Agencia Telesur •  Internacional •  22/07/2026

China rebate a EE.UU. sobre Cuba y lo acusa de actuar como «ladrón que grita atrapen al ladrón»

Beijing reafirmó su apoyo a la soberanía cubana y acusó a Estados Unidos de responsabilizar a otros por lo que ellos mismos hacen.

China rebate a EE.UU. sobre Cuba y lo acusa de actuar como «ladrón que grita atrapen al ladrón»

El Gobierno chino reaccionó este martes a un nuevo movimiento de presión de Estados Unidos contra Cuba y acusó a Washington de actuar como “ladrón que grita atrapen al ladrón”. Beijing afirmó que las acusaciones contra La Habana ignoran décadas de sanciones económicas impuestas por los propios Estados Unidos y reafirmó su apoyo a la soberanía cubana y al derecho de la isla a establecer sus propias relaciones internacionales. La declaración fue realizada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, durante una rueda de prensa en Beijing.

La declaración ocurrió después de un informe divulgado por el Departamento de Estado estadounidense sobre Cuba, un documento que amplía las críticas de Washington al Gobierno cubano y cuestiona la relación de la isla con países como China, Rusia e Irán.

“Las relaciones de China con Cuba son abiertas y transparentes y no admiten calumnias ni difamaciones. Instamos a la parte estadounidense a que deje de difamar repetidamente a otros países y ponga fin a estas maniobras de ‘ladrón que grita atrapen al ladrón’”, afirmó Lin Jian. El portavoz agregó que China continuará apoyando firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía nacional y en la oposición a la interferencia externa.

“La relación de China con Cuba es abierta y transparente y no admite calumnias ni difamaciones. China continuará apoyando firmemente a Cuba en la salvaguarda de su soberanía nacional y en la oposición a la interferencia externa”, declaró.

La expresión utilizada por el representante de la diplomacia china corresponde al proverbio “zéi hǎn zhuō zéi” (贼喊捉贼), equivalente al dicho en español “ladrón que grita atrapen al ladrón”. El término se utiliza para criticar a quienes acusan a otros de prácticas que, según esa interpretación, también realizan.

El informe de Washington

El informe del Departamento de Estado vuelve a colocar a Cuba en el centro de las críticas de Washington contra Gobiernos considerados adversarios. El documento presenta a La Habana como un actor de influencia política y estratégica en el continente americano y afirma que el Gobierno cubano mantiene relaciones estrechas con países que Washington considera rivales geopolíticos.

Entre los principales puntos del informe está la acusación de que Cuba habría desarrollado estructuras de inteligencia e influencia contra Estados Unidos. El documento también menciona la presencia china en la isla y afirma que Beijing habría ampliado su cooperación en áreas consideradas sensibles por Washington.

Las acusaciones forman parte de una narrativa del Gobierno estadounidense según la cual Cuba, China, Rusia e Irán actúan de manera coordinada para ampliar su influencia en el hemisferio occidental.

Beijing rechazó estas interpretaciones y afirmó que su relación con La Habana está basada en la cooperación económica, el intercambio tecnológico y el respeto a la soberanía de los países.

Para el Gobierno chino, las acusaciones contra Cuba y contra la asociación bilateral representan un intento de interferencia en las decisiones internacionales de un país soberano.

Para La Habana y sus aliados, las acusaciones de Washington no pueden separarse del embargo económico, comercial y financiero mantenido por Estados Unidos durante más de seis décadas. El Gobierno cubano afirma que la política norteamericana limita el acceso a recursos, inversiones y tecnologías, mientras China sostiene que las medidas coercitivas unilaterales violan el principio de soberanía nacional.

Más de seis décadas de bloqueo

La disputa entre Cuba y Estados Unidos ocurre en medio de uno de los conflictos diplomáticos más prolongados de la historia reciente.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra La Habana permanece vigente desde hace más de seis décadas y es señalado por el Gobierno cubano como uno de los principales obstáculos para el desarrollo del país.

Las medidas restringen el acceso de Cuba a mercados, inversiones, crédito internacional y determinados productos, incluidos equipos y tecnologías que dependen de componentes estadounidenses.

El Gobierno de Estados Unidos afirma que las sanciones son una forma de presionar cambios políticos en La Habana. Cuba denuncia la política como un intento de estrangulamiento económico y una violación de su soberanía.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba regularmente resoluciones que piden el fin del embargo. China está entre los países que defienden el levantamiento de las medidas coercitivas contra la isla.

Una asociación histórica entre China y Cuba

La aproximación entre Beijing y La Habana tiene raíces históricas. Los dos países establecieron relaciones diplomáticas en 1960, convirtiendo a Cuba en el primer país de América Latina y el Caribe en reconocer oficialmente a la República Popular China.

Desde entonces, la cooperación bilateral avanzó en áreas estratégicas como salud, agricultura, energía, infraestructura, telecomunicaciones y biotecnología. La asociación ganó importancia especialmente en los últimos años, cuando Cuba comenzó a enfrentar mayores dificultades económicas agravadas por las sanciones estadounidenses y por impactos externos, como la pandemia de Covid-19.

En 2018, Cuba se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el principal programa internacional de cooperación promovido por China, ampliando proyectos conjuntos en diferentes sectores económicos. En los últimos años, Beijing también profundizó su asociación con La Habana en medio de la crisis económica enfrentada por la isla, marcada por dificultades en el suministro energético, acceso a financiamiento e importación de bienes esenciales.

China presenta esta relación como una asociación basada en beneficios mutuos y cooperación entre países en desarrollo.

El nuevo intercambio de acusaciones también revela una disputa más amplia por la influencia política y económica en América Latina y el Caribe. Durante décadas, Estados Unidos consideró la región como un área estratégica de su política exterior. En los últimos años, sin embargo, China amplió su presencia mediante el comercio, las inversiones y proyectos de infraestructura.

Beijing se convirtió en uno de los principales socios comerciales de diversos países latinoamericanos y caribeños, fortaleciendo su presencia en sectores como energía, transporte, minería y tecnología.

Para Washington, el crecimiento de la influencia china en la región representa un desafío estratégico. Para Beijing, se trata de una cooperación basada en el desarrollo y el respeto a las decisiones de cada país.

En el caso cubano, esta diferencia de visiones queda evidente: mientras Estados Unidos mantiene sanciones y presión sobre La Habana, China defiende una mayor integración económica y el fin de las medidas que considera coercitivas.

La declaración de Lin Jian refuerza una posición recurrente de la diplomacia china: la defensa de la soberanía nacional y la no interferencia en los asuntos internos de otros países.

Al acusar a Washington de actuar como “ladrón que grita atrapen al ladrón”, Beijing afirma que Estados Unidos atribuye a otros países prácticas que forman parte de su propia política exterior, marcada, según el Gobierno chino, por sanciones y presiones unilaterales.

La disputa en torno a Cuba revela una dimensión más amplia de la rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos, que trasciende la isla caribeña e involucra diferentes visiones sobre soberanía, desarrollo e influencia internacional. Mientras Washington mantiene sanciones y restricciones contra La Habana, Beijing amplía su cooperación con la isla y defiende que cada país tenga autonomía para definir sus alianzas y su propio camino de desarrollo.


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