cruzada de Rubio y Trump
«Las actividades de Palestine Action en Estados Unidos y otros lugares siempre han consistido en salvar vidas interrumpiendo la maquinaria bélica israelí, que está cometiendo un genocidio en Gaza con el apoyo del Gobierno estadounidense. Trump ha estado en el centro del asesinato masivo de palestinos, facilitando al régimen sionista en cada oportunidad», declaró Huda Ammori, cofundador de Palestine Action.
Ammori añadió que «el hecho de que Trump ahora se inspire en la represión británica del movimiento por la libertad palestina expone lo peligrosa que es esta prohibición y debería ser una llamada de atención para cualquiera que se preocupe por la libertad de expresión y las libertades civiles».
El colectivo Defend Our Juries señaló que la prohibición de Keir Starmer contra Palestine Action envalentonó a autócratas y demagogos globales. «Mientras se somete a la industria armamentística y al lobby israelí, el Gobierno británico ha animado a Trump a intensificar su represión interna contra las libertades civiles», dijo.
Con esta designación, la Administración estadounidense suma a Palestine Action a una lista de actores castigados por desafiar la postura oficial sobre la ocupación israelí, entre ellos la relatora especial de la ONU Francesca Albanese y la presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane.
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