El CIS de mayo ratificó la influencia récord de las redes sociales alertando de que el 90% de los españoles cree que España es un país «lleno de bulos»
Según los datos difundidos por el CIS de diciembre de 2025, el 30,4% de los españoles reconoce que lo que más influye en sus opiniones políticas son las redes sociales e internet, seguido muy de cerca por la televisión, que obtiene un 28,8% . Este dato no solo es relevante por el sorpasso en sí mismo, sino porque viene acompañado de un cambio generacional imparable: mientras los jóvenes de 18 a 24 años construyen su criterio casi exclusivamente en el ecosistema digital (redes sociales y entornos online), los mayores de 65 años siguen siendo el último bastión de la influencia televisiva.

El CIS de diciembre de 2025 ya certificó el fin de la era de la televisión, y que las redes sociales, plataformas privadas y sus algoritmos son la principal fuente de influencia política, superando definitivamente a la televisión tradicional
La fotografía tomada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en diciembre de 2025 no ha sido un espejismo. Dos nuevos estudios publicados por el organismo en mayo de 2026 confirman la tendencia y añaden un elemento de alarma social sin precedentes: el 90,1% de los españoles cree que en el país circulan «muchos o bastantes bulos», y un 85,1% considera la desinformación una amenaza directa para la democracia.
Los datos, correspondientes al barómetro de mayo de 2026 (realizado entre el 4 y el 18 de mayo sobre 4.016 entrevistas) y al estudio ‘Desinformación y humor’ (3.493 entrevistas, misma fecha), actualizan y matizan el histórico sorpasso digital detectado a finales de 2025.
Las redes, fuente principal de influencia política en España
El barómetro de mayo de 2026 no ha preguntado expresamente por la influencia mediática, pero el estudio específico sobre desinformación ha revelado una nueva dimensión del dominio digital. Según este trabajo, las redes sociales son ya la principal fuente para seguir contenidos de humor (38% de los encuestados), superando ampliamente a las conversaciones personales (20,2%) y a la televisión (15,3%).
Este dato es relevante porque el humor se ha convertido en un canal de transmisión política de primer orden. El estudio revela que el 75,4% de los españoles reconoce que el humor influye «mucho o bastante» en su estado de ánimo, y el 64,7% le da «mucha importancia» en su vida diaria . La fusión de entretenimiento y opinión en plataformas como TikTok, Instagram o X (antigua Twitter) explica, según los analistas, la velocidad de propagación de narrativas que antes tardaban días en consolidarse.
La «era de la desinformación»: un clamor ciudadano por regular
Más allá de las cifras de consumo, el estudio de mayo de 2026 ha captado un malestar social generalizado por la calidad del debate público. Nueve de cada diez españoles (90,1%) perciben su país como un territorio infestado de bulos. Esta percepción no es ingenua: la ciudadanía exige medidas contundentes.
| Indicador | Porcentaje |
|---|---|
| Cree que España es un país con «muchos o bastantes» bulos | 90,1% |
| Considera la desinformación una amenaza para la democracia | 85,1% |
| Pide regular y sancionar más severamente la desinformación | 86,0% |
| Exige un código obligatorio para plataformas digitales contra bulos | 88,0% |
El respaldo a la intervención es masivo. Un 86% de los encuestados opina que se debería regular y sancionar de forma más severa la divulgación de informaciones falsas, mientras que un 88% afirma que plataformas como Facebook, Instagram o X deberían cumplir de forma obligatoria un código de principios para combatir la desinformación.
La política, el foco de la intoxicación
Los españoles tienen claro dónde se concentra el problema. Un 61,2% señala la política como el ámbito en el que mayor desinformación se produce, muy por delante de temas como salud (6%) o seguridad (6%) . Este dato conecta directamente con el barómetro político de mayo de 2026, que sitúa al PSOE como primera fuerza (36,2%), seguido del PP (24,9%) y VOX (16,2%) . En un ecosistema donde la narrativa vuela sin control, la volatilidad del voto es la nueva norma.
La investigación académica alerta del «riesgo clave» para la democracia
El diagnóstico del CIS coincide con el de la comunidad científica. En septiembre de 2026 se celebrará una mesa de debate titulada «La Lucha contra la Desinformación en la Era Digital: Comunicación, Redes Sociales e Inteligencia Artificial», organizada por la Universidad de Sevilla y el Centro Universitario San Isidoro . Los organizadores advierten que la desinformación representa «un riesgo clave para el funcionamiento de las democracias», y recuerdan estudios previos que demuestran que «las noticias falsas se propagan más rápido y alcanzan mayor difusión que las verdaderas, sobre todo en redes sociales».
El imperio del algoritmo exige contrapesos
Lo que en diciembre de 2025 era un aviso —las redes superaban a la televisión— se ha convertido en junio de 2026 en una evidencia incontestable. No solo influyen más en la opinión política y el entretenimiento, sino que los propios ciudadanos, inmersos en ese flujo, claman por un freno. La paradoja es total: nunca las plataformas digitales tuvieron tanto poder sobre el relato público, y nunca la sociedad tuvo tanta conciencia del peligro que eso entraña. El reto para 2026 y 2027 será trasladar ese 88% de apoyo popular a la regulación en medidas efectivas, algo que los gigantes tecnológicos observan con lupa.
Fuentes: Barómetro del CIS de mayo de 2026; Estudio ‘Desinformación y humor’ (CIS, mayo 2026); Barómetro del CIS de diciembre de 2025 (Estudio nº 3536); Mesa ‘La Lucha contra la Desinformación en la Era Digital’ (septiembre 2026).
