César Pérez Navarro •  Actualidad •  28/07/2026

Los helicópteros rusos Kamov, que apagaban los incendios más difíciles en España, llevan dos años en tierra sin que se pida a Bruselas una excepción para permitir su reactivación

  • España llegó a contar con una flota de 10 helicópteros Kamov Ka-32A11BC desde que empezaron a comprarse en 1995, aunque el número exacto operativo varía a lo largo de los años. Las adquisiciones se realizaron en varias fases, siempre a través del operador privado Helicópteros del Sureste (HSE).
  • En 2024 Sumar registró una proposición no de ley para su debate en la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible y una pregunta parlamentaria escrita dirigida al Gobierno para solicitar una excepción a las sanciones de la UE y poder usar los helicópteros Kamov.
Los helicópteros rusos Kamov, que apagaban los incendios más difíciles en España, llevan dos años en tierra sin que se pida a Bruselas una excepción para permitir su reactivación

Mientras el calor supera niveles históricos cada año como consecuencia del cambio climático y el mapa de la península se tiñe de rojo por los incendios forestales, la flota de diez helicópteros rusos adquiridos por España permanece inmóvil en varios hangares del país. Son los Kamov Ka-32A11BC, los gigantes de rotores coaxiales que durante más de una década fueron el mejor aliado de los brigadistas en el monte. Pero desde hace dos años, ni uno solo puede despegar.

El motivo no es técnico ni mecánico, sino político: las sanciones de la Unión Europea a Rusia tras el ataque y progresiva invasión del Este prorruso de Ucrania.

La prohibición de que volasen llegó de la mano de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). El organismo retiró el certificado de tipo del Kamov Ka-32 en 2022. Ese documento no es un simple papel; es el que acredita que el diseño del helicóptero cumple con los estándares de seguridad exigidos en Europa. Sin él, ningún Ka-32 puede obtener el certificado de aeronavegabilidad individual que permite volar.

Pero eso no es todo. Las sanciones también han cortado de raíz el suministro de repuestos originales. Y lo que es peor: los mecánicos y técnicos de la compañía JSC Kamov tienen vetada la entrada a territorio español. Son ellos los únicos autorizados por el fabricante para realizar las inspecciones periódicas obligatorias. Sin esos peritos rusos que revisen los rotores, los motores y los sistemas hidráulicos, nadie puede firmar que el aparato está en condiciones de volar. Y en aviación, sin firma, no hay vuelo.

Foto: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

Entre los pilotos de extinción y los técnicos forestales, el consenso resulta casi unánime: el Kamov Ka-32 era el helicóptero más eficaz para el fuego difícil. Su sistema de rotores coaxiales contrarrotatorios —dos hélices principales que giran en sentidos opuestos— le otorga una estabilidad y una maniobrabilidad que otros aparatos no alcanzan, sobre todo en zonas de montaña y con rachas de viento.

Además, puede descargar más de 5.000 litros de agua en una sola pasada, una capacidad que pocos helicópteros de su clase pueden igualar. Y todo ello con un coste operativo que rondaba los 3.600 euros por hora, muy competitivo frente a otras opciones occidentales.

Su única debilidad, ahora evidente, no está en el aire sino en tierra: depende por completo del fabricante ruso para su mantenimiento. Esa dependencia, que antes era una anécdota en las fichas técnicas, se ha convertido hoy en un problema estratégico de primera magnitud.

El Gobierno español ha optado por buscar sustitutos en el mercado occidental. Pero los relevos no están a la altura. El Airbus H215, el Leonardo AW189 o el Sikorsky S-64 Air Crane —este último un clásico en California— tienen una capacidad de carga inferior o un rendimiento peor en condiciones de altitud y altas temperaturas, justo las que más abundan en los incendios mediterráneos.

Foto: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

Sumar registró una iniciativa para solicitar a Bruselas una excepción que levantase las sanciones contra el Kamov

En julio de 2024 se exploró la vía política para solicitar a Bruselas una exención específica que permita, con carácter excepcional, adquirir repuestos y autorizar la entrada de los técnicos rusos para poner en marcha la flota. Sin embargo, el Gobierno español no ha presentado esa petición formal hasta la fecha, a pesar de que el grupo Sumar registró una iniciativa en el Congreso para instar a hacerlo. La iniciativa solicitaba al Gobierno de Pedro Sánchez a que tomara medidas para lograr un levantamiento «parcial» de las sanciones a Rusia en lo relativo al mantenimiento y operatividad de los helicópteros Kamov. Se argumentaba que la flota de Kamov era una herramienta de «efectividad extrema» y de vital importancia para la seguridad nacional en la lucha contra incendios, un fin de protección civil que justificaría una excepción a las sanciones. La propuesta llegó a destacar su eficacia señalando que los equipos en tierra daban el incendio por extinguido al ver aparecer al Kamov. Desde Sumar remarcaron que los intentos de reemplazar los Kamov con otros helicópteros, como el Superpuma, habían fracasado porque «ni su disponibilidad ni eficacia son rivales» para el Kamov. La iniciativa también mencionaba que, pese a haberse licitado un contrato de 134 millones de euros para nuevos medios aéreos en enero de 2024, la adjudicación seguía sin resolverse. Además, se señaló que varios países del entorno europeo ya habían comenzado a presionar para lograr exenciones en las sanciones alegando intereses de seguridad nacional.


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