Redacción •  Internacional •  16/06/2016

Greenpeace se vuelca en la Amazonia para luchar por la supervivencia de la tribu Mundurukú

El proyecto de una megapresa en el río Tapajós de Brasil inundaría parte de su territorio y acabaría con la biodiversidad única de la zona. Indígenas y voluntarios de diferentes partes del mundo demarcarán su territorio para protegerlo de la construcción de la presa

Greenpeace se vuelca en la Amazonia para luchar por la supervivencia de la tribu Mundurukú

Los indígenas Mundurukú y Greenpeace han comenzado hoy el proceso de demarcación no oficial de su territorio indígena, en el corazón de la Amazonia brasileña. La demarcación es el siguiente paso dentro de una campaña internacional para proteger la cuenca del río Tapajós de los complejos hidroeléctricos que amenazan la región, en especial la megapresa de São Luiz do Tapajós. La comunidad de los Mundurukú lleva luchando mucho tiempo por el reconocimiento formal de sus tierras, lo que ha provocado un movimiento internacional para la protección del río Tapajós y para evitar que grandes empresas del sector se involucren en este polémico proyecto.

 

«Esta batalla es importante para el pueblo Mundurukú, pero también para el planeta, ya que estamos hablando de uno de los bosques más grandes que aún existen«, ha declarado Juárez, el jefe (cacique) de Sawré Muybu, el territorio de los Mundurukú.

 

La demarcación del territorio indígena se llevará a cabo mediante la señalización de los límites de las tierras con cincuenta señales, similares a las utilizadas por el Gobierno de Brasil, para indicar que el territorio es tierra Mundurukú. El proceso de demarcación oficial debería ser llevado a cabo por el Gobierno Federal, como paso previo al reconocimiento formal de las tierras indígenas. De hecho, un informe publicado en abril (1) por la FUNAI (Fundación Nacional del Indio), que es la agencia brasileña que vela por los derechos indígenas, reconoce esta zona como territorio tradicional Mundurukú. Aunque el gobierno ha paralizado el proceso de concesión de la licencia para el proyecto hidroeléctrico de São Luiz do Tapajós, el proceso formal para demarcar las tierras indígenas que podrían verse afectadas por esta megapresa todavía no ha comenzado.

 

Además de la señalización del territorio, los indígenas y los voluntarios de Greenpeace instalarán paneles solares en el poblado de los Mundurukú en el territorio Sawré Muybu, como forma de llamar la atención internacional ante la amenaza de la destrucción del río Tapajós.

 

Estamos con los Mundurukú para ayudar a que sus derechos sean respetados y se cancelen los grandes proyectos hidroeléctricos en la región”, ha comentado Tica Minami, responsable de la Campaña de Greenpeace Brasil. «Este proyecto hidroeléctrico no solo va a destruir para siempre la forma de vida de los Mundurukú, sino que también tendrá un enorme impacto sobre la singular y valiosa biodiversidad de la región«.

 

En caso de ser aprobada, la gigantesca presa de São Luiz do Tapajós sería la primera de las cinco centrales hidroeléctricas previstas en el río Tapajós. La presa tendría un reservorio de 729 kilómetros cuadrados (casi el tamaño de la ciudad de Nueva York), e inundaría parcialmente el territorio Mundurukú, además de producir una deforestación indirecta estimada de 2.200 km2 de selva amazónica, como consecuencia de la construcción de carreteras y otras infraestructuras relacionadas con la construcción y la migración de trabajadores a la región.

 

Greenpeace está pidiendo a grandes empresas internacionales (2) como Siemens que no participen en el proyecto a través del suministro de turbinas y otros componentes. A pesar de que Siemens se presenta públicamente como comprometida con el medio ambiente, esta empresa está involucrada en la polémica presa de Belo Monte, la mayor y más destructiva presa construida recientemente en la Amazonia.

 

Siemens es conocida por ser una empresa líder e innovadora en el sector de las energías renovables. Pero al mismo tiempo  está en disposición de suministrar los componentes para la generación de electricidad en proyectos hidroeléctricos enormemente destructivos. Siemens debe confirmar que no va a participar en este proyecto innecesario y devastador”, ha declarado Tica Minami.

 

Greenpeace está también pidiendo su desvinculación del proyecto a las empresas españolas Mapfre e Iberdrola, que a través de sus filiales y socios en Brasil están implicadas en estos grandes y polémicos proyectos hidroeléctricos (3).

 


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