El inicio de una nueva era en la cuestión kurda en Turquía necesita apoyo internacional

El pasado 10 de agosto, el Parlamento turco aprobó la ley marco titulada «Fortalecimiento de la solidaridad nacional y la cohesión social». El Congreso Nacional del Kurdistán (KNK) considera que esta medida supone un hito en el conflicto kurdo-turco, que se remonta a un siglo.
El principal negociador de la parte kurda, Abdullah Öcalan, ha dado pasos históricos en esta dirección desde su llamamiento a la «Paz y una Sociedad Democrática» el 27 de febrero de 2025. Para garantizar que este conflicto se resuelva políticamente, él y su movimiento han declarado conjuntamente el fin de la estrategia de lucha armada. A través del diálogo con su movimiento, el Sr. Öcalan ha logrado la disolución del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que, desde su fundación en 1978, ha fomentado la conciencia nacional kurda y ha permitido la organización nacional, política y social frente a la asimilación y la opresión por parte del Estado turco.
Es un avance positivo que el Gobierno turco haya tomado finalmente nota de las medidas adoptadas por el Sr. Öcalan y el movimiento kurdo y haya respondido con esta ley; ahora existe la esperanza de que esto allane el camino hacia la paz y una solución democrática de la cuestión kurda.
Si bien la Ley Marco es importante como primer paso hacia una resolución pacífica del conflicto, no es suficiente, ya que la cuestión kurda no puede resolverse únicamente mediante la disolución del PKK, que es el eje central de la ley. La resistencia del PKK representa el vigésimo noveno levantamiento de los kurdos desde la Primera Guerra Mundial, tras la cual se fundó la República de Turquía y los kurdos fueron privados de sus derechos fundamentales por el Estado turco con el apoyo activo de la comunidad internacional. El PKK no fue la causa del conflicto, sino más bien una consecuencia de la negación y la opresión de los kurdos por parte de los sucesivos regímenes de Turquía a lo largo del último siglo.
¿Darán ahora la UE y las potencias internacionales el mismo paso hacia la paz a través de la reconciliación?
Resolver la cuestión kurda no es solo asunto de Turquía. El conflicto se ha prolongado durante un siglo porque las potencias mundiales han echado leña al fuego, en parte para promover sus propios intereses. Los países occidentales han tomado partido en este conflicto y han estigmatizado a la diáspora kurda en sus propios países al prohibir el PKK y calificarlo de «organización terrorista». Cualquier cambio en Turquía en relación con la resolución de la cuestión kurda requiere también un cambio internacional en las actitudes hacia los kurdos.
Esto incluye cesar la presión sobre el PKK, retirar formalmente su calificación como organización terrorista en todo el mundo y poner fin a la criminalización del activismo prokurdo, especialmente en Europa. Hay aproximadamente 2,5 millones de kurdos viviendo en la diáspora cuyas vidas y trabajo se ven afectados por estas políticas.
Para garantizar el éxito de este proceso, hacemos un llamamiento a la comunidad internacional y, en particular, a la Unión Europea y a los Gobiernos de Alemania, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos para que contribuyan a la paz mediante un cambio de rumbo en sus políticas.
La libertad del Sr. Öcalan es esencial para el éxito del proceso
El Sr. Abdullah Öcalan desempeña un papel fundamental en este proceso. Para que este tenga alguna esperanza de éxito, su contribución como interlocutor clave por parte kurda debe verse facilitada y protegida mediante condiciones que permitan realmente la comunicación, las garantías jurídicas y la eficacia política. Reviste especial importancia a este respecto la aplicación de la sentencia de 2014 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el denominado «derecho a la esperanza», que sostiene que la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional constituye una violación de la prohibición de la tortura y los malos tratos. Los Estados miembros representados en el Comité de Ministros del Consejo de Europa pueden prestar su apoyo en esta materia, ya que la Ley Marco no aborda ni la situación ni las condiciones de la condena del Sr. Öcalan.
Dado que la cuestión kurda también es un problema en Siria e Irán, una solución al conflicto en Turquía podría tener asimismo un impacto positivo en Siria e Irán, otros dos Estados en los que el pueblo kurdo se enfrenta a dificultades y a un futuro incierto. El proceso en Turquía, de tener éxito, representaría un paso significativo hacia la distensión y la estabilidad en todo el Oriente Medio en general.
Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
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